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21/10/12

En su visita a Atenas este martes [pasado, 9 de octubre], Angela Merkel se encontrará con Grecia en su quinto año consecutivo de recesión. En 2008 y 2009, la recesión fue un efecto secundario de la crisis financiera global. Desde entonces la han provocado y ahondado las políticas de austeridad impuestas por la troika– del Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea, el Banco Central Europeo Europea – y el gobierno griego.

Estas medidas políticas son demoledoras para el pueblo griego, sobre todo para los trabajadores, pensionistas, pequeños empresarios, para las mujeres, y por supuesto, los jóvenes. La economía griega se ha contraído más de un 22%, los trabajadores y pensionistas han perdido un 32% de sus ingresos y el desempleo ha alcanzado un 24%, algo sin precedentes, con el desempleo juvenil en un 55%.  Las políticas de austeridad han conllevado un recorte de prestaciones, la desregulación del mercado de trabajo y el deterioro aún mayor del limitado Estado del Bienestar que ha sobrevivido a la arremetida neoliberal.

El gobierno sostiene que sólo una agenda de austeridad puede hacer viable la deuda griega de nuevo. Pero la verdad es lo contrario. Las políticas de austeridad impiden que la economía vuelva al crecimiento. La austeridad crea una viciosa espiral de recesión y un aumento de la deuda que a su vez le causa calamidades tanto a Grecia como a quienes le prestan. 

Todo esto lo saben los responsables políticos y las élites europeas y griegas, incluyendo a Merkel, que se proponen poner en práctica programas similares en todos los países europeos que se enfrentan a problemas de deuda, como España, Portugal e Italia. ¿Por qué insisten tan dogmáticamente en este rumbo política y económicamente desastroso? Creemos que su objetivo no consiste en resolver la crisis de la deuda sino en crear un nuevo marco regulador en toda Europa que se base en el empleo barato, la desregulación del mercado laboral, el reducido gasto público y las exenciones fiscales al capital. Para tener éxito, esta estrategia utiliza una forma de chantaje político y financiero que tiene por objeto convencer o coaccionar a Europa para que acepte los paquetes de austeridad sin resistencia. La política del temor y el chantaje utilizada en Grecia es la mejor ilustración de esta estrategia. 

Mi partido, Syriza-Frente Social Unido, respeta al contribuyente europeo de a pie al que se le pide  que cargue con los préstamos a los países en apuros, entre ellos Grecia. Los ciudadanos europeos deberían saber, sin embargo, que los préstamos para Grecia se destinan a una cuenta “en depósito” y se utilizan exclusivamente para devolver préstamos pasados y recapitalizar bancos privados casi en bancarrota. Los fondos no pueden emplearse en pagar salarios y pensiones, o a adquirir medicamentos básicos para hospitales o leche para las escuelas. La condición previa de estos préstamos es una austeridad aún mayor, que paraliza la economía griega y aumenta la posibilidad de suspensión de pagos. Si hay un riesgo de que los contribuyentes europeos pierdan su dinero, es el que crea la austeridad.

Esto se tiene que acabar ya. Europa necesita un nuevo plan para profundizar la integración europea. Ese plan debe poner en tela de juicio el neoliberalismo y dirigir a las economías europeas hacia la recuperación. Debería dar prioridad a las necesidades de trabajadores, pensionistas y desempleados, no a los intereses de las empresas multinacionales y los banqueros corruptos. Syriza-FSU se ha comprometido con este camino. Sabemos que es difícil, pero es el único plan que puede restaurar la visión europea de justicia social, paz y solidaridad.

Este plan sólo tendrá éxito si las luchas populares cambian radicalmente el equilibrio de fuerzas. Estas luchas ya han comenzado y han conducido al ascenso del a izquierda y de movimientos de resistencia a lo largo y ancho de Europa. Mantienen viva la democracia, la igualdad, la libertad y solidaridad, los valores más importantes de la tradición política europea. Han de prevalecer estos valores. De lo contrario, Europa retrocederá a un pasado obscuro que ya creíamos desvanecido para siempre.

Alexis Tsipras es el dirigente más reconocido de Syriza-Frente Social Unido
Traducción para
www.sinpermiso.info: Lucas Antón
The Guardian, 9 de octubre de 2012

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