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Los acuerdos de comercio, servicios, inversiones y la realidad. ¿Porque el Ministro Nin sigue insistiendo?

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www.quehacer.com.uy
24/10/2015

URUGUAY NO DESCARTA SUMARSE AL TRATADO COMERCIAL DEL PACÍFICO. El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, aseguró que el gobierno no descarta sumarse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) formado por 12 países. "He pedido informes a las embajadas de varios países donde tenemos representación parlamentaria como Japón, Malasia, Vietnam, EEUU y Canadá para estudiarlo, no estamos en el Pacífico, pero lo estudiaremos", aseguró. El gobierno realizará, entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre, la primera visita oficial a un país europeo en lo que va del segundo mandato de Tabaré Vázquez. En Francia, la delegación uruguaya buscará acercarse a la Unión Europea (UE) que analiza la conveniencia de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el Mercosur, explicó el canciller Rodolfo Nin Novoa. "Francia es importante, pero no debemos olvidar que pone obstáculos a los productos agrícolas porque es un productor muy fuerte, así que no es fácil la negociación", dijo Nin, quien precisó que "la mitad del comercio mundial se hace a través de tratados de libre comercio". El canciller comentó, además, que las autoridades uruguayas esperan una cambio de actitud de parte del gobierno argentino para sumarse a las negociaciones para que el Mercosur y la UE firmen un TLC y para ello miran las elecciones en la vecina orilla. (El Espectador)

La realidad marca que las grandes multinacionales, que están detrás de estos tratados, nunca han hecho nada que no sea para proteger y aumentar su riqueza. ¿500 años no han sido suficientes para comprenderlo?

Escucuchemos las advertencias y no volvamos a compra espejitos de colores.

Desde Argentina:

"Democracia o corporaciones no es un slogan pasado de moda, sino una aspiración del uno por ciento más rico de la población mundial, vehiculizado a través de gobiernos eunucos que han perdido la noción vigorosa de la política y también el respeto por sus electorados. Si negocian en secreto, de espaldas a sus pueblos, tratados que una vez firmados les quitarán cualquier chance de soberanía política, independencia económica y justicia social, esa capitulación cierra el círculo vicioso: la política no sirve para nada, y si son todos iguales, que gobiernen los tecnócratas. ¿Cuántas veces tendremos que ver la misma película recoloreada y decorada con palabras que expresan lo contrario de los efectos que producen?" Sandra Russo

Desde el centro del Imperio:

"El mayor acuerdo regional de comercio e inversión de la historia no es lo que aparenta ser.
Oirá mucho sobre la importancia que tiene el TPP para el “libre comercio”. La realidad es que este es un acuerdo para administrar las relaciones comerciales y de inversión de sus miembros y para hacer esto en representación de los más poderosos lobistas de negocios de cada país. No nos confundamos: es evidente del análisis de los principales asuntos pendientes, sobre los que los negociadores aún están regateando, que el TPP no gira alrededor del “libre” comercio.

El TPP administraría el comercio de productos farmacéuticos a través de una variedad de ostensiblemente arcanos cambios en las reglas, sobre temas tales como la “vinculación de patentes”, la “exclusividad de los datos” y los “productos biofarmaceúticos”. El resultado de esto es que a las compañías farmacéuticas se les permitiría alargar prácticamente – y algunas veces casi indefinidamente – sus monopolios de medicamentos patentados, así como mantener fuera del mercado a medicamentos genéricos más baratos y bloquear, durante muchos años, la introducción de nuevos medicamentos por parte de competidores “biosimilares”. Esta sería la forma como el TPP administraría el comercio en lo que respecta a la industria farmacéutica, si EE.UU. se sale con la suya.

Dado el velo del secreto que rodea a las negociaciones del TPP, no está claro si el tabaco será excluido de algunos aspectos de los ISDS. De cualquier manera, el tema más amplio continúa siendo el mismo: dichas disposiciones hacen que sea difícil para los gobiernos llevar a cabo sus funciones básicas – es decir, proteger la salud y seguridad de sus ciudadanos, garantizar la estabilidad económica y proteger el medio ambiente.
Imagínese lo que hubiese sucedido si estas disposiciones hubieran estado establecidas cuando se descubrieron los efectos letales del asbesto. En lugar de clausurar a los fabricantes y obligarlos a indemnizar a quienes sufrieron daños, bajo las disposiciones de los ISDS, los gobiernos hubiesen tenido que pagar a los fabricantes para que dichos fabricantes no maten a sus ciudadanos. Los contribuyentes hubiesen sido gravados por doble partida – primero para pagar por los daños a la salud causados por el asbesto, y luego para pagar a los fabricantes por haber perdido ganancias cuando el gobierno intervino con el objetivo de regular un producto peligroso.
No debería sorprender a nadie que los acuerdos internacionales de Estados Unidos produzcan comercio administrado en lugar de libre comercio. (La farsa del acuerdo comercial del Pacífico  Joseph E. Stiglitz / Adam S. Hersh)

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