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Sobre una entrevista a Pablo Messina.

2 de setiembre de 2017

Los planteos de Pablo Messina en el reportaje de Hemisferio Izquierdo de 12 de mayo de 2017, abarcan una discusión muy actual, pero además permanente en la izquierda. (Parte II)

¿Para qué? Programa de Transición. Amplitud y Profundidad

El Objetivo: superar el capitalismo, y el camino, tomando las palabras de Rosa: “La lucha por reformas es el medio; la revolución social, el fin.(1899, Reforma o Revolución. Pag.11)”

Y las formas:

“Cada lucha tiene que acumular fuerzas, arrancar conquistas, fortalecer la organización, echar músculos en la izquierda, formar nuevos cuadros, hacer una experiencia profunda sobre la cual nace la conciencia revolucionaria, raspar en la profundidad de las masas obreras, los sectores todavía no movilizados, no conscientes, arrastrar a las capas medias, asegurar una imagen y una política de unidad. Es decir, crear las condiciones para que cada lucha nos haga más fuertes y nos muestre como perspectiva. (...)” (Rodney Arismendi. Discurso 1987)

Pero poco y pocos nos preguntamos, en esa transición:

¿Que papel juega un gobierno de izquierda?

“La lucha cotidiana por las reformas, por el mejoramiento de la situación de los obreros en el marco del orden social imperante y por instituciones democráticas ofrece a la socialdemocracia el único medio de participar en la lucha de la clase obrera y de empeñarse en el sentido de su objetivo final: la conquista del poder político y la supresión del trabajo asalariado. Entre la reforma social y la revolución existe, para la socialdemocracia, un vínculo indisoluble. La lucha por reformas es el medio; la revolución social, el fin.(1899, Reforma o Revolución. Pag.11)”(Aclaremos que aquí Sociademocracia es el partido revolucionario)

corresponde subrayar que Engels incluye el estudio de las formas que asume el estado burgués en un país determinado, como ingrediente obligatorio en la elaboración de toda hipótesis relativa a las "vías" de la revolución.” (Rodney Arismendi, Lenin la Revolución y América Latina. 1969)

Tanto Marx, como Engels y Lenin, diferencian claramente las distintas formas del Estado. No fue lo mismo la dictadura fascista, que el Gobierno de Pacheco, tampoco éste y los gobiernos batllistas de la década del 50. Y no son lo mismo, Blancos y Colorados -representantes directos de la clase dominante- que un gobierno del FA.

Ahora, una cosa es el hecho, otra la capacidad para ser protagonista, aprovechar ese avance indudable en la correlación de fuerzas -que es ser gobierno-, o dejarlo pasar.

La falta de estrategia, de un proyecto propio de país, impide al gobierno y al FA, dar respuestas a los desafíos de hoy.

La situación exige retomar el pensamiento estratégico, desechar esa vieja y mala idea de que el espontaneísmo es alguna garantía para los procesos populares. “Recuperar la discusión teórica y la ofensiva programática” pues “cambiar radicalmente nuestra forma de vida, requiere indefectiblemente una modificación de las estructuras, la ruptura del orden instituido, modificar las relaciones de poder....” nos plantea Pablo

En el marco de la situación internacional, de crisis por un lado y de dominio del Gran Capital por otro, el objetivo central de superar el capitalismo no está en el orden del día. No ocurrirá ya, pero será necesario iniciar ese proceso, ir debilitando al Gran Capital, a la vez que se promueve y fortalece la propiedad y la gestión social. Identificar los sectores estratégicos y promover la complementación productiva con los pueblos latinoamericanos.

La otra opción es perpetuar el sistema capitalista.

Gobierno y Poder

Aquí tenemos una diferencia o un matiz con la exposición de Pablo.

La necesidad que el Gobierno juegue un papel determinante en el proceso de acumulación de fuerzas, el fortalecimiento de la Organización Política, el movimiento de masas afirmado en la Comunidad Local y el movimiento obrero, que logre debilitar el verdadero Poder, que es el económico, de quienes detentan la propiedad.

Desarrollar un Frente Democrático, fortalecer las organizaciones populares, para los momentos decisivos que vendrán, sin duda.

Con la particularidad, inédita en el país: El gobierno de izquierda, parte del poder, ganado por la lucha popular tras largos años. Elemento que ha sido despreciado, tanto por quienes desde el gobierno afirman que no hay posibilidad de avanzar más, como en los detractores, sosteniendo que “todos son iguales”.

El Gobierno no es el Poder. Pero es parte del Poder.

No podremos procesar los cambios profundos, sin atacar las bases del poder y éstas están en las relaciones de propiedad, que permiten a unos pocos vivir del trabajo de la mayoría. Derecho de propiedad cuya base jurídica es el Estado. Como planteara Marx, cambiar esa base jurídica implica “destruir el aparato burocrático militar” que la sostiene y construir un nuevo orden sobre sus ruinas, hacia el reino de la libertad, el desarrollo de la individualidad en toda su “extensión imaginable”.

No será en un instante, será un largo proceso, para lo cual el acceso al gobierno es un paso necesario, que no debemos despreciar, ni sobrestimar.

La historia nos enseña que los cambios se hacen irreversibles cuando las nuevas ideas, los hábitos, las costumbres, son patrimonio de grandes masas, sustentadas por una nueva base material en la sociedad.

Y ese período de transición, necesita de la fuerza organizada y conciente de las clases subalternas para derrotar el inmenso poder económico dominante y, la fuerza más increíble y poderosa: la costumbre de miles de años que mitifican la idea de un hombre superior y la gran mayoría puesta a su servicio.

El acceso al Gobierno fue un salto cualitativo, como lo fueron en su momento la unidad obrera en la CNT y la unidad de la izquierda en el Frente Amplio. Es parte de aquella estrategia de acumulación de los años 50 y 60 del siglo pasado; que Seregni resumió: “La disyuntiva de hoy es muy clara: o la oligarquía liquida al pueblo oriental, o el pueblo oriental termina con la oligarquía.” (Liber Seregni 26/03/1971)

El verdadero poder, es el Poder Económico, entonces, el centro de la estrategia debe ser enfrentarlo, Oligarquía e Imperialismo, disputarle la propiedad, la gestión social, la plusvalía. Para ello el Gobierno es una palanca fundamental.

¿Cuales son las tareas, en ese camino de reformas?

En lo inmediato, las tareas y las formas de lucha son aquellas que “resuelven el problema principal de toda táctica revolucionaria, la conquista de las masas”.(V.I. Lenin)

Avanzar en democracia -en permanente relación con la Comunidad, los trabajadores, los sectores de propietarios pequeños y medios-

Participación real en la toma de decisiones. Apelar a la iniciativa de la gente, su capacidad de dar, de sacrificio, de solidaridad -no sólo por dinero- sino como constructores de una nueva sociedad, promotores del cambio. Es necesaria la voluntad de transformar, no sólo la capacidad técnica.

El Gobierno es una herramienta esencial en “la lucha por reformas”. Afirmado en la voluntad popular para terminar con el dominio de la Oligarquía.

La Comunidad Local puede ser la base de ese gran movimiento de masas, donde se manifieste la voluntad popular y se materialice un nuevo orden social, desde la sociedad civil.

El Movimiento Obrero columna vertebral de ese proceso de cambios.

Preparar la Organización Política, articulando en cada lugar, barrio, pueblo, con el movimiento obrero organizado, la Comunidad, el gobierno nacional y local, encabezando la lucha y la movilización, por soluciones. En la elaboración de una estrategia que una al 99%.

Acciones para debilitar la concentración del capital y favorecer la propiedad social.

Una distribución más justa, sólo será posible a través de la limitación de la propiedad privada. Ninguna ley, reforma o impuesto ha podido detener la acumulación de riqueza.

Como ejemplo: en 2016, ocho personas eran dueñas de la misma riqueza que la mitad de la población mundial, a junio de 2017 son cinco.

Medidas del Gobierno. Las empresas estatales, las compras del gobierno. Promoción para la formación de conglomerados con cooperativas, pequeñas y medianas empresas privadas, capaces de competir con el Gran Capital, en las distintas esferas de la economía.

La propiedad y la gestión social. Fuerte intervención en la economía, la democratización y la participación real, promoviendo lo colectivo frente a lo privado.

El Estado, la propiedad pública y esencialmente la participación de los trabajadores directos en la planificación, la dirección y el control del proceso de producción y la distribución de los resortes más importantes de la economía para el desarrollo de un nuevo orden social más justo, solidario.

“ La gente nos va a seguir apoyando o nos va a rechazar por como administremos la economía, por como orientemos la economía. Entonces una cosa es escribir o enfrentarse a un gobierno neoliberal, privatizador, que no ha hecho nada por el país. Y otra cosa es, bueno aquí ya estoy en gestión de gobierno: ¿Qué se hace? ¿Qué se hace con el presupuesto? ¿Qué se hace con la inversión? ¿Qué se hace con los impuestos? ¿Qué se hace con la educación, en concreto, en práctico? Y ahí ya no hay Lenin, ya no hay Mao, ya no hay el Che, ya no hay Gramsci, es tu realidad concreta, tu correlación de fuerzas, tu estructura social, ... cada vez que un gobernante progresista y revolucionario tiene que tomar una decisión siempre tiene que preguntarse si favorece o no favorece a su núcleo duro; aquel que no nos va a abandonar nunca, a los más pobres, a los más humildes.” (García Linera, Homenaje a Massera, 2015-11. Montevideo.)

No ocurrirá ya, pero una Revolución en las formas de vida de la gente, sólo se produce con la lucha conciente y para que sea posible, es necesario iniciar ese proceso.

(El articulo completo salió en Hemisferio Izquierdo).

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