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Declaración del Espacio 1001 - Ante la situación generada a partir de la renuncia de la compañera Mónica Xavier

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Montevideo 13 de agosto de 2015

Respetar los acuerdos políticos que votamos todos no constituye un “golpe de Estado”, ni un oscuro juego de poder de “almas corrompidas”, ni una imposición aparatista y mucho menos que “una mayoría simple parta el Frente Amplio”. El uso de esa terminología y esa metodología en el debate la vivimos los frenteamplistas en el pasado y nunca condujo a salidas unitarias, muy por el contrario, la historia lo demuestra.

Esos plazos y esas condiciones, en particular la de la dedicación total a la presidencia del Frente Amplio, se establecieron sin conocer el nombre de la compañera o el compañero que iba a ser electo.


La discusión en el Frente Amplio sobre la presidencia, y en particular la pertinencia o no de la continuidad de la compañera Mónica Xavier en ella, ha generado una situación delicada y enfrentamientos públicos, subidos de tono, que nunca condujeron a nada, y por supuesto, tampoco conducen a nada hoy.
No pensamos contribuir a ese estado de cosas participando de tal debate mediático, alejado de los organismos de decisión que entre todos los frenteamplistas nos hemos dado pero, ante la persistencia de alusiones, atribución de intenciones y caricaturización de debates que son políticos e ideológicos, entendimos necesario realizar algunas puntualizaciones.

La actual conformación de la dirección del Frente Amplio surgió de las elecciones internas realizadas en mayo de 2012, en las que votaron más de 144 mil frenteamplistas. Esas elecciones se realizaron bajo un reglamento, acordado por todos, sectores políticos y bases frenteamplistas. En ese reglamento se establecían plazos y también condiciones, también aceptados por todos. Esos plazos y esas condiciones, en particular la de la dedicación total a la presidencia del Frente Amplio, se establecieron sin conocer el nombre de la compañera o el compañero que iba a ser electo.

La elección a padrón abierto y con adhesión simultánea ya se instrumentó anteriormente para elegir el Plenario Nacional y la Mesa Política, lo nuevo en 2012 fue que también se eligió así la Presidencia del FA, para ello hubo que lograr un acuerdo político, ya que los estatutos vigentes del Frente Amplio, también votados por todos, establecen que esa responsabilidad se elige en el Congreso.

Se buscaron caminos de acuerdo político, nada fáciles, pero necesarios y se realizó la elección interna de 2012 y entre cuatro candidatos resultó electa para la presidencia del FA la compañera Mónica Xavier que, al igual que los tres compañeros restantes que se presentaron, aceptó las reglas decididas colectiva y unitariamente por todo el Frente Amplio. Esta situación que todos conocíamos fue la que se resolvió con la renuncia de la compañera Mónica Xavier al cargo (aceptada por el Plenario próximo pasado), habiendo optado por ejercer la banca en el Senado de la República.

Respetar los acuerdos políticos que votamos todos no constituye un “golpe de Estado”, ni un oscuro juego de poder de “almas corrompidas”, ni una imposición aparatista y mucho menos que “una mayoría simple parta el Frente Amplio”. El uso de esa terminología y esa metodología en el debate la vivimos los frenteamplistas en el pasado y nunca condujo a salidas unitarias, muy por el contrario, la historia lo demuestra.

De hecho, la mayoría que es destinataria de tales calificativos, es la misma que en su momento, en lugar de ampararse en el estatuto para definir quién presidiría la fuerza política, dio los votos para habilitar la forma de elección que llevó a la compañera Mónica Xavier a la presidencia del FA.

No se sustenta en ningún argumento real, dar cartas de legitimidad democrática a una parte de la dirección electa y negársela a la otra. Hace años que el Frente Amplio elige la representación de sus sectores políticos y de las bases en el Plenario Nacional, la Mesa Política y los Plenarios Departamentales, en votación abierta, directa y con adhesión simultánea. Los tan atacados representantes de las bases también fueron electos así, tuvieron decenas de miles de votos, y algunos en sus ámbitos de acción, Coordinadoras y Departamentales, tuvieron más votos que los representantes de los sectores políticos y que los candidatos a la presidencia, aunque tuvieron mucha menos publicidad y campaña.

La unidad de la izquierda sin exclusiones es un objetivo histórico para avanzar, es una conquista estratégica, y a la vez, es una construcción permanente. El Frente Amplio es una herramienta política formidable, unitaria, de acción política permanente y de lucha, es coalición de partidos y movimiento unitario, de militantes independientes y también de los sectores en ámbitos comunes, los Comités de Base y todos los organismos y comisiones de trabajo. Esta característica peculiar que todos exhibimos con orgullo cuando fuerzas políticas del mundo nos preguntan cómo hacemos para resolver nuestras diferencias y mantenernos unidos en la diversidad, ha sido y es garantía de unidad.

El Frente Amplio, que somos todos y todas, con su acción política, su labor parlamentaria, su lucha y desde hace años su acción en los gobiernos departamentales y en el gobierno nacional ha transformado al Uruguay y lo ha hecho a favor del pueblo.

Hoy enfrentamos un escenario nacional, regional y mundial delicado, marcado por la crisis internacional del capitalismo y su impacto material e ideológico. Esas tendencias marcan nuevos desafíos para el proceso transformador en el Uruguay y se necesitara gobernar bien, desplegar iniciativa política y parlamentaria y luchar mucho para que los cambios no se detengan.

Para todo ello es imprescindible la unidad, cuidar las herramientas populares que nos trajeron hasta aquí y que nos permitirán seguir peleando y avanzar.

Desde nuestro espacio político hemos impulsado diversas iniciativas. Comprometemos nuestro esfuerzo y compromiso para encontrar los más amplios consensos, para superar las dificultades generadas, para ello creemos que el debate fraterno, y aún más en la discrepancia, debe darse en los organismos y en las instancias que permitan una síntesis política superadora y en unidad.

Para encontrar una solución para la Presidencia del FA, la continuidad de su dirección en los organismos legítima y democráticamente electos y colocar todas nuestras fuerzas para avanzar y concretar el Programa de Gobierno y seguir transformando el Uruguay.

El interés de las uruguayas y uruguayos no está focalizado en el o los nombres que integren uno de los espacios de conducción de la fuerza política, sino en el cumplimiento del programa de gobierno, atendiendo las necesidades y expectativas de nuestro pueblo. Ese sello distingue a la izquierda: por encima de las personalidades, las ideas y el programa.

Para ello entendemos que es fundamental concentrar todos los esfuerzos en el debate y la acción política, hacia los grandes temas nacionales, el Presupuesto, los Consejos de Salarios, la Educación, la Salud, la inserción internacional del Uruguay y hacerlo con todas y todos los frenteamplistas hacia un gran 25 de agosto.
 
ESPACIO 1001- FRENTE AMPLIO

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