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Ernesto "CHE" Guevara

Carta: A Jose Medero. La Habana, 26 febrero 1964
La Habana, febrero 26 de 1964
"Año de la Economía"

Sr. José Medero Mestre
Juan Bruno Zayas No. 560
e/ Ave de Acosta y O'Farrill
Víbora, Habana.

Compañero:
Le agradezco su interés y sus notas. Para convencerme puso el dedo en la llaga; cita a quienes impugno. Lamentablemente no puedo extender una polémica epistolar por las implicaciones que tiene sobre mi tiempo.

En números sucesivos de Nuestra Industria Económica irán saliendo artículos que demuestran la preocupación de una selecta cantidad de técnicos soviéticos sobre problemas similares.

Sólo una afirmación para que piense: anteponer la ineficiencia capitalista a la eficiencia socialista en el manejo de la fábrica es confundir deseo con realidad. Es en la distribución donde el socialismo alcanza ventajas indudables y en la planificación centralizada donde ha podido eliminar las desventajas de orden tecnológico y organizativo con el capitalismo. Tras la ruptura de la sociedad anterior se ha pretendido establecer la sociedad nueva con un híbrido; al hombre lobo, la sociedad de lobos, se lo reemplaza con otro género que no tiene su impulso desesperado de robar a los semejantes, ya que la explotación del hombre por el hombre ha desaparecido, pero sí impulsos de las mismas cualidades (aunque cuantitativamente inferiores), debido a que la palanca del interés material se constituye en el árbitro del bienestar individual y de la pequeña colectividad (fábricas, por ejemplo), y en esta relación veo la raíz del mal. Vencer al capitalismo con sus propios fetiches a los que se les quitó su cualidad mágica más eficaz, el lucro, me parece una empresa difícil.

Si esto es muy oscuro (ya pasa la media noche en mi reloj), tal vez le aclare mi idea este otro símil: la palanca del interés material en el socialismo es como la lotería de Pastorita; no alcanza a iluminar a los ojos de los más ambiciosos ni a movilizar la indiferencia de los más.

No pretendo haber terminado el tema ni mucho menos establecido el «amén» papal sobre estas y otras contradicciones. Desgraciadamente, a los ojos de la mayoría de nuestro pueblo, y a los míos propios, llega más la apología de un sistema que el análisis científico de él. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo nuestro esfuerzo está destinado a invitar a pensar, a abordar el marxismo con la seriedad que esta gigantesca doctrina merece.

Carta a Elías Entralgo (31 de agosto de 1964)
Publicado el septiembre 26, 2013    por javiermartinc

Agosto 31 de 1964
“Año de la Economía”

Elías Entralgo
Presidente Comisión de Ext. Universitaria,
Universidad de La Habana
Ciudad

Estimado compañero:

Recibí su amable invitación, la que me demuestra indirectamente y, estoy seguro, que sin proponérselo usted, las radicales diferencias de opinión que nos separan sobre lo que es un dirigente.

No es posible comprometerme a la charla a que usted me invita; si lo hiciera, sería sobre la base de dar todo mi tiempo disponible a la obra de la Revolución. Para mí es inconcebible que se ofrezca una retribución monetaria a un dirigente del Gobierno y del Partido por cualquier trabajo de cualquier tipo que sea.

Entre las muchas retribuciones que he recibido, la más importante es la de ser considerado parte del pueblo cubano; no sabría valorarlo en pesos y centavos.

Lamento tener que escribirle estas letras, pero le ruego no le dé otra importancia que la de una queja sentida por lo que considero un agravio gratuito, no menos doloroso por no ser intencionado.

Patria o muerte
Venceremos

Cmdte. Ernesto Che Guevara

CHE: Carta a Carlos Franqui (Tarará, 10 de marzo de 1959)
Tarará, Marzo 10 de 1959
Comp. Carlos Franqui
Director del Periódico Revolución
La Habana
Compañero Franqui:
Vi en la Revista “Carteles”, en la sección “Tras la Noticia”, que escribe Antonio Llano Montes, una nota que me ha interesado, por insinuar algo sobre mi postura revolucionaria, tras la siguiente frase, aparentemente inofensiva: “El comandante Guevara fijó su residencia en Tarará”.

No analizaré aquí quién es el señor periodista ni daré noticias sobre lo que el tiene en los archivos a mi custodia encomendados, no es mi intención hacer acusaciones o contraacusaciones, me debo a la opinión pública y a quienes han confiado en mi como revolucionario.

Le aclaro a los lectores de Revolución que estoy enfermo, que mi enfermedad no la contraje en garitos ni trasnochando en cabarets, sino trabajando más de lo que mi organismo podía resistir para la Revolución.

Los médicos me recomendaron una casa en un lugar apartado de las diarias visitas y Recuperación de Bienes me prestó ésta que habitaré en la referida playa hasta que los colegas que me atienden me den de alta; debí ocupar una casa de personeros del antiguo régimen porque mi sueldo de $125.00 como oficial del Ejército Rebelde no me permite alquilar una con suficiente amplitud para albergar a la gente que me acompaña.

El hecho de ser una casa de antiguo batistiano hace que sea lujosa; elegí la más sencilla, pero de todas maneras es un insulto a la sensibilidad popular. Prometo al señor Llano Montes y sobre todo al pueblo de Cuba que la abandonaré cuando esté repuesto.

Te agradeceré la publicación de estas líneas para mejor ilustración de nuestro pueblo, sobre la actuación de quienes hemos contraído, una responsabilidad con él.
Che

 

 Carta de despedida del Che a Fidel


"Año de la Agricultura"
Habana


Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.
Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.
Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.

Hasta la victoria siempre, ¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario,

                                                                                            


50 años de agresiones contra cuba. El “Che” en Uruguay, 1961

Ante las continuas agresiones contra Cuba. La campaña mediática que no ha cesado, desde aquellos lejanos años hasta hoy, por el contrario ha recrudecido, desinformando siempre sobre la lucha del pueblo cubano.

Con el agravante, que esa campaña difamatoria e interesada del imperialismo, confunde a gente progresista y de izquierda que llega a creer que los valores de la democracia y la libertad pueden estar mejor representados por los “amigos” del norte.

Sin dejar de ver los errores en estos 50 años de revolución, es bueno reflexionar sobre los hechos y no sobre los dichos.

Este texto, primera parte de la intervención del “Che”, detalla con agudeza y simplicidad el derecho de cuba a “existir” y el intento de ahogar -como intentara Churchill con la revolución bolchevique- al niño en su cuna.

www.quehacer.com.uy

Che Guevara

Cuba no admite que se separe la economía de la política.

Intervención ante el CIES ( Consejo Interamericano Económico y Social) en Punta del Este -Uruguay-, el 8 de agosto de 1961.

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