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Lunes 30 de noviembre de 2015
(CÓRDOBA-ARGENTINA).- “Este es un momento muy duro, para los proceso revolucionarios de América Latina, es un momento de inflexión, un recodo en el camino, es un reflujo”, aseveró, hoy, Álvaro García Linera, presidente en ejercicio del Estado Plurinacional de Bolivia, en el desarrollo de la última jornada del seminario “El pensamiento de Álvaro García Linera: de la resistencia a la toma del poder”, organizado por la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
“Lo que ha pasado en Argentina (la victoria de Mauricio Macri, en las elecciones presidenciales) es un golpe muy duro para América Latina. Me preocupa, desde el punto de vista sociológico y marxistas ningún proceso es irreversible, la cosa es qué hacemos para que las conquistas y avances sean irreversibles, Argentina está marcando una llamada de atención, el riesgo de la reversibilidad de los procesos”, complementó.
García Linera destacó el apoyo que se brindaron los gobierno progresistas y recordó la experiencia boliviana cuando, en 2006, el presidente Evo Morales llevó adelante la nacionalización de los hidrocarburos y se enfrentó al sabotaje de las empresas petroleras, no se contaba con profesionales, ni con maquinaria y cuando Morales le comentó al fallecido presidente de Argentina, Néstor Kirchner, este le ofreció su ayuda y “gracias a eso, a la colaboración de un país hermano, que se permitió la liberación económica de Bolivia”, agregó.
Asimismo, comentó respecto a los problemas que atravesó Bolivia el año 2008, cuando los sectores más conservadores prepararon un movimiento regional de desobediencia territorial al Estado, llevaron adelante un revocatorio al presidente Evo Morales, como lo ganó, entonces, dividieron a Bolivia, en busca de la intervención militar extranjera.
“Pero, Unasur se reunió de emergencia en Chile y deciden rechazar totalmente la acción golpista, fue una respuesta contundente en defensa de la democracia en Bolivia, se conformó una comisión que llegó a Bolivia para restablecer la unidad democrática de nuestro país. Estuvimos al borde de una guerra civil y en medio de ello la fortaleza del movimiento popular y el apoyo internacional que bloqueó algún tipo de intervencionismo”, acotó.

García Linera destacó la unidad y el apoyo de Unasur, “cómo no vamos a valorar, defender, apreciar este nuevo contexto latinoamericano de hermandad que se ha construido a partir de esta oleada de gobiernos progresistas y revolucionarios en el continente. Sin ustedes, sin su apoyo no estaríamos vivos, ni estables, gracias a ustedes que no nos abandonaron y así debería ser siempre”, enfatizó.
También, indicó que debe hacerse un análisis profundo para saber dónde estuvo el traspié, “uno quiere que sea un reflujo temporal para determinar qué se puede hacer para que las cosas cambien”, y que esta experiencia (argentina) no se repita, acotó.
Y como lecciones de los hechos acaecidos en Argentina, García Linera sacó tres lecciones: la primera es la importancia de los liderazgos que son capaces de mover a las sociedades en base a la esperanza de cambiar lo universal, “los líderes carismáticos personifican las esperanzas colectivas”, razonó.
La segunda, la capacidad de administración y gestión económica es clave en un gobierno progresista y estas deben estar apoyadas en dos pilares que son la generación de riqueza y distribución de la riqueza, para tener una sostenibilidad económica en el tiempo y en la historia, “un gobierno revolucionario debe mostrarse eficiente en la economía y equitativo”, agregó.
La tercera lección es que los gobiernos progresistas emergen de la calle y que han convertido la fuerza de la masa en fuerza electoral, por lo que se debe fortalecer a los movimientos sociales mediante su participación en la toma de decisiones y su capacidad de movilización, “la estabilidad y la continuidad de nuestros gobiernos radica en esta dualidad: gobierno desde las calles y gobierno desde el parlamento”, señaló.
Por otro lado, García Linera reflexionó y señaló que los gobiernos progresistas han abandonado el combate cultural que es algo muy peligroso, “previa a cualquier victoria política hay una victoria cultural, nunca olviden esa fórmula”, indicó y los espacios vacíos fueron ganados por la derecha, “no se puede abandonar la batalla cultural, se debe consolidar e irradiar cultural, moral y lógicamente el nuevo sentido común del proceso”, agregó.
Además, indicó que se debe tener cuidado con los niveles de intermediación entre las bases y los gobernantes mediante los contactos con solo los dirigentes.
“Los activistas estamos obligados a regresar a las bases, hasta abajo, no podemos contentarnos con la intermediación de algunos dirigentes porque ya no reflejan los intereses de la base, sino su propio interés”, dijo.
Finalmente, indicó que una de las grandes debilidades de los procesos revolucionarios es el no haber castigado adecuadamente los hechos de corrupción, “ese es un tema ético que mueve la fibra más íntima de la perspectiva de futuro”, por lo que aseveró que se sea implacable al momento de sancionar a quien comete un hecho de corrupción.
“Si encontramos un indicio, no importa quién sea, tu cumpa, tu familiar, el que te salvó la vida, el que te acompañó 50 años, pero si toca un solo centavo del Estado, crucifícalo, no hay de otra”, concluyó.

Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia recibió este lunes el premio “José María Aricó” otorgado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). La entrega estuvo enmarcada en la última clase del seminario “El Pensamiento de Álvaro García Linera: de la resistencia a la toma del poder”, dictado en dicha casa de estudios.
Esta distinción instituida en el 2012 se otorgó en otras oportunidades a Ricardo Obregón Cano, ex gobernador de Córdoba depuesto por un golpe policial (“Navarrazo”) en 1974; Emi Villares D’Ambra, referente de organismos de derechos humanos; y al periodista y escritor Horacio González.
Con un auditorio lleno, García Linera fue recibido con un caluroso aplauso y cantos de las organizaciones estudiantiles allí presentes. Luego de unas palabras introductorias, la Corriente Universitaria Estudiantil Julio Antonio Mella hizo entrega al vicepresidente de una mención de honor por su “gran aporte político e intelectual a la lucha de los pueblos de nuestramérica”.
A continuación, Diego Tatián, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades hizo uso de la palabra para iniciar la entrega del “Premio José María Aricó al compromiso social y político”. Tatián, recordó la importancia de ese día, no sólo por la presencia de Linera en la UNC, sino también porque las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la recuperación del nieto 119. Con un sostenido aplauso el mandatario de la República Plurinacional de Bolivia recibió la distinción de manos del mencionado decano.
Hecha la entrega, Linera inició la última clase del seminario que versa sobre su propio pensamiento. “Ahora es cuando. Estado y emancipación”, fue el nombre otorgado a esta conferencia.
Antes de comenzar, el vicepresidente agradeció el afectuoso recibimiento y sostuvo: “Siento que el cariño expresado no es sólo para mí, sino también para todo el pueblo de Bolivia y para el presidente indígena Evo Morales”.
La exposición que se extendió durante una hora y media aproximadamente estuvo marcada por aplausos, ovaciones y cantos que inundaron la sala en numerosos momentos.
¿Cómo vemos lo que está pasando en el continente?
Gran parte de la conferencia estuvo atravesada por la reflexión del momento actual de América Latina. En referencia a las últimas elecciones nacionales en Argentina, Linera subrayó: “No hay que intentar tapar la realidad. Hay que asumir que lo que ha pasado en Argentina es un golpe muy duro para América Latina”.
El vicepresidente habló de la urgencia de realizar balances y autocríticas, “hay que sacar de manera fría las lecciones, pero, sin la acción hacia futuro de nada sirve la reflexión”, dijo. Hecha esta introducción señaló algunos puntos que deben ser aprendizajes sobre los procesos de nuestramérica.
En primer lugar, hizo alusión al “principio de esperanza”, aquel que, según su razonamiento, tiene la capacidad de movilizar a las sociedades. Explicó que “en los procesos contemporáneos esas esperanzas colectivas adquieren cuerpo en los líderes”. Es por ello que la sustitución y la construcción de liderazgos son elementos claves para la continuidad de estos procesos, reflexionó.
La segunda lección se orientó a la capacidad de administración y gestión económica que deben tener los procesos revolucionarios y progresistas. Ésta, explica, debe sustentarse en dos pilares, la generación y la distribución de la riqueza. “Un gobierno revolucionario debe mostrarse eficiente en la economía, justo y equitativo”, agregó.
Como tercera reflexión, reafirmó la importancia de fortalecer los movimientos sociales mediante su participación en la toma de decisiones y su capacidad de movilización. No debe olvidarse, dijo, que “los gobiernos progresistas y revolucionarios hemos emergido de la calle, hemos convertido la fuerza de la masa en fuerza electoral”.
De este modo, Linera consideró que “la estabilidad y la continuidad de nuestros gobiernos radica en esta dualidad: gobierno desde las calles y gobierno desde el parlamento” y agregó: “Quien venga puede tener el parlamento pero si no tiene la calle no va a gobernar como se le dé la gana”.
García Linera abrió la reflexión respecto a la batalla cultural y afirmó que los gobiernos progresistas han abandonado ese terreno, lo que es muy peligroso, ya que “previa a cualquier victoria política hay una victoria cultural, nunca olviden esa fórmula”, indicó.
Para el vicepresidente “esos espacios vacíos fueron ganados por la derecha y esa es la antesala de la derrota”, pues, sostiene, “no se puede abandonar la batalla cultural, se debe consolidar e irradiar cultural, moral y lógicamente el nuevo sentido común del proceso”.
En quinto lugar, resaltó las precauciones con respecto a los niveles de intermediación entre las bases y los gobernantes poniendo especial atención en evitar procesos de burocratización y corrupción.
Una última reflexión estuvo vinculada con la ética. Sobre ello expresó que buena parte de la debilidad de los procesos que se dan en América Latina tiene que ver con que no se han controlado y castigado los actos de corrupción con suficiente fuerza. Esto, según señaló, es un problema ético ya que “tu no puedes ser portador de todo aquello que justamente has criticado”.
En sus palabras finales retomó el camino a seguir. Con fuerza expresó: “Cambió el mundo porque luchamos, y si hemos perdido es porque nuestra lucha no fue suficiente; y si queremos cambiar eso hay que volver a luchar. Hay que luchar, hay que pelear”.
María Ordoñez, desde Córdoba

Discurso por Youtube

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