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La Jornada  25-12-2015
Bolivia empieza la campaña por el referendo del 21 de febrero, cuando se decidirá si la lista Evo Morales-Álvaro García Linera podrá candidatearse a un nuevo mandato, a partir de 2020. Se trata de una reforma constitucional, ya aprobada por la Asamblea Nacional, que fue sometida a referendo popular.
Se trata de someter al pueblo el derecho a seguir gobernando por el gobierno que ha promovido la más gigantesca trasformación económica, social, política y cultural que ha vivido el país en toda su historia, uno del grupo de los más pobres del continente. Junto con Honduras y Haití, Bolivia se ha transformado en el caso más extraordinario de éxito en la región, en todos los planos.
Basta recordar que 63 por ciento de la población boliviana estaba sumida en la pobreza, de la cual 37 por ciento era extremadamente pobre. Cada boliviano debía casi 600 dólares de una deuda adquirida por sucesivos gobiernos, por un monto total de 5 mil 142 millones de dólares. La inversión pública alcanzaba solamente 629 millones de dólares. El PIB era de 9 mil millones de dólares. Los recursos naturales habían sido entregados a grandes empresas trasnacionales.
En los casi 10 años de gobierno de Evo Morales la extrema pobreza se ha reducido a la mitad, de 37 a 18 por ciento de la población. Las reservas internacionales han aumentado hasta llegar a 15 mil millones de dólares. El país debe cada vez menos, al disminuir la deuda de 74.3 a 35.2 por ciento. Las inversiones públicas han aumentado de 629 a 24 mil 561 millones de dólares. El PIB creció casi cuatro veces, al pasar de 9 mil millones de dólares en 2005 a 34 mil millones de dólares.
Bolivia tenía apenas 558 ambulancias; ahora dispone de casi el triple, mil 440. La mortalidad materna era de 229 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos; ahora ha disminuido a casi 90. Los bolivianos disponen actualmente de subsidio prenatal y pueden ser atendidos por 221 nuevos establecimientos de salud. También, 100 por ciento de bolivianas y bolivianos disponen de servicios de salud.

El salario mínimo pasó de 440 pesos a mil 656, con un aumento de 380 por ciento; más de 42 por ciento de bolivianos y bolivianas reciben bonos que mejoran sus condiciones de vida. Cien por ciento de los bolivianos y bolivianas cuentan con agua potable, servicios de comunicación telefónica e Internet, y la energía eléctrica y luz están integrados mediante sistemas de comunicación vial, fluvial y satelital.
Mientras los grandes propietarios rurales tenían 39.24 millones de hectáreas, el gobierno de Evo distribuyó 23.9 millones de hectáreas para comunidades, 19 millones a campesinos interculturales y 7.5 millones a empresarios.
Las compañías multinacionales se llevaban 82 por ciento de la producción de hidrocarburos, dejando al Estado apenas 18 por ciento; ahora éste ha pasado a detentar ciento por ciento de las riquezas nacionalizadas.
Bolivia se ha vuelto territorio libre de analfabetismo, aun siendo un país en que se hablan tantos idiomas distintos, como castellano, aymara, quéchua y guaraní, entre tantos otros.
Es por todo ello y por lo que se programa realizar hasta 2015, que Evo ha empezado la campaña por su derecho a candidatearse a un nuevo mandato de 2020 a 2025.
El gobierno se enfrenta a resistencias, especialmente después de que se ha revelado un caso de corrupción en el Fondo Indígena, que compromete a dirigentes del gobierno, algunos cercanos personalmente al mismo Evo. Todo está siendo investigado, algunos han perdido sus cargos y algunos están en prisión, pero ello ha desatado una nueva campaña contra la imagen de los indígenas, con los tradicionales prejuicios, como forma de intentar afectar la imagen de Evo.
Las encuestas que dan un apoyo ampliamente mayoritario al gobierno, hasta el comienzo de la campaña no eran favorables a que se aceptara la posibilidad de una candidatura a un nuevo mandato, pero el clima empieza a cambiar conforme Evo y Álvaro salen por todo el país (son los únicos gobernantes que ya han visitado prácticamente todos los municipios bolivianos), difundiendo sus argumentos y su plan de concluir esa etapa de formidables trasformaciones de Bolivia hasta 2025.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/12/24/opinion/014a1pol

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