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Una batalla ideológica que estamos perdiendo. - Javier Cousillas

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16/08/2015
Todo el terrorismo verbal, el desenfrenado circo montado por la derecha en torno a ANCAP, al cual no han dudado en montarse algún que otro compañero que cualquier trolley los deja bien, parte de un objetivo y de un presupuesto.
El objetivo, es preparar la revancha. Retomar la ofensiva privatizadora a contrapelo del camino que se viene desandando en la región, llevarse puesto a los últimos presidentes de la empresa y de  pasada a la Ministra de industria, liquidando tres posibles candidatos de la izquierda para 2019 y colocar durante los 5 años de gobierno al Frente Amplio a la defensiva y en tensión interna permanente.
El presupuesto, es colocar a las empresas públicas como si fueran privadas. Por lo tanto si dan ganancia la gestión es buena, si dan pérdidas es mala y hay que deshacerse de ellas, o encontrar algún responsable y cortar alguna cabeza para que tan vasto operativo político mediático  haya valido la pena.
Algunos de izquierda tuvimos –y mantenemos- una posición diametralmente opuesta: la empresa es el país y es a éste a quien le deben cerrar las cuentas. Las macroeconómicas por supuesto, pero sobre todo las sociales y productivas.
Las empresas públicas, los Entes Autónomos o sus empresas controladas funcionen o no bajo el derecho público, son herramientas para alcanzar los objetivos supremos de bienestar general. Por lo tanto las EE PP podrán dar ganancia o no, o alguna si y otras no, según el papel que le sea asignado por los sucesivos gobiernos en nombre del estado y ante determinadas coyunturas.

Dice el Prof. De Ciencias Polìticas de UDELAR Pedro Narbondo en el libro “La Reinvenciòn del Estado”, “Las empresas públicas son definidas y construidas por decisiones del gobierno, orientadas a producir y distribuir bienes y servicios definidos como públicos e importantes para la eficiencia sistémica. Esto implica que las EE PP actúan con una lógica desmercantilizada y en función de objetivos desmercantilizados”. Esto implica que no necesariamente deba actuar con una lógica de mercado, de rentabilidad empresarial, sino que sus operaciones deben responder a objetivos superiores definidos por el gobierno.
Quien sino el gobierno definió las políticas energéticas o macroeconómicas que hoy son denostadas?
¿Quiere decir esto que no haya que cuidar los dineros públicos a la hora de resolver cada acto administrativo? Por supuesto que no. No conozco ningún área del estado dónde en general no se cumpla con esta consigna, pero esas decisiones tienen que ir alineadas a decisiones de carácter nacional. La cuenta principal a la hora de pasar raya es la cuenta país y no la de cada una de sus empresas.
Hasta 2004 todas generalmente daban “ganancia”, sus blances “cerraban” pero estaban en venta. Desde los 80 y hasta el primer gobierno del Dr.  Tabaré Vázquez, no eran tomadas en cuenta como herramientas de promoción del progreso social y productivo, eran conducidas con una visión totalmente distinta a lo que ha sido en los últimos 10 años, pero también en una clara traición al motivo que llevó a estadistas de sus propios partidos -aunque de otra talla-  a promover su creación.
En el 2004, ANCAP eran un montón de fierros viejos, que a pesar de quienes la gobernaron producía con el esfuerzo de sus trabajadores y muchos mandos medios comprometidos. Décadas sin inversiones, esperando al igual que YPF, una multinacional que pusiera plata para que siguiera funcionando.
Los hijos y acólitos de quienes la llevaron al desastre hoy son los pregoneros del desastre y el caos, y se transforman en los defensores de sus “accionistas”; el pueblo. En reino del revés se cuestiona la gesti{on de las EE PP en uno de los mayores momentos de desarrollo de toda su historia.
 ¿Por qué se cuelgan del trolley algunos izquierdistas de tertulias y  farándula? Queda para otro análisis, aunque no me equivoco mucho si arriesgo a que si persisten en esta actitud de cuestionar lo hecho en los últimos 10 años con cara de yo no fui, la historia -junto a Amodio- les tiene reservado su lugar.
ANCAP perdió 300 millones de dólares exclaman a viva voz y sale a pedir cabezas la “nueva derecha” y el contra coro con acento italiano de una  izquierda muy particular no duda en asentir con la cabeza y equiparar la situación con el déficit de la Intendencia de Salto. Y agrega: por suerte los que gestionaron ANCAP no gestionaron las finanzas públicas!!!
Tanto unos como otros saben muy bien algunas cosas:
1º- Que durante el primer gobierno del Frente Amplio se acordó con todos los partidos Políticos con representación parlamentaria una Política Energética Nacional que buscara cambiar la matriz energética a través de la diversificación productiva, y que fue en ese marco que se desarrolló el Plan Estratégico y el Plan de Inversiones de ANCAP. No fueron “libretazos” ni sueños de ningún iluminado Director o Gerente.
2º- En ese marco, y con el acuerdo de todos,  se apostó a la producción de biocombustibles y la construcción de la planta regasificadora , entre otras iniciativas, como la de exploración de los subsuelos y la plataforma continental en busca de hidrocarburos propios.  
3º- Que la necesidad de invertir más de 300 millones de dólares en una planta desulfurizadora era imperiosa, so pena de no vender un solo litro de gasoil de la calidad que se producía en la refinería que nos dejaron quienes hoy se han transformado en eruditos empresarios.
4º Que mal que les pese, el país (la empresa de todos) viene creciendo, la producción de combustibles también y que la capacidad de transporte (camiones, barcos y vagones) y almacenaje (tanques y esferas) por lo tanto tuvo que ser redimensionada en unos cuantos millones de dólares. Hace años que no se habla del desabastecimiento de Supergás por falta de stock.
5º De que sirve tener reservas de piedra caliza para 1000 años si no las podemos procesar para transformarla en cemento portland? ¿Alguien imagina el precio de una bolsa de portland sin ANCAP y con un monopolio u oligopolio privado? Son necesarias las inversiones en la industria aunque lleve años amortizar los costos. Las que se hicieron y las que faltan por hacerse.
6º Todas estas acciones imprescindibles han costado más de 1200 millones de dólares y se han concretado en algo así como 8 años. Ninguna empresa privada las hubiera hecho. A ANCAP le piden que además, de ganancias. Resulta cómico, si no fuera trágico el embate contra la empresa y al desprestigio a que la están sometiendo.
Todo este plan se ha desarrollado en un marco complejo, alzas y bajas del crudo, alza del dólar, espiral inflacionaria, pero que nunca dejó de ver el objetivo común: el beneficio general. Tal es así que por decisión del Ministerio de Economía no se trasladaron a la tarifa durante 48 meses los costos reales de ANCAP (crudo, dólar y operativos) con el objetivo de mantener a raya la inflación y que esta no llegara  a los dos dígitos.
He aquí la principal pérdida de ANCAP, más de 800 millones de dólares, casi el triple del déficit que arrojó el balance 2014 y por el cual hoy ponen el grito en el cielo adustos políticos y perezosos comunicadores, a quienes  les cuesta dar algunas noticias que ayudarían a que la gente viera el motivo real del déficit. No hay ni caos, ni descoordinación ni despilfarro. Hay, -hubieron- definiciones políticas y que no se tomaron en ANCAP pero que influyeron en el balance de ANCAP.
No se toman en ANCAP las decisiones sobre las tasas impositivas para los combustibles (47 % en las naftas y 35% en el gasoil aproximadamente) o los 120 millones de dólares que se recaudan para el fideicomiso del transporte.  Las tarifas fueron durante todos los gobiernos herramientas recaudatorias y hoy parece no ser la excepción.
Desde una soberbia descomunal y desde propias filas, cargan  a las autoridades de ANCAP de haber asumido  “una fuerte exposición en dólares” como otro de los motivos de sus pérdidas. Es una lástima que aquellos que sabían que había alguien en Uruguay o en el mundo que  podía prestar el equivalente a 1200 millones de dólares en pesos se hubiera guardado la información. Es otra de las mezquindades de este debate. Unos y otros saben que no hay quien preste esas cifras en pesos, pero se trata de sacar de la “carrera presidencial” a algunos compañeros que les tocó conducir la empresa. 
Es una embestida muy fuerte la que se emprendió contra ANCAP. El Frente Amplio aún no ha sopesado su real dimensión y sigue entretenido discutiendo sobre quien será su Presidente y soñando con un tratado con la UE  de Ángela Merkel o con instalarse en el Pacífico sin sus socios del Mercosur.     
Es necesaria más seriedad en la reflexión para recordar las razones que llevaron a crear las empresas públicas. No se crearon para que dieran ganancias, sino para contribuir al desarrollo global de una nación que crecía, para su desarrollo social y productivo. Y vaya si ANCAP, ANTEL, UTE; ANP, AFE, OSE, etc. contribuyen a ello.
Tal vez hoy sobren contadores y abogados y falten políticos y estadistas, tanto en filas de la oposición como en las nuestras. Los números hay que explicarlos, la gente tiene derecho a estar informada con la verdad,  pero la hora requiere de la política.

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