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Por Jeremy Corbyn  

30/08/15

Para lograr el éxito, tenemos que desarrollar un crecimiento económico compartido. Este gobierno está fracasando en la reforma de la economía y tiene la esperanza de que su insolvente desatención económica, que llevó al crac, conducirá esta vez a un resultado diferente. Nos hace falta un Estado estratégico, no un gobierno ausente. Esta ausencia está produciendo una desigualdad creciente, la cual, de acuerdo con la OCDE, está mermando nuestro crecimiento.

El próximo noviembre, nuestro ministro de Economía, presentará un complete análisis del gasto para acabar con el déficit en un plazo de cinco años. Hace cinco años, en junio de 2010, presentó un presupuesto de emergencia para acabar con el déficit en un plazo de cinco años.

El Parlamento puede tener la impresión de vivir en un túnel del tiempo, pero este gobierno no solo está volviendo a repetir 2010, sino que nos lleva de vuelta a 1979 [fecha de la elección de Margaret Thatcher]: se compromete ideológicamente con hacer retroceder el Estado, atacando los derechos de los trabajadores y la protección sindical, poniendo a la venta activos públicos a precios de saldo y ampliando esa liquidación a la vivienda social.

Esta agenda milita en contra de todo lo que el ministro Osborne quiere conseguir. Si queremos resucitar la industria y reequilibrar la economía, en ese caso se necesita un Estado estratégico que abra camino, razón por la cual hemos propuesto un banco nacional de inversiones.

Un banco nacional de inversiones puede invertir para proporcionarnos los cimientos de un crecimiento compartido y ecológicamente sostenible: renovar la infraestructura energética, digital y de transporte de que se ha quedado penosamente atrás respecto a otras economías de envergadura.

Si vamos a afrontar la crisis de vivienda que es consecuencia de la limpieza social cada de vez más ciudades, impidiendo que nuestros adultos jóvenes puedan comprar una casa, entonces tenemos que permitir que los ayuntamientos puedan solicitar préstamos para edificar los hogares que precisan sus comunidades y regular los alquileres. Necesitamos una estrategia nacional que reconstruya la base de los oficios del sector de la construcción. Mientras la única estrategia de este gobierno consista en inflar los precios de la vivienda, la crisis continuará hasta que estalle la burbuja, con el trauma que eso acarreará a las familias y a nuestra economía.

Si queremos una economía más productiva, nos hace falta invertir en las destrezas de nuestra fuerza laboral. Por el contrario, el presupuesto destinado a habilidades de adultos se ha recortado en un 40% desde 2010 y la financiación de la formación complementaria está en crisis. La patronal británica afirma que el Reino Unido “está hoy en situación de emergencia en cuestión de habilidades, lo que amenaza con sofocar el crecimiento económico”. Por esta razón hemos propuesto un servicio de educación nacional – para un aprendizaje a lo largo de la vida entera, de la atención infantil universal y gratuita a la formación en habilidades a lo largo de nuestra vida laboral – garantizando que haya más gente que accede a un empleo y a las herramientas de las que precisa para tener éxito.

Y si de verdad queremos que suban los salarios y que esas subidas tengan un carácter sostenido aun con el alza de la inflación, en ese caso se precisan sindicatos más fuertes en mayor número de centros de trabajo, como ha demostrado la investigación de los profesores Wilkinson y Pickett. Esa es la razón por la cual, con mi liderazgo, el laborismo presentará una sólida oposición al proyecto de ley sindical, que dejaría a nuestro país, que ya infringe las disposiciones de la OIT, todavía más desfasado respecto al consenso global.

Una economía más productiva a largo plazo nos traerá mayores ingresos fiscales, pero eso requiere inversión a largo plazo en infraestructuras y  capacidades necesarias para que crezca una economía equilibrada. El Reino Unido se encuentra inmerso en una crisis de productividad, rezagado casi un 30% por detrás de Francia, Alemania y los EE.UU.

Necesitamos un gobierno laborista para 2020, pero no podemos esperar hasta entonces. El laborismo tiene que representar una oposición fuerte y constructiva en los próximos cinco años. Si podemos ganar el debate en el país, acaso podamos entonces obligar a este gobierno a cambiar de rumbo.   

Nuestra oposición no puede limitarse a las cámaras parlamentarias y los estudios de televisión de Westminster. El laborismo llega a lo mejor cuando se vuelve movimiento, y ese movimiento se ha acrecentado hasta alcanzar 600.000 entusiastas que decidirán la  elección de este liderazgo. Una vez que esto haya concluido, nos enfrentamos a una tarea mayor: obligar a este gobierno a que abandone su dogma del libre mercado y se convierta en el Estado estratégico que nuestra sociedad necesita. Ese reto comienza el 12 de septiembre [fecha de la elección del próximo líder laborista]. 

 Jeremy Corbyn, veterano diputado por el distrito londinense de Islington Norte, es el candidato principal de la izquierda y el favorito según todos los indicios para la inminente elección del líder del Partido Laborista británico.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón 

The Guardian, 23 de agosto de 2015

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