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Porqué esta convocatoria. julio.2004

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POR LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO

    ¿PORQUÉ ESTA CONVOCATORIA?

El país, la región y el mundo no son lo que eran en los años del surgimiento del FA.

Vivimos los tiempos de la globalización neoliberal. Ella es la expresión económica y filosófica de un capitalismo que a partir del derrumbe del campo socialista pasó a dominar el planeta, ahondando a límites extremos su contradicción estructural,  entre el formidable desarrollo de las fuerzas productivas generado por el pensamiento científico y los estrechos límites impuestos por la apropiación capitalista de las mismas y su transformación en valor. Consecuencia de ello ha sido la formación del llamado capital “ocioso”, la enorme burbuja de la especulación financiera y la hegemonía del capital financiero, ajeno a los procesos productivos pero apropiador en última instancia de la plus-valía generada en los mismos.

Y como la otra cara de esa contradicción, los 2/3 de la población del planeta no tienen acceso a los bienes y servicios que el desarrollo de las fuerzas productivas podría poner a su disposición y pasan a ser, en la lógica del sistema, población sobrante, hombres y mujeres excedentarios, versión post-moderna del maltusianismo darwiniano del siglo XIX.

Ese es el mundo caótico en el que nos toca vivir y actuar, cargado de contradicciones y amenazas para la supervivencia de la vida, con un sistema que ha generado una potencia imperial que usa el poder militar para enfrentar las contradicciones que genera, pero que no puede impedir la lucha de los pueblos por transitar los caminos más diversos, las vías de aproximación más acordes a cada realidad, hacia la liberación.

 En ese contexto se inscribe el proceso político que hoy vivimos los uruguayos, y que forma parte de procesos similares que hoy conmueven nuestra América.

Hemos forjado una herramienta política notable, el FA, y en su alianza con otras fuerzas de izquierda y progresistas, que se expresa en el lema EP-FA-NM, ha captado las grandes mayorías nacionales y se propone ser Gobierno a partir de marzo del 2005.

 Será un gobierno de contenido progresista, fruto del consenso, por un lado, de fuerzas que se inspiran en un pensamiento de izquierda profundo, que apuntan a la transformación revolucionaria de la sociedad, que piensan en el socialismo como meta, y por otro lado con fuerzas progresistas, que coinciden en los principios de una democracia participativa basada en principios de igualdad y solidaridad, pero que piensan en caminos distintos en el desarrollo futuro de este proceso.

Bienvenido sea este consenso, y todo lo que se haga para fortalecerlo, para generar lazos fraternos, de tolerancia hacia el pensamiento de cada uno, será poco.

Quienes nos ubicamos en ese pensamiento de izquierda profundo a que hacíamos referencia debemos tener claro que lo que aparece como una contradicción a superar en el debate dialéctico, entre la  amplitud en las alianzas y la profundidad en los programas, para que sea fecundo y no conspire contra la unidad, sólo se resuelve de una manera armoniosa apuntando la lucha ideológica contra el pensamiento de derecha, conservador, profundizando por esa vía la conciencia política del pueblo, concientes de que todo proceso de una democracia avanzada sólo será válido en la medida que las mayorías populares lo avalen.

 Es necesario sin embargo explicitar un poco mas esta idea.

El gobierno tendrá un contenido progresista, y no hay aquí un doble discurso o un intento de “no asustar a los burgueses”. Cuando Tabaré explicita los objetivos de su gobierno ante los empresarios argentinos, uruguayos, en España, en EEUU con el BID y el FMI, cuando anuncia su ministro de economía, está diciendo claramente los alcances y las limitaciones de su gobierno. Atención prioritaria a la emergencia social, con recursos hoy dilapidados o malversados y con el auxilio del BID, desarrollo productivo apoyado en las estructuras empresariales existentes, con reglas claras para su funcionamiento, procurando inversiones internas y externas, política monetaria basada en la libre flotación del dólar, no aumento de las cargas impositivas y sí una distribución más justa de las mismas, apuntando a la progresiva sustitución de los impuestos al consumo por el impuesto a la renta, equilibrio fiscal, negociación con el FMI en torno a la deuda externa de modo de no hipotecar en su cumplimiento el crecimiento de la economía, combate a la corrupción allí donde esté, transparencia, democratización profunda y participativa, impulso a la participación social en el trazado de las grandes lineas de gobierno, desarrollo de la integración regional, desarrollo de la educación, la investigación científica y la cultura.

Esta es la propuesta, y no es poca cosa. Alcanzar el gobierno para ello es un trascendente salto cualitativo, el inicio de una etapa superior, de un proceso que como tal puede tener avances y retrocesos, y que depende de la correlación de fuerzas, del grado de acumulación en conciencia política de las grandes masas populares, de lo que llamamos avanzar en democracia, los caminos que ese proceso vaya a desenvolver.

En estas ideas nos diferenciamos tanto de los que con cierto tono despectivo, poco fraterno, se refieren a los “giles de la izquierda”, que sueñan vaya a saber que cosas, sosteniendo en cambio, de una manera un tanto mecanicista, la tesis de “un capitalismo sano” como objetivo; como de los que, desde su autodefinición como radicales de izquierda, no terminan de comprender aquello que se llama “vías de aproximación” y como avanzar en cada etapa que la vida real, y no los esquemas, nos plantea.

Porque la cuestión sigue siendo la resolución de la contradicción entre amplitud y profundidad, la resolución armoniosa de esa contradicción, no a través de la disputa interna, no a través del cuestionamiento de las alianzas y los aliados, sino procurando avanzar con todos ellos y con el pueblo.

Por lo tanto, con nuestra concepción de democracia avanzada no pretendemos ni cuestionar a nadie ni poner en tela de juicio la perspectiva del gobierno progresista. Por el contrario, defendemos ese gobierno y lo haremos desde cada uno de nuestros lugares de militancia. Solamente decimos con honradez quienes somos y que nos proponemos

 Hemos ubicado en el terreno de la ideología y de la acción política lo que sería este espacio. Somos partidarios de la democracia avanzada y del socialismo. Nos apoyamos en la filosofía y la praxis del marxismo.

Cabe preguntarse entonces: ¿no existen en el FA fuerzas políticas con parecidos objetivos?  Creemos que sí, que existen.

¿Porqué entonces la conformación de este espacio?.

Creemos que la concepción de la democracia avanzada, basada en la más amplia participación popular en los espacios de poder, en su capacidad de elaborar políticas y tomar decisiones, debe ejercerse desde ya en la práctica de las organizaciones políticas y desde ellas, impregnar la labor del FA, jerarquizar sus estructuras de base y hacer de nuestra fuerza política el imprescindible sustento para el cumplimiento de los objetivos del Gobierno y el avance hacia futuras metas.

Tal cosa no ocurre, esa es nuestra percepción, y eso nos motiva, no sólo a señalarlo críticamente, sino a desarrollar en nuestra propia actividad esa práctica democrática que reclamamos. Lo hacemos desde los comités de base del FA, y lo hacemos desde los otros espacios de lucha popular, sindicatos y organizaciones sociales o políticas diversas.Es necesario dar a este problema la gravedad que tiene. Al fin de cuentas la reserva del pensamiento de izquierda, construido en décadas de lucha popular descansa en la militancia de base del FA, asi como en las estructuras organizativas y de militancia en los sindicatos, en el movimiento estudiantil y universitario, en fin, en la militancia de las diversas organizaciones populares.

Minimizar su papel, sustituirla por lo que se suele denominar “partidos de opinión”, o lo que es lo mismo, formas cupulares de conducción, termina por cuestionar o negar el carácter democrático y participativo que ha dado solidez al FA. Avanzar en democracia implica entonces defender la vigencia de los comités de base, asi como el papel de las organizaciones sociales. En ello se juega incluso la fortaleza del FA, su capacidad de consensuar y apoyarse en todas estas formas de organización popular para defender su obra de gobierno, su propuesta de cambio y la posibilidad de proponerse metas futuras. 

Por último, nos proponemos generar todos aquellos contactos que nos ayuden al   ejercicio pleno de la democracia participativa en nuestra vida política y a buscar las coincidencias programáticas entre todos quienes nos sentimos comprometidos en el objetivo final del socialismo. 

Todo esto se resume en los 6 puntos que fundamentan el espacio que proponemos constituir.

(Resumen de la intervención del Cro. Turiansky el 24 de julio de 2004)

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