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Pues sí, aún puede ser peor: los múltiples timos de Goldman Sachs Dean Baker · · · · ·   25/04/10  

El año pasado Matt Taibbi, columnista de Rolling Stone, describió a Goldman Sachs como “un gran calamar vampiro agarrado al rostro de la humanidad, que mete implacablemente su conducto sanguíneo en cualquier lugar que huela a dinero". Ahora resulta que Taibbi fue demasiado generoso en su valoración del enorme banco de inversión.

Desde entonces nos hemos enterado de que Goldman tuvo un papel central a la hora de ayudar a Grecia a ocultar el déficit presupuestario de su gobierno a la Unión Europea, los mercados financieros y la opinión pública en general. Goldman vendió a Grecia complejos canjes (swaps) en los que pagaba al gobierno griego por futuras fuentes de ingresos por conceptos tales como tasas de aterrizaje en aeropuertos. Se trataba en realidad de un préstamo, pero el canje permitía al gobierno griego evitar que el dinero prestado pasara a los libros como préstamo, lo que habría elevado su déficit presupuestario por encima de los límites permitidos en la zona euro. Hoy, por supuesto, el derrumbe financiero de Grecia amenaza la estabilidad del euro.      

Justamente el mes pasado Goldman fue objeto de una demanda por discriminación de género presentada por una antigua vicepresidente, la cual sostiene que tras una baja por maternidad acabó en la "sección de mamás". Fue despedida cuando estaba a punto de tomarse una segunda baja por maternidad (para ser justos con Goldman, Wall Street es todavía en su mayor parte un club sólo para chicos).

Pero la gran noticia estriba en el procesamiento de Goldman por emitir obligaciones de deuda colateralizada [CDO, por sus siglas en inglés; T.] a partir de valores respaldados por hipotecas que se preveía que fallaran, y comercializarlas para sus clientes presentándolas como una buena inversión. La acusación principal se centra en que a principios de  2007, John Paulson,  gestor de fondos de cobertura (hedge funds), se dio cuenta de que la burbuja inmobiliaria estaba empezando a desmoronarse.

Lo cual significaba que muchas hipotecas acabarían mal. Las hipotecas "subprime", en las que los propietarios tenían escasas o nulas garantías y se enfrentaban a una puesta a cero con mayores tipos de interés, resultaban especialmente vulnerables. Paulson ideó un acuerdo con Goldman según el cual él escogería los valores respaldados por hipotecas que figurarían en las CDO. Paulson apostaría entonces a que las CDO iría mal, contratando una cobertura de riesgos crediticios [CRC, por sus siglas en inglés: credit default swaps; T.] para las CDO. La cobertura de riesgos crediticios es en efecto una póliza de seguros por la que el emisor compensa una pérdida si un activo va mal.   

Goldman se quedó con la otra parte del acuerdo de Paulson, y consiguió que los imbéciles comparan esta abultada porción de morralla. Habría resultado difícil encontrar compradores para estas CDO de haber sabido estos que Paulson la había elaborado deliberadamente como un montón  de morralla para que se cortocicuitara. Por lo tanto, de acuerdo con las acusaciones de la SEC [Securities and Exchange Comission, Consejo Supervisor de Empresas y Valores; T.], Goldman ocultó el papel de Paulson en la elaboración de las CDO. Goldman supuestamente contó a los inversores que las CDO habían sido emitidas por elementos neutrales, en lugar de comunicarles que los activos los había escogido un gestor de fondos de cobertura que estaba adoptando una posición corta [posición de vender algo prestado].

Por supuesto, Paulson ganó su apuesta: las CDO que organizó eran pura filfa. Consiguió cerca de mil millones de dólares con este apuesta en concreto, que entrañaba comprar CRC de AIG [American International Group]. AIG fue incapaz de devolver su apuesta, así que Paulson se embolsó su dinero, cortesía de los contribuyentes, en cuanto apareció el gobierno a rescatar a AIG. Goldman también compraba CRCs para apostar contra las CDO que estaba organizando, aunque no está claro que haya apostado contra estas CDO en concreto. En cualquier caso, sacó evidente provecho del asunto, puesto que Paulson pagó a Goldman 15 millones de dólares por sus servicios.

El proceder de Goldman en este acuerdo puede encuadrarse utilizando una analogía de Phil Angelides, jefe de la Comisión de Encuesta sobre la Crisis Financiera (Financial Crisis Inquiry Commission). Angelides señaló que Goldman había comprado CRC sobre las CDOs que había emitido y vendido. Lo comparó a vender un coche con mala frenada y comprar el seguro del mismo. De hecho, lo que Goldman hizo fue cortar los cables de frenado, vender el automóvil a clientes desprevenidos y comprar luego la póliza de seguros.

Dean Baker es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR). Es autor de Plunder and Blunder: The Rise and Fall of the Bubble Economy y False Profits: Recoverying From the Bubble Economy

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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The Guardian, 20 abril 2010

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