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Lenin

EL PARTIDO -PRÓLOGO de UN PASO ADELANTE DOS PASOS ATRAS -VI LENIN

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Sobre el II  Congreso de la Socialdemocracia Rusa en 1903 (POSDR)

En toda lucha larga, tenaz y apasionada, comienzan a diseñarse generalmente, al cabo de cierto tiempo, los puntos de divergencia centrales, básicos, de cuya solución depende el desenlace definitivo de la campaña y, en comparación con los cuales, pasan cada vez más a segundo plano todos y toda clase de pequeños y mezquinos episodios de la lucha.

Esto es lo que sucede también con la lucha que se desarrolla en el seno de nuestro Partido y que hace ya seis meses tiene concentrada sobre sí la atención de todos los miembros del Partido. Y precisamente porque en el esbozo de toda la lucha que ofrezco al lector he tenido que referirme a muchas pequeñeces, que tienen un interés insignificante, a muchas querellas que, en el fondo, no tienen interés alguno, precisamente por ello quisiera, desde el comienzo mismo, llamar la atención de lector sobre dos puntos verdaderamente centrales y básicos que presentan un interés enorme, que tienen indudable valor histórico y constituyen las cuestiones políticas más urgentes en el orden del día de nuestro Partido.

La primera de estas cuestiones es la de la significación política de la división de nuestro Partido en "mayoría" y "minoría", división que ha tomado forma en el II Congreso del Partido y que ha dejado muy atrás todas las anteriores divisiones de los socialdemócratas rusos. La segunda cuestión es la del valor de principio de la posición de la nueva Iskra en las cuestiones de organización, en tanto en cuanto esta posición es efectivamente de principios.

 

La primera cuestión es la del punto inicial de nuestra lucha en el Partido, la cuestión acerca de su origen, de sus causas, de su carácter político fundamental. La segunda cuestión es la de los resultados finales de esa lucha, la cuestión acerca de su término, del total que, en el terreno de los principios, resulta si se suma todo lo que se refiere a la esfera de los principios y se resta todo lo que se refiere a la esfera de las querellas. La primera cuestión se resuelve analizando la lucha que ha tenido lugar en el Congreso del Partido; la segunda, analizando el nuevo contenido de principio de la nueva Iskra. Uno y otro análisis, contenido de las nueve décimas partes de mi folleto, llevan a la conclusión de que la "mayoría" es el ala revolucionaria de nuestro Partido, y la "minoría" es su ala oportunista. Las discrepancias que separan a un ala de la otra en el presente, se reducen, principalmente, no a cuestiones de programa y de táctica, sino sólo a cuestiones de organización; el nuevo sistema de concepciones que se dibuja en la nueva Iskra con tanta mayor claridad cuanto más procura ahondar su posición y cuanto más limpia va quedando dicha posición de querellas por la cooptación, es el oportunismo en las cuestiones de organización.

El principal defecto de la literatura con que ahora contamos sobre la crisis de nuestro Partido, en el terreno del estudio e ilustración de los hechos, es la falta casi total de un análisis de las actas del Congreso del Partido, y, en el terreno del esclarecimiento de los principios fundamentales del problema de organización, la falta de un análisis del nexo que indudablemente existe entre el error fundamental cometido por el camarada Mártov y el camarada Axelrod al formular el artículo primero de los estatutos y al defender esta fórmula, por una parte, y todo el "sistema" (si es que puede hablarse en este caso de sistema) de las concepciones de principio que ahora tiene Iskra sobre el problema de organización. La actual redacción de Iskra ni siquiera advierte, por lo visto, este nexo, aun cuando en las publicaciones de la "mayoría" se ha señalado ya muchisimas veces la importancia de las discusiones sobre el artículo primero. En el fondo, el camarada Axelrod y el camarada Mártov no hacen ahora sino ahondar, desarrollar y extender el error inicial respecto al artículo primero. En el fondo, ya en las discusiones habidas con respecto al artículo primero comenzó a despuntar toda la posición de los oportunistas en el problema de organización: su defensa de una organización del Partido difusa y no fuertemente cimentada, su hostilidad a la idea (a la idea "burocrática") de estructurar el Partido de arriba abajo, a base del Congreso del Partido y de los organismos por él creados; su tendencia a ir de abajo arriba, permitiendo considerarse como miembros del Partido a cualquier profesor, a cualquier estudiante de bachillerato y a "todo huelguista"; su hostilidad al "formalismo" que exija a un miembro del Partido la pertenencia a una de las organizaciones reconocidas por éste; su propensión a la psicologia de intelectual burgués, dispuesto tan sólo a "reconocer platónicamente las relaciones de organización"; la facilidad con que se entregan a elucubraciones oportunistas y a frases anárquicas; su tendencia al autonomismo en contra del centralismo; en una palabra, todo lo que florece ahora exuberantemente en la nueva Iskra, contribuyendo cada vez más a una palmaria y completa aclaración del error cometido en un principio.

Por lo que se refiere a las actas del Congreso del Partido, la verdaderamente inmerecida falta de atención de que son objeto, sólo puede explicarse-por las querellas que encizañan nuestras discusiones y además, probablemente, por el exceso de verdades demasiado amargas que contienen esas actas. Las actas del Congreso del Partido brindan un cuadro único en su género, insustituible por lo exacto, lo pleno, lo polifacético, lo rico y lo auténtico, un cuadro de la verdadera situación de nuestro Partido, un cuadro de los puntos de vista, de los estados de ánimo y de los planes trazados por los mismos hombres que participan en el movimiento, un cuadro de los matices políticos existentes en nuestro Partido, que permite ver su fuerza correlativa, sus relaciones mutuas y su lucha. Precisamente las actas del Congreso del Partido, y sólo ellas, son las que nos permiten ver hasta qué punto hemos conseguido barrer realmente todos los restos de las viejas relaciones, puramente de círculos, y sustituirlas por una grande y única conexión del Partido. Todo miembro del Partido que quiera participar conscientemente en los asuntos de su Partido está obligado a estudiar de manera minuciosa nuestro Congreso, y repito: a estudiar, porque la mera lectura del montón de materiales en crudo, como son las actas, no bastan para dar el cuadro del Congreso. Sólo por un estudio minucioso y personal puede conseguirse (y debe conseguirse) que los breves resúmenes de los discursos, notas escuetas sobre las discusiones, pequeñas escaramuzas por pequeñas (pequeñas al parecer) cuestiones se fundan en algo que sea un todo, para que los miembros del Partido vean surgir como viva la figura de cada orador destacado y quede clara toda la fisonomía política de cada grupo de delegados del Congreso. El que escribe estas líneas no ha trabajado en vano si consigue aunque sea impulsar hacia un estudio amplio y personal de las actas del Congreso del Partido.

Unas palabras más, para los adversarios de la socialdemocracia. Con muecas de alegría maligna siguen nuestras discusiones; procurarán, naturalmente, entresacar para sus fines algunos pasajes aislados de mi folleto, consagrado a los defectos y deficiencias de nuestro Partido. Los socialdemócratas rusos están ya lo bastante fogueados en el combate para no dejarse turbar por semejantes alfilerazos y para continuar, pese a ellos, su labor de autocrítica, poniendo despiadadamente al descubierto sus propias deficiencias, que de un modo necesario e inevitable serán enmendadas por el desarrollo del movimiento obrero. ¡Y que ensayen los señores adversarios a describirnos un cuadro de la situación efectiva de sus "partidos" que se parezca aunque sea de lejos al que brindan las actas de nuestro II Congreso!

V.I. Lenin 
Mayo de 1904

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