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Nuestra América

LOS REFLEJOS (lentos) DE LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA. Daniel Albacete

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27/11/2015
El ascenso al poder, luego de las elecciones (balotaje) del 22 de noviembre en Argentina, de Mauricio Macri ha sido, sin duda, el golpe más duro que ha sufrido el proceso progresista y de izquierda en América Latina. Y a pesar de que es aún prematuro calibrar el alcance de tal impacto, no podemos evitar el recuerdo de tantas frustraciones a través del tiempo, producto, además, por supuesto de la acción del imperialismo y sus aliados locales, de defecciones en la izquierda y el campo popular.  También nos resulta inevitable una reflexión primaria.  
En América Latina, las fuerzas políticas que tienen su origen en los sectores populares (obreros y asalariados, trabajadores rurales, capas medias, etc.) han recorrido un camino lleno de muy diversas alternativas hacia  horizontes  emancipadores de liberación.
En tanto se remontan, al menos al siglo XVIII, se puede apreciar una acumulación de experiencias de las cuales es posible extraer otras tantas enseñanzas. Naturalmente, que al no provenir estos apuntes de  quien está habilitado por conocimientos  para hacer un abordaje histórico-social, nos limitaremos sólo a dos aspectos importantes por mantenerse vigentes en el tiempo.

En el imperialismo...ni un tantico así
Uno de ellos tiene que ver con la experiencia política práctica. Estamos hablando de la persistencia, a través del tiempo, de un grado de ingenuidad muy llamativo, trágicamente llamativo muchas veces. Claro que no olvidamos ni por un instante que las fuerzas políticas populares y de izquierda que lograron acceder al gobierno en distintos momentos han sido siempre coaliciones, no sólo con heterogeneidad política sino además policlasistas. La clave, entonces, es qué sector social conduce, en cada momento el movimiento, situación que se puede expresar en un partido, en sectores sociales o en varios a la vez.
Desde este punto de vista, la experiencia histórica nos indica que la conducción de los movimientos liberadores en A. Latina ha estado a cargo, en su mayoría, de clases medias-a veces media altas y altas-. Una breve mirada, especialmente al siglo XX nos proporciona claridad en este aspecto.
En primer lugar, acaso como curándonos en salud, vemos el caso de Cuba, que no fue la excepción a lo anteriormente apuntado, aunque sí lo fue en el desarrollo y en ir hasta las últimas consecuencias. La parte excepcional tuvo que ver con la combinación de un conjunto de factores, a saber 1-La rápida incorporación al movimiento-incluso a su dirección- de campesinos y asalariados. 2- El surgimiento de un liderazgo poco común. 3- La superación de una situación límite a partir del bloqueo y la agresión.
Los demás procesos populares que fueron gobierno-Jacobo Arbenz en Guatemala, Paz Estenssoro y Juan J. Torres en Bolivia, Juan Bosch en Rpca. Dominicana, Allende en Chile,  entre otros- recibieron un tratamiento digno de La Comuna de París.
Quizá sea ésta última, por más que no sea un ejemplo latinoamericano, la experiencia  más ilustrativa de lo que nos proponemos abordar aquí. No es casual que le hayan dedicado tanta atención nada  menos que Marx y en particular Engels. Ellos señalaron muy claramente cómo la clase obrera podía llevar a las mayorías populares al gobierno, y luego gobernar con medidas de transformaciones profundas.
Pero también destacaron y enfatizaron la total carencia de prevención ante la arremetida de las clases más poderosas desalojadas del gobierno, como quedó demostrado sangrientamente a sólo dos meses de asumir el gobierno de los comuneros.
Mucho más de dos veces se tropezó con la misma piedra en América Latina casi un siglo después. Desde la inaudita credulidad de Allende-y sus servicios de inteligencia- sobre “su fiel Augusto” hasta la vacilación exasperante del Gral. J.J.Torres, pasando por la “digna” renuncia de Juan Bosch, en todos los casos se adoleció de falta de confianza en las masas populares (como sí la tuvieron Fidel y los barbudos).

A la guerra con palillos
Y el otro aspecto que creemos de una vigencia total es el tema de los medios de comunicación.                                                                                                                                                                                                                       
No será posible, en modo alguno enfrentar esta gran ofensiva de la derecha y el imperialismo en nuestro continente si las fuerzas de izquierda no se proponen un vuelco en el plano de los medios de comunicación, en el cual la indolencia e ingenuidad han llegado a límites insostenibles.
Y el problema no es que carezcamos de ellos, sino que no parece ser prioritario para la izquierda. Incluso cuando ésta gobierna-y acá nos remitimos al Uruguay- cede y concilia ante la presión de los propietarios de los medios, que a su vez son parte del poder económico. Sin duda, no es así en todos lados. Paradójicamente, en uno de los países en que el gobierno tuvo grandes avances, tanto legislativamente como en creación de grandes espacios y medios, como es la Argentina, acaba de ganar la derecha, pero es obvio que tal desenlace ocurrió por otros factores, muy profundos, que desbalancearon estos logros.
Un periodista brasileño contaba, en oportunidad del balotaje Dilma vs Aécio, que el PT no contaba con una sola publicación! ¿Es que alguien en su sano juicio puede creer que se puede enfrentar en Brasil a las clases dominantes en esta situación, mientras que del otro lado hay todo un imperio con base en la poderosa cadena de multimedios O Globo?  
Reafirmamos, entonces, que sin asumir este desafío será inevitable un triunfo de los enemigos de nuestras patrias y la Patria Grande. La voluntad política de los sectores hegemónicos del FA y el gobierno convalida esta situación. Valga el ejemplo de una nota hecha a T. Vázquez en su primera presidencia. En aquella ocasión el periodista le pregunta:”Presidente, ¿No cree ud. Que el gobierno tiene dificultades para comunicar sus políticas y sus logros?, a lo que inefable y humildemente  respondió “No es necesario comunicar, la gente ya sabe lo que hace y cómo lo hace el gobierno”.
Claro, lo sabe después de mirar el filtro de telenoche 4, canal 12, a Tinelli, etc., etc.

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