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Uno  de los fundadores del Bloque de Izquierdas de Portugal, Francisco Louça, visitó Argentina. Nos encontramos en Plaza de Mayo al finalizar el acto recordatorio de la tragedia del Once; hacía tiempo que no lo veía personalmente, aunque seguimos su trayectoria política y publicamos sus trabajos en Sin Permiso. Sonriente y dispuesto al diálogo amable, como siempre, acordamos esta breve entrevista sobre los temas de la actualidad concretada momentos antes de su regreso a Lisboa.  Carlos Abel Suárez. 

¿Cuál es tu pronóstico sobre la situación europea en los próximos meses?

Para los países del Sur hay una combinación de crisis política y ofensiva social de la derecha y del capital financiero que es muy fuerte. Grecia en algún sentido es Portugal y España con un año de anticipación: mucho conflicto social, importante

respuesta, un alza de la izquierda con Syriza. Pero la destrucción general de los salarios, la depresión del empleo, un 50 por ciento de de desempleo joven y una depresión fortísima del Estado social, de los servicios públicos: sanidad, la salud pública, la educación y la seguridad social, que es probablemente el objetivo más importante de todo este ataque. Entregar al sector financiero las rentas que les permiten el negocio, la mercantilización de la salud y la educación y sobre todo los aportes de la gente para seguridad social, para el sistema de pensión.

Eso es un cambio cultural y de civilización en Europa, porque teníamos un sistema basado en la lucha social desde hace muchísimo tiempo. Y la reacción popular empieza a ser muy fuerte. En Grecia ha sido muy fuerte pero lo es también en España con la manifestación popular de ayer (26F). Será en Portugal la próxima semana. Y se combinan algunos casos con la descomposición del sistema político. Ha pasado en Italia y ya veremos con las elecciones. También con peligros, por el populismo político y superficial, demagógico, es decir, populismo en una palabra. En España lo que se ve son los escándalos de corrupción; la caída del Partido Popular y del PSOE, a la vez, prueban que es necesario un alternativa de izquierda que sea una reconfiguración profunda, no solo desde el punto de vista político y del proyecto político, de la capacidad de lucha social en defensa de los trabajadores sino también desde el punto de vista  económico, de enfrentar el capital financiero y la presión de la deuda. En América Latina ya hubo un poco esta reacción y los cambios políticos se pueden comprender en ese marco.

¿Al comienzo de la crisis no existía o parecía no existir una respuesta social y de los sindicatos, pero ahora parece que ese proceso está creciendo por los menos en el Sur?

Tardó. Y tardó al comienzo  por el miedo de la gente al chantaje de la deuda, a la presión de que no había plata para pagar los salarios. Que el Estado no pidiera préstamos importantes creó una situación muy defensiva. El primer año en Grecia, el primer año en Portugal que recién terminó. Un poco diferente fue en España con el movimiento de los indignados que se difundió a otros países de Europa del Sur.

Por supuesto el problema más importante en Europa no solo es la respuesta de los países más presionados por la deuda y por la crisis sino del respaldo de los países centrales. Francia es el país más politizado de Europa y ha dado una respuesta importante. A pesar de todo Melanchon obtuvo 11 por ciento, varios millones de votos.  Con mitin en la Comuna de Paris de  100 mil personas, bueno, todo eso tiene un significado importante. Pero la actividad clave  es Alemania. Si los sindicatos alemanes luchan por un 1 por ciento más de salario eso ayuda muchísimo a la lucha social en toda Europa. Y hasta ahora en Alemania si  bien hay una izquierda con una tradición política de izquierda, crítica, trotskista, no cambia la relación de fuerzas y Merkel sigue dirigiendo con un control muy fuerte la política alemana lo que quiere decir la política europea.

Has escrito bastante sobre la crisis europea, como parte de una crisis de la economía mundial ¿Piensas que será prolongada?

Hay que ser prudente con eso. La recesión comenzó con las subprime (las hipotecas) en Estados Unidos en 2007 y una recesión general en el 2008. Y muy poco tiempo después en muchos países, en forma generalizada, hubo una recesión mundial y ahora una nueva recesión mundial con dos años de diferencia. Es decir  hay una precipitación de la recomposición del capital con la agresión fortísima del capital financiero. Yo creo incluso que - Daniel Bensaid lo planteaba y alguna gente lo plantea bien -  que hay alguna tensión entre el capital bancario y el capital financiero puro en el sentido de la especulación de obtener rentas  del Estado, una parte importante de los impuestos garantizados a futuro para pagar a las rentas financieras. Y con alguna pérdida de una parte del capital bancario en eso. Pero en todo caso el predominio de las finanzas es políticamente lo más peligroso que se puede concebir bajo el capitalismo Porque es lo más agresivo, lo más antidemocrático, lo más regresivo y lo más incontrolable.  Lo que hierve son agencias secundarias, muy laterales. Yo creo que la crisis se va a desarrollar y va a continuar con parte de crisis política y algunos cambios políticos  muy interesantes y otros muy peligrosos. Por ejemplo si la izquierda va a ser alternativa política de movilización, de comportamiento social, de organización de defensa de los salarios, de  lo colectivo, de todo: de salud, de servicios públicos, de educación,  seguridad social. Y será peligroso si hay populismos que se desarrollan en algunos países como ocurre  en Europa, en Italia o como la extrema  derecha en Grecia o en Francia.

Todo indica que si el capitalismo no inventa nuevas burbujas tiene pocas posibilidades de superar esta situación.

Bueno, en el capitalismo todas las crisis son devaluaciones del capital y devaluación del trabajo. Destrucción del trabajo y destrucción del capital también. Es lo que están haciendo. Hay una fortísima destrucción del capital y de cambio de relación interna en los flujos del capital. Y por eso el capital financiero tiene hoy una supremacía, un dominio que no ha tenido nunca en la historia. Ya se ve que en el plano ideológico y en el plano político la crisis de la especulación del 2007, que fue una pura crisis de especulación en el comienzo, provocó un retroceso muy fuerte de los neoliberales. Poco tiempo después han vuelto con una fuerza que en Europa nunca se había imaginado. El tema monetario ya había controlado una parte de África, pero tenía un sistema político muy poco estructurado y presionó en América Latina pero hubo un alza de la respuesta popular de muy distintas formas en contra de ellos. Y ahora tienen menos influencia. La presión social esta fortísima ahora. Porque la valorización del capital se hace mas bien  por  la renta sobre los bienes públicos y no solo sobre la explotación de los trabajadores, una forma indirecta de explotación. El trabajador es explotado porque no recibe como salario lo que trabaja, pero también porque una parte de sus impuestos ya no van para servicios que le sirven para sí y para su familia. Va directamente a la deuda.

¿Como consideras la situación en los Estados Unidos?

 Yo creo que la crisis cambió un poco la capacidad de intervención internacional de Estados Unidos. Además la caída de los regímenes en Medio Oriente modificó un poco la cosa. Han perdido mucho en la zona. Irán recuperó muchísimo, es hoy una potencia internacional. Por supuesto la relación con China es muy complicada porque es una relación financiera y de exportación; el consumo barato en EEUU depende de las importaciones de China pero significa tener los dólares en la banca china. Así que la relación será de conflicto muy controlada por EE.UU. a pesar de lo que se dice, pero muy tenebrosa también, con tensiones fuertes.

 ¿Y la perspectiva de China?

 Yo no conozco muy bien China, pero me parece un capitalismo muy agresivo, que ya tiene un vuelo internacional y ya tendrá un vuelo financiero. Algunas privatizaciones en Portugal son empresas del Partido Comunista Chino. Bienes estratégicos centrales en Portugal y en Grecia, también en América Latina y en África. Un incremento mucho más rápido  de lo que hemos visto en la historia, en las fuentes capitalistas británicas y “gringas”.

 ¿Piensas que hay posibilidades de confluencia de movimientos sociales y políticos de la izquierda a nivel internacional? 

Esperemos que si, ya veremos. Depende de la responsabilidad, la calidad política, de la dirección, de  la voluntad. Yo creo que sería muy importante a nivel nacional y regional tener procesos nuevos. A nivel nacional una izquierda social fuerte,  para que exista algo internacional tiene que tener  una raíz muy fuerte. No puede ser solamente buena gente con opinión o intelectuales, por más brillantes que sean, con los mejores atributos. Tiene que haber una raíz social, movimientos o grupos o partidos que tengan miles de gentes dedicadas, que tengan influencia electoral, política social popular y que sean una referencia. Un amigo nuestro decía que un partido tiene influencia política cuando es una referencia para cada debate importante que hay en su país. Si para ese debate la gente se pregunta cual será la opinión, cual será la posición que van a plantear éstos, entonces sí, ya eres un partido que tiene significado. Si no eres parte del debate entonces es imposible influir. Necesitamos tener partidos o movimientos en ese marco. En Europa hay redes por ejemplo, Syriza, Izquierda Unida, partido de izquierda en Francia, en Alemania, Alianza Verde-Roja, en Dinamarca, partidos tan distintos, con historias muy diferentes, pero pueden colaborar. Han colaborado con la campaña de Syriza, en Grecia. Dirigentes del Bloque estuvieron quince días en la campaña de Syriza y fue muy bueno para ellos y para nosotros también. Espero que eso sea posible en América Latina. En Asia hay desarrollo de izquierda muy importante, en Pakistán, en Filipinas en otros países existen grupos que vienen del maoísmo y otras experiencias que ahora se relacionan con izquierdas europeas y norteamericanas. Por supuesto en Estados Unidos y en Alemania.

¿Cuál es la estrategia del Bloque en Portugal?

 Proponemos un gobierno de izquierda que pueda romper con la deuda, que pueda concentrar fuerzas muy distintas pero con un programa socialista muy claro: bienes públicos, deuda y control del sistema financiero.

¿Algún tipo de frente?

Si, es el trabajo central que pensamos hacer.

¿El movimiento social acompañaría eso?

Yo creo que si. El movimiento social tiene muchos roces. Mucha diversidad. Creo que hay un reconocimiento en cuanto hay que tener una propuesta de cambio social y de enfrentamiento con la banca central de Europa, el FMI y las finanzas.

Francisco Louça es un economista portugués de reputación académica internacional y, hasta hace muy poco, el principal dirigente del Bloco de Esquerda.

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 www.sinpermiso.info: 3 de marzo de 2013

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