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Europa cotiza a media mañana con subidas del 1,5%

Comenta el dicho que “cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría”, pero la crisis de deuda soberana de la Zona Euro ha demostrado que la conexión de la economía global va más allá del efecto contagio que provoca la primera potencia del mundo. Cuando comenzó a vislumbrarse la “pulmonía” casi mortal de Grecia, países como Irlanda, Portugal, España, Italia e, incluso, Francia, ya empezaron a tiritar; y ahora que Italia sufre una “gripe” política, España corre peligro de enfermar. Sin embargo, Hugo Dixon, editor de Reuters News, asegura hoy en un extenso artículo en The New York Times, que “España no se contagiará de la gripe de Italia”, entre otras razones porque el Gobierno de Mariano Rajoy no se enfrenta a los electores hasta dentro de tres años.

No obstante, hay para quien la enfermedad de la Zona Euro es crónica. David Marsh, presidente del Official Monetary and Financial Institutions Forum, enumera en Market Watch, diez razones por las que la crisis del Euro es incurable:

1. El resultado electoral en Italia fue un revés profundo para los europeistas. Muchos dicen que la victoria de los populistas fue un voto contra la austeridad, pero en realidad fue un voto contra los políticos que no han ayudado a los italianos. Las verdaderas reformas estructurales necesarias para que Italia salga de la confusión no se han implantado. No es tranquilizador que el cómico convertido en político, Beppe Grillo, haya declarado este fin de semana que Italia colapsará financieramente en seis meses.

2. Se amplían los desacuerdos en términos de política monetaria entre los dos principales miembros de la Zona Euro, Francia y Alemania. Se reduce la voluntad de reciprocidad entre la “solidaridad” francesa y la “competitividad” alemana.

3. La ausencia de un gobierno reformista en Italia ha hecho menos efectivo el mecanismo de rescate prometido por el Banco Central Europeo (BCE). Los países que se adhieran a él deben cumplir con la condicionalidad que establezca la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pero, ¿quién hay en Roma para obedecer estas órdenes?

4. Alemania ni estimula ni puede hacerlo su economía lo suficiente como para transmitir a los países del sur el impulso para salir del abismo. Europa no es capaz de ofrecerle a las economías en problemas el crecimiento externo que amortigüe las dolorosas reformas domésticas.

5. Las reticencias de Angela Merkel a tomar medidas más creativas para solucionar los problemas del euro irán a más a medida que se acerquen las elecciones del 22 de septiembre. Pocos en Europa piensan que los alemanes han sido particularmente generosos hasta ahora par ayudar a otros países, pero lo han sido. La amarga realidad es que ya ha quedado atrás el momento álgido de esa generosidad.

6. Los países del sur aún ven enormes barreras para salir del euro. Alemania y otros países acreedores simplemente no pueden expulsarlos.

7. Similares consideraciones se aplican en el caso de una salida unilateral de Alemania. Las consecuencias políticas y económicas después 60 años de inversión en política exterior tras la Segunda Guerra Mundial serían incalculables para Alemania. Por el momento, hay un estancamiento perfecto.

8. Las otras grandes potencias económicas (Estados Unidos, China o Japón) no presionarán en los próximos meses para que se impongan medidas curativas. No tienen interés en provocar una tormenta que desestabilizaría a sus propias monedas y obstaculizaría los esfuerzos de recuperación. Puede sonar a desmantelamiento de la globalización, quizá lo es, pero lo que mejor refleja la realidad es que cada país está demasiado preocupado con sus propios problemas como para presionar a la Zona Euro para que actúe unida.

9. Durante el periodo preelectoral de Alemania, donde Merkel parte con ventaja en las encuestas, el Gobierno de Francia tenderá a cooperar con la oposición socialdemócrata de la líder germana, para intentar rebajar sus perspectivas de triunfo. Es difícil determinar cómo puede influir Hollande en los comicios alemanes, pero lo intentará. Para las relaciones Francia-Alemania, en cualquier caso, no es una buena noticia.

10. Si el BCE sucumbe a la tentación de comprar deuda italiana sin que el gobierno de Roma cumpla con las condiciones llegadas desde Bruselas, el presidente de la entidad, Mario Draghi, quedaría muy cuestionado, y el resultado en Alemania se convertiría en un símbolo de indignación que podría sorprender al mercado y borrar todo lo logrado hasta el momento.

Pero como dijo el economista alemán Rüdiger Dornbusch: “Una crisis dura mucho más de lo que se piensa pero, después, pasa más rápido de lo esperado”.

EUROPA A MEDIA MAÑANA

Las bolsas europeas suben de media un 1,25% a media mañana, a pesar de que Chris Williamson de Markit ha explicado sobre el dato de PMI compuesto de la Zona Euro que “la esperanza de que la región retorne al crecimiento a mediados de 2013 parece ahora demasiado optimista”. El Ibex 35 se anota un 1,19%, hasta los 8.343.2002 puntos.


Bolsamania - martes, 5 marzo 2013, 11:04
María Gómez

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