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Burkina Faso: la tierra de los hombres íntegros.
prensa-latina.cu
29 de mayo de 2015, 01:04Por Julio Morejón *
La Habana (PL) Burkina Faso, centro de la atención mediática africana desde el derrocamiento del presidente Blaise Compaoré y la instauración del gobierno de tránsito, tiene ante sí algo que igualmente hará historia: un proceso electoral.
El desempeño de la administración transitoria -tras cumplir seis meses- se resumió en tratar de orientar al país hacia la estabilidad, tras los acontecimientos que generaron incertidumbre por la decisión castrense de tener un lugar importante en la autoridad nacional.
En octubre deberán de ocurrir cambios en la alineación gubernamental mediante elecciones; ahora el pueblo burkinabes se prepara para cumplir ese cometido civil, aunque sin destrozar completamente la organización política de la sociedad ni rehacerla desde la base, es decir sin transformaciones totales.

Quizás el motivo de los nacionales para mantener intactas determinadas instituciones y doctrinas está en la necesidad de transformar sólo lo que lo requiera y mantener en pie lo necesario para no perder de vista quiénes son y hacia dónde van, preguntas cuyas respuestas parten de lo que perciben de sí.
En esa línea de conservación-exclusión-readecuación deberán moverse los hilos del primer proceso electoral que realizará Burkina Faso sin Compaoré, quien durante 27 años gobernó al país y al tratar de reelegirse para otro mandato causó la tormenta pública que le arrasó el pasado año.
Cinco meses antes de las elecciones presidenciales programadas para el 11 de octubre próximo, el país toma nota de demandas de reformas democráticas, lucha contra la corrupción y la necesidad de desactivar fórmulas del antiguo gobierno aún persistentes.
Sin embargo, eso que podría conducir a la ejecución de un proyecto de saneamiento no parece tener la misma fuerza que otras peticiones como es retomar el caso del asesinato en 1987 del líder Thomas Sankara, cuya muerte se vincula con la conspiración perpetrada por Compaoré y aliados.
CONTAR LA HISTORIA
El 4 de agosto de 1983, a la edad de 33 años, y tras un golpe de Estado organizado por su entonces subordinado Blaise Compaoré, el capitán Thomas Sankara se colocó al frente de Alto Volta, como entonces se identificaba al país africano. La sublevación castrense al parecer se relacionaba indirectamente con el interés libio en Chad.
Sankara, claramente definido como revolucionario, era admirador de procesos populares como el de Cuba y el del líder militar de Ghana, Jerry Rawlings, y promovía la trasformación de la sociedad desde su óptica, considerada por aquel entonces por sus enemigos como subversiva y hoy los pueblos le identifican como antiimperialista.
Su política se orientaba a luchar contra la corrupción, promovía cambios profundos en las relaciones de propiedad, combatía la hambruna, y sentaba como principales prioridades sociales la educación y la salud, así como abogaba por la equidad humana y la erradicación de privilegios.
"El gobierno suprimió muchos de los poderes que tenían los jefes tribales, tales como su derecho a recibir el pago del tributo y el trabajo obligatorio. El CDR (Comités de Défense de la Révolution) era formado por las organizaciones de masas populares y armado", recogen monografías del período Sankara.
En 1984, tras un año en el poder, renombró al país como Burkina Faso -país de los hombres íntegros en mossi y djula, los dos dialectos de uso mayoritario-, así como creó una nueva bandera y un nuevo himno nacional, todos símbolos de la ruptura con el pasado colonial.
Thomas Sankara fue asesinado junto con 12 de sus oficiales el 15 de octubre de 1987 en un magnicidio organizado por su sucesor y excolaborador Compaoré, quien argumentaba que el mandatario ponía en peligro las relaciones exteriores con la exmetrópoli gala y Costa de Marfil.
"Blaise Compaoré planificó el asesinato de Thomas Sankara para tomar el poder en Burkina Faso", afirmó a la Radio Francia Internacional (RFI) y en su biografía Prince Yormie Johnson, ahora senador y exmercenario que torturó hasta morir al presidente de Liberia Samuel Doe.
Ese comentario sobre la muerte de Sankara lo hizo Johnson ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, como una anécdota sobre los 10 años de guerra en Liberia y la etapa más sangrienta del expresidente Charles Ghankay Taylor, ahora cumpliendo una condena de 50 años de cárcel impuesta por el Tribunal Especial para Sierra Leona.
"El número dos, Blaise Compaoré, nos pidió ayuda para derrocar a Sankara, dijo que era la única manera de que nosotros pudiéramos vivir en Burkina Faso sin ninguna amenaza. Y matamos a Sankara. Lo hicimos porque era nuestro único medio para estar en Burkina Faso y organizar nuestro ataque contra Doe", afirmó Johnson.
Tras la conspiración y muerto Sankara, algunos CDR opusieron una resistencia armada al ejército golpista durante varios días, con lo cual se demostró que la semilla revolucionaria sembrada por el líder africano fructificó para hacer más dignos a los hijos del país de los hombres íntegros.
HACER JUSTICIA
El panorama socio-económico burkinabes es difícil de reparar, pues está presente el legado del gobierno Compaoré, lo que significa desempleo, huelgas y unas finanzas destruidas; todo eso fragiliza cualquier interés de reconstrucción nacional y hace pensar en los problemas que tendrá que enfrentar la próxima administración.
De esa situación se desprende que uno de los instrumentos para obrar es hacer justicia a fin de poder resanar la conciencia nacional; a fines de marzo pasado se comenzó una investigación sobre la muerte de Thomas Sankara, con lo que al parecer comenzó a perfilarse una nueva imagen de la institucionalidad.
"Ha sido largo, pero creo que valió la pena. (El juez de instrucción) retomó mi denuncia. Hubo muchas preguntas, pero no puedo decirles más", declaró a la prensa, tras regresar a Burkina Faso Mariam Sankara, su viuda, quien ahora recibe el apoyo de 10 partidos seguidores del ideal revolucionario del asesinado presidente africano.
Esa decena de formaciones políticas -del MPP, el Movimiento Popular para el Progreso- continúan las enseñanzas del Padre de la Revolución Burkinabes, asesinado en una conspiración que instauró en el poder a Compaoré, derrocado en 2014 por un movimiento cívico-militar, cuando pugnaba reelegirse.
Queda pendiente el futuro del expresidente, ahora exiliado en Costa de Marfil y a quien podría enjuiciarse también por las muertes del periodista Norbert Zongo, del estudiante Dabo Boukary, el mayor Jean Baptiste Boukary Lingani, y el capitán Henri Zongo, dos figuras destacadas de los sucesos de 1983, cuando el capitán Sankara ascendió al poder.
El pueblo burkinabes se amotinó los días 30 y 31 de octubre de 2014 contra el proyecto de revisión de la Constitución de Compaoré, que forzaría al Parlamento a legalizar otro mandato, lo cual la multitud calificaba de anticonstitucional y antipopular.
Detrás del levantamiento palpitaban las demandas de democratizar al país y darle mejores condiciones de vida.
El gobierno de Compaoré se precipitó y en su lugar se estableció un régimen de transición cívico-militar dirigido por el diplomático Michelle Kafando, como presidente, y el teniente coronel Isaac Zida, como primer ministro y esta es la autoridad central que programó las elecciones para octubre próximo.
*Jefe de la redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.

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