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10/09/2017

“Siempre he perseguido el paradigma de decir lo que se piensa y hacer lo que se dice” Liber Seregni

Ayer 9/09 terminó el primer capítulo de esta larga saga, en que se convirtió la persecución al vicepresidente y las dificultades del FA y su gobierno para posicionarse rumbo a los grandes cambios que prometía, desde su fundación en 1971.

La renuncia de Sendic antes que comenzara la discusión en el Plenario Nacional, sorprendió a todos, y marcó la reunión, que tras un largo cuarto intermedio emite una declaración muy anodina, quizás entendiendo que lo peor había pasado.

De cualquier manera esto no resuelve los interrogantes que arrastra el Gobierno y la fuerza política. En la mitad del tercer período de gobierno seguimos debatiendo si nuestra tarea es administrar mejor el capitalismo o poner proa a cambios profundos en las estructuras económica y social del país.

Hemos discutido si este tema puntual de Sendic, se debe a una ofensiva continental de la derecha -que sin duda existe y ha existido siempre- o a nuestros propios errores. Hemos polemizado si debemos tapar esos errores para evitar ataques de la derecha, o debemos, más bien, erradicarlos y combatirlos con más fuerza -no para que la derecha no tenga argumentos- sino por que es parte irrenunciable de nuestros principios y nuestra forma de ser y de hacer política.

También se ha planteado el cuidar la mayoría parlamentaria, Mujica: “no previeron que se necesitaban los votos de la 711”, cosa compartible, pero no condicionarlo a la renuncia de algún principio. Claro que habrá que negociar, como siempre. Dejar los principios por el camino y aceptar cualquier cosa es una opción de cortos de vista, hipotecar el futuro por un éxito momentáneo. Esto debía terminar. Y abrirnos el camino para ser más inflexibles aún, en el futuro, ante desvíos de este tenor .

Si se ha dicho que este y otros procederes son cosa común en el Estado, es la mejor oportunidad para establecer los mecanismos legales y reglamentarios que permitan erradicarlo. Si no actuamos, salvando las distancias, miremos lo que pasa en Brasil.

Pero hay algo muy importante a rescatar: la presencia, la participación, el protagonismo de los frenteamplistas, como hace tiempo no se veía, la amplia discusión pública por la prensa, por las redes y fundamentalmente en los organismos de base, que fueron la resultante de todo ese proceso, discutiendo y tomando decisiones, como debió ser siempre.

En esta oportunidad se mostró lo imprescindible de la participación. Si se dio esta salida, que si bien dolorosa -pues nadie puede alegrase del tropiezo de un compañero- fue porque hubo un movimiento telúrico desde abajo, desde lo profundo.

Seguramente nos dirán que fueron pocos. Si, la participación es baja en todas las instancias políticas, pero responde al hecho muy concreto que se fue relegando, desde hace más de 20 años, la participación en la planificación, la toma de decisiones, el control popular imprescindible en un proceso que se quiera llamar revolucionario.

Olvidamos que la fuerza de la derecha es el dinero y la fuerza de los trabajadores está en su cantidad y en su organización -sino, no vales nada-.

Y hay que aprovecharlo. En varios C. de Base, que pude comunicarme la semana pasada, de Montevideo y del Interior, se planteó la necesidad de legislar y controlar tarjetas, viáticos, así como otros vicios de la Administración Publica, como funcionarios que están de los dos lados del mostrador, cargos políticos, de confianza, jefes y gerentes, profesionales, que a su vez trabajan en el ámbito privado. Cada cual tendrá ejemplos que muestran esta flagrante injusticia.

Hay algo que hemos aprendido, pero que rápidamente olvidamos. Los cambios vienen, si se dan en la cabeza de la gente. Y se aprende y se toma conciencia, a través de la propia experiencia. No se aprende mirando o leyendo, sólo con las herramientas que son, PARTICIPAR Y DECIDIR.

También muchos compañeros nos dicen que el FA y la política no son solución ya, que la lucha debe darse en los movimientos de distinto tipo.

Hay análisis muy mecánicos, el FA o el No FA. Creo que no va por ahí. Si, la lucha es a nivel de masas y el enemigo real es el Gran Capital. Nuestra tarea es aprovechar y desarrollar la acumulación de fuerzas, lo logrado tras 60 años de lucha popular, la unidad de los trabajadores, de la izquierda, del FA, las parcelas de gobierno conquistadas, las comunidades organizadas, etc.

Y señalemos: No hay peor batalla perdida, que la que no se da. La tarea es hacer del FA la herramienta de los cambios, para lo cual nació.

Esta difícil instancia que vivimos, fue una gran experiencia de participación. Si logramos multiplicarla, movilizar, al Comité, a la comunidad, a los trabajadores será una oportunidad ganada y una buena bofetada a la derecha, que trató de convertir errores y faltas, que existieron, en la tumba del movimiento popular.

De todos depende que no sea así.

“el Frente encarna una nueva concepción de la vida política: porque los militantes -populares, los miles de combatientes contra la dictadura, no participaban en modo alguno de esa concepción que proclama la derecha, según la cual el único acto político del ciudadano debe ser el voto,según la cual, después de votar cada uno debe irse a atender sus asuntos personales, dejando a los representantes políticos el manejo de los asuntos nacionales. No; ninguno de los millares de militantes que antes del 5 de febrero de 1971 ya habían integrado el Frente, ninguno de esos militantes estaba dispuesto a abandonar sus banderas, a entregarlas a representantes para que estos actuaran separados del pueblo.

Cada militante frentista es un político, y así debe ser. Para eliminar la politiquería, dijimos una vez, promovemos la politización. Eso ya lo saben, ya lo cumplen los militantes frentistas, de ahí que sea muy natural, muy necesario que la organización institucional se pliegue a este deseo de los militantes, y que los comités de base se integren como otro elemento rector de la actividad frentista.”Seregni (Germán Wettstein López. Liber Seregni. La autoridad del Pueblo. Mayo 1982)

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