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Democracia Avanzada, una concepción estratágica abril.2004

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Democracia avanzada, una concepción estratégica 

 Montevideo, marzo-abril de 2004

 Estimados Compañeros.

 Un grupo de compañeros no sectorizados de diferentes coordinadoras de Montevideo, con los que venimos trabajando hace ya unos años, nos solicitaron a los abajo firmantes, recopilar algunos materiales escritos con el objetivo de replantear la discusión sobre "Democracia Avanzada: una concepción estratégica".

No pertenecemos a ninguno de los sectores de nuestro Frente Amplio, si somos, desde siempre orgullosamente frenteamplistas, y como tales somos militantes de base de nuestra organización política. Pero en este año tan importante, en el cual alcanzaremos el respaldo ciudadano que nos habilite gobernar el país por vez primera, entendemos no solo conveniente, sino imprescindible replantearnos esta discusión estratégica. ¿Cómo gobernará el próximo gobierno progresista?. ¿Como consolidaremos el respaldo ciudadano y avanzaremos en el proceso de cambios?.

Creemos que esta discusión no puede verse limitada por legítimas campañas sectoriales de nuestra izquierda. Debe ser un intercambio de opiniones que nos involucre a todos, más allá de lemas o espacios electorales.

No es nuestra intención esbozar con el material que le presentamos las grandes respuestas, nos conformamos apenas con establecer algunas interrogantes y dudas que ayuden a replantear nuestro accionar político.

Esperando que el material sea de vuestro interés, y a la espera de sus valiosos comentarios, les saludamos afectuosamente.

 Adhemar Bas        Daniel Esteves        Alfredo Rivera        Luis Scarpa

UNA CONCEPCIÓN ESTRATÉGICA

Llegó la hora de América Latina. El anhelado paso hacia la liberación nacional y el socialismo ha comenzado a salir del pantano de los 80. La unidad de pueblos y gobiernos ya no es una mera enunciación.

La participación política organizada de la gente en todos los ámbitos se reafirma como la herramienta fundamental para los cambios. Democracia y socialismo son sinónimos que los pueblos organizados deberán encargarse de no disociar.

Las oligarquías y el imperialismo no mirarán pasivos el nuevo avance de los pueblos. Por eso la unidad, una nueva moral, la organización y la lucha por la paz, son las armas que esgrimimos.

Pretendemos rescatar en el presente material las ideas centrales que dieron origen y forma a la concepción de "democracia avanzada". Su elaboración fue forjada recogiendo diversas experiencias de las luchas populares del continente y nuestro país. Debe destacarse en dicha elaboración teórica el aporte realizado durante décadas por el Partido Comunista del Uruguay y por la originalidad del pensamiento de Rodney Arismendi. Se recogen también los aportes del Cro. W. Turiansky en su libro «El Socialismo y su Crisis», y de grupos políticos y personalidades que detallamos en la bibliografía.

Analizar y actualizar estos conceptos es la base necesaria para la construcción de un espacio capaz de materializar la línea política que surge de esta concepción.

 El mundo de hoy no es el de la década de los 60, ni tampoco el de los 80; es la hora de plantearnos contribuir, sin dogmatismo, con fraternidad y audacia, a la construcción de una sociedad superadora de la actual.

Desaparecida la URSS y el campo socialista, el capitalismo pasó a dominar el planeta, generando una nueva realidad, la de la globalización neoliberal. Esta etapa se  ha  caracterizado por la tendencia a la concentración creciente del capital y la formación de gigantescas transnacionales. Se ha marchado aceleradamente a la desregulación de la economía en el plano del comercio, de las finanzas, de las relaciones monetarias de los mercados laborales. Se ha reducido el papel de los estados imponiendo no sólo la privatización de áreas productivas o de  servicios en los que tradicionalmente estuvo presente, sino también en esferas que hacen a su propia razón de ser, como la educación, la salud y la seguridad social. Se cuestiona permanentemente la soberanía de las naciones y  los derechos de los pueblos, a su propia identidad cultural. Se  destruye o se mediatiza la democracia en cuanto ámbito en que los pueblos deciden por sí y ante sí los caminos de su desarrollo social, y se sustituye por una estructura de poder basada en la concentración del capital sin consulta democrática con nadie. Ocurre lo mismo en los órganos del gobierno mundial, en el terreno de la economía, en las finanzas, en el comercio internacional, en el plano militar, y hasta en la conducción de las Naciones Unidas, de cuyas decisiones suele hacer caso omiso. Como corolario, la pobreza se extiende a cientos y aún a miles de millones de seres humanos en todo el planeta, acompañada por la concentración de la riqueza en una minoría de ricos cada vez más ricos.

Es un contexto que se caracteriza por una nueva fase de expansión capitalista, signada por las concepciones del llamado "neoliberalismo", el imperialismo encabezado por EE.UU. en conjunción con organismos de crédito y comercio internacionales, y por serias derrotas y retrocesos del movimiento revolucionario socialista y de liberación nacional.

«Vivimos en un mundo en el cual el imperialismo impone una estrategia global neoliberal que abarca aspectos económicos, políticos, ideológicos, culturales y militares», definía con claridad el "3er. Congreso del F.A. Alfredo Zitarrosa".

 Globalización, democracia y gobernabilidad. Estas democracias liberales que vivimos en el mundo, en América Latina y en el Uruguay se esmeran diariamente en convencernos que la vida económica transita por carriles diferentes al de la acción política. Según los poderosos neoliberales éste hermoso proceso de globalización ha convertido al mundo en un gran  mercado en el que todos los hombres intercambiamos bienes en forma libre. Nada más mentiroso de la realidad. Ni los hombres son libres ya que no tienen los recursos para serlo, ni tampoco lo es el mercado, que responde a la planificación de las grandes empresas transnacionales y del imperialismo.

«Más que procesos económicos inexorables y leyes de mercado, ha sido el accionar de las grandes empresas y del estado quienes han impulsado el proceso de transformación llamado globalización...; pocas veces hubo una planificación más concentrada que la que aplican estas grandes multinacionales en función de maximizar su lucro» (1).

Estos planes económicos tienen un cuerpo de ideas que le sirven de sustento:  el régimen democrático representativo y la GOBERNABILIDAD.

¿Qué es la gobernabilidad?. Por definición es el resultado exitoso del ejercicio de la dominación.  Si bien Gobernabilidad y Democracia son 2 conceptos diferentes, naturalmente contradictorios, los neoliberales y la globalización los transforman en una unidad inseparable.

La Democracia, para los neoliberales, ya no significa confrontar opciones y buscar alternativas de cambio, por el contrario la reducen a una competencia de marketing donde la publicidad y las finanzas lo definen todo. La Gobernabilidad es el arte de Gobernar a los gobernados, es una dominación funcional. Este "arte" no es nada despreciable en un sistema que multiplica las diferencias sociales, y que debe ocultar y/o disfrazar las crueles consecuencias de su política (las que no  son consecuencia, sino su propia naturaleza). Gobernabilidad y Democracia se funden en la práctica diaria en conceptos  tales como: "estabilidad", "responsabilidad o voluntad política", "cohabitación", "alternancia", "respeto a las cifras de la macroeconomía", etc.

El gran "éxito" liberal es haber socializado la gobernabilidad como una democracia. La democracia debería implicar el cuestionamiento racional y ético a las injusticias que compete al sistema, pero el arte de la gobernabilidad consiste en asegurar que existan "voluntades políticas",  voluntades que pensando en el "bien supremo de la nación" acepten las "superiores e inmodificables leyes del mercado".

Vayamos a las propias fuentes para reafirmar nuestra postura: «...cualquiera que sea el color político de un gobierno, éste tiene que encarar la realidad y buscar los mejores métodos para optimizar el crecimiento y la prosperidad colectiva... me parece que en todos los países del mundo, para los dirigentes de izquierda, centro o derecha, las opciones no pueden ser muy numerosas. Pueden introducir matices interesantes pero dentro de una disciplina macroeconómica, sin las cuales las economías van al abismo» (fragmento de una entrevista publicada en el semanario Búsqueda, el 12  de setiembre de 1996, al Sr. Michel Camdessus, Director del FMI). Entiéndase bien, ¡"van al abismo"!. En síntesis sólo hay una "salida": respetar las "leyes sagradas del mercado".

El papel del Estado «Según los neoliberales, para crecer los paises deberán renovarse, aggiornarse, elevar su productividad desprendiéndose de las actividades "parasitarias y poco productivas de las que se ocupa el estado»... (entiéndase por esto los servicios rentables propiedad estatal, como  las empresas de telecomunicaciones, energía, etc.). «Deberán también los países, según los neoliberales,  elevar su productividad, despidiendo gente, bajando sueldos, minimizando las coberturas sociales, etc. Con las dictaduras impusieron la deuda, luego prometieron repartir la torta cuando se derrotara la inflación, hoy  exigen "el déficit cero" para rebajar al estado a su mínima expresión.  A cambio de dicho esfuerzo se prometen esos capitales de inversión tan necesarios para el despegue económico. Pero la invocación a que el estado se aparte de la actividad económica es sólo una verdad a medias; el estado se debe apartar de todo lo que dé ganancias pero deberá participar haciéndose cargo de todas las pérdidas imaginables» (2)

«Contradictoriamente con el discurso, el intervencionismo estatal perdura y se refuerza con el neoliberalismo cambiando su formas y contenido. En primer lugar porque éstas reformas se organizaron e impusieron con un fuerte intervencionismo estatal y con prácticas de autoritarismo estatal, en segundo término porque la implementación de las reformas neoliberales (privatizaciones) se realizó con un proteccionismo expreso a favor de las grandes empresas. En tercer lugar porque las reformas han tenido altos costos sociales y generaron tensiones y conflictos ante los cuales el estado ha debido asumir un rol de contención y control que el mercado no puede cumplir» (3).

La prédica neoliberal pretende que se identifique al estado como el gran mal que impide el desarrollo de la sociedad.

En la década de los 80, desde los EE.UU., se lidera un proceso de desmantelamiento de "los estados de bienestar" en los países desarrollados y de "los estados del terror"  en América Latina . La sucia tarea en nuestro continente ya estaba hecha: una gran deuda ilegal e inmoral encadenaría el desarrollo económico del continente.

«El gran tema para la izquierda es como  no sólo impedir el desmembramiento del estado, sino reafirmar su papel directriz. Debemos reformar el estado, pero su modernización no debe pasar por discutir su tamaño, sino su contenido y sus objetivos, ajustarlo en función de una estrategia de desarrollo nacional donde el mercado cumplirá su función pero no determinará la vida ni los destinos de una nación y sus habitantes» (4) .

Resulta imprescindible reconocer la necesidad de reformar el estado, tan manoseado por las clases dominantes, para ponerlo al servicio del país. Pero nos preguntamos: ¿acaso las grandes empresas, ejemplos del desarrollo capitalista no han demostrado ser simples asociaciones delictivas?. Desde la Enron y las empresas petroleras del Presidente Bush, hasta la más reciente quiebra de Parmalat porfiadamente lo confirman.

«Las fuerzas populares deben generar las condiciones subjetivas para superar esta etapa, ello implica detener el retroceso, reagrupar fuerzas, unir en torno a un programa mínimo de alternativa al neoliberalismo a los más vastos sectores sociales en el mundo entero, y crear las condiciones por ésta vía para futuros avances. Es en ese contexto que queremos examinar las concepciones estratégicas condensadas en la idea de la  democracia avanzada como vía peculiar uruguaya de aproximación al socialismo. Es que de alguna manera esa idea, en su momento modestamente circunscrita al escenario de nuestro pequeño país, adquiere una relevancia que va mas allá de esas pretensiones iniciales, en la misma medida que parece dar respuesta a muchos de los fenómenos negativos, en particular la contradicción  entre democracia y socialismo, o dicho de otra manera entre las estructuras políticas de gobierno y la participación  real de los trabajadores en la gestión del estado, y que entre otras razones condujeron al desplome del modelo  llamado "socialismo real"» ( 5 ).

En América Latina luego de casi dos décadas de la ola privatizadora neoliberal los resultados económicos y sociales del continente son atroces. Pese a los resultados mencionados debemos reconocer que el modelo impuesto por el imperio y sus organismos de crédito ha sido exitoso.  Decimos exitoso pues cumplió su gran objetivo: la recomposición de la tasa de ganancia y su  concentración en pocas manos. Pero también debemos advertir que este éxito trajo aparejado consigo una gran contradicción, intrínseca al sistema capitalista,  expresada en el empobrecimiento de decenas y decenas de millones de personas. Esto no es más que la expresión actual de lo que Marx definía como contradicción fundamental del capitalismo. «Al aplastar a la pequeña producción, el capital hace aumentar la productividad del trabajo y crea una situación de monopolio para los consorcios de los grandes capitalistas. La misma producción va adquiriendo cada vez más un carácter social, mientras que el producto del trabajo común se lo apropia un puñado de capitalistas. Crece la anarquía de la producción, las crisis, la loca carrera en busca de mercados, la escasez de medios de subsistencia para las masas de la población» (6)

 La corrupción y la ética política. ¿Cual fue la gran herramienta que le permitió a los EE.UU. imponer éstas políticas?.

Por una parte la gran confusión ideológica de buena parte de la izquierda latinoamericana desarmó la resistencia a la entrega.

Por otra parte debemos señalar a la corrupción de gobernantes y funcionarios públicos como el eficaz instrumento que permitió el desguazamiento de los bienes estatales de casi toda América Latina .

 La corrupción se convirtió en casi todo el planeta en un mal endémico, mal del que tampoco quedó inmunizada la izquierda, ejemplos sobrarían para citar. La corrupción es inherente a los modos de producción basados en la explotación del hombre por el hombre;  al socialismo lo hace inviable. Retomar con énfasis el tema de la ética en política parece ser un deber impostergable para una fuerza de cambio.

 No inmunizaremos a la izquierda con discursos bonitos, la única inmunización pasa por establecer efectivos controles ciudadanos en los diferentes ámbitos.

 El neoliberalismo impone un modo de vida y una cultura. Sus códigos y sus valores están basados en un individualismo exacerbado.

Debemos contraponer a los valores de la derecha nuestros propios valores .

«...nuestra acción debe apoyarse en los valores que definen el pensamiento de la izquierda, como la solidaridad y la fraternidad entre los hombres, la igualdad de oportunidades, el desarrollo económico y social sustentable que garantice la justa distribución de la riqueza generada por el trabajo para el conjunto de los habitantes del país, y que preserve y respete la naturaleza como asiento de la vida.... de allí derivan las normas de conducta en la que debemos apoyarnos, sobre todo los que asuman tareas de responsabilidad tanto en la fuerza política, como en el gobierno: la honradez, la modestia, el apego a la verdad, la firmeza en la militancia por los objetivos programados... La ética debe ser abordada desde el ángulo de los textos normativos, del control de su cumplimiento, pero también desde el ángulo formativo, de una labor educativa,  si tenemos presente que aspiramos a desarrollar valores contrapuestos a los que hoy imperan y que devienen de la lógica propia del sistema, de las reglas del mercado, especie de "ley de la selva" en la que el pequeño e indefenso desaparece, donde campea el individualismo... no nos proponemos continuar con el actual estado de cosas, ni queremos heredar los valores que hoy rigen las relaciones entre los hombres, queremos cambiarlos...» (7)

En la elaboración del proyecto alternativo es imprescindible que el movimiento popular uruguayo retome las tradiciones democrático radicales del artiguismo y el legado vareliano.

 Necesitamos una educación acorde con dichos objetivos. Para ello resulta imprescindible que los grandes medios de comunicación no le sigan dando la espalda al país, a su educación, a su cultura, y se transformen en portavoces de un nuevo Uruguay. El tema de los medios de comunicación debe ser discutido profundamente con el fin de democratizarlos efectivamente poniéndolos al servicio del país y no de mezquinos intereses empresariales. No se trata de cambiar los nombres de los empresarios, o sus afinidades políticas, se trata de incorporar a los medios a la construcción de una nueva ciudadanía. El golpe de estado mediático en Venezuela nos ilustra claramente acerca de su enorme importancia.

 Una estrategia para el movimiento popular. Consideramos que hay 3 pilares fundamentales en los que se debe apoyar la estrategia de los movimientos populares:

 1) Un programa alternativo basado en principios de justicia y solidaridad, de participación democrática de las masas, de fortalecimiento del papel del estado, tanto en la producción material y en los servicios como en las áreas vitales de la educación, la salud, la seguridad social, la vivienda, de promoción y fomento de la industria nacional, de entrega de tierras, de política exterior independiente, de una integración regional y latinoamericana auténtica. En fin se trata de un programa mínimo capaz de aglutinar a las grandes mayorías nacionales y capaz al mismo tiempo de ser auténticamente transformador de la realidad. Nuestra estrategia debe tener una doble virtud: amplitud para aislar a nuestros poderosos enemigos y profundidad para transformar efectivamente la realidad.

2) La construcción de la fuerza social para el cambio.  En su construcción  nuestro pueblo ha transitado ya un gran trecho, tanto en el plano de las organizaciones populares con su eje en el movimiento sindical como en el plano de la organización política, con el FA y el EP como sus fuerzas fundamentales. Ampliar las alianzas en ambos planos y lograr su confluencia en una síntesis superior a partir de las coincidencias programáticas es la tarea.

3) Trabajar activamente en la coordinación regional y continental de las fuerzas populares, procurando armonizar nuestros avances con los que se produzcan en la región, apoyándonos mutuamente, trazando políticas comunes para los organismos de integración económica, así como para los bloques políticos y continentales, procurando posiciones conjuntas ante los organismos internacionales. Este tercer pilar es imprescindible no ya para una etapa de Democracia Avanzada hacia la que apuntamos como nuestro objetivo, sino para todo intento de progreso social actual inmediato. Escribiendo estas líneas en marzo del 2004 parece confirmarse que el continente comienza a transitar por una promisoria etapa. Es fundamental cerrar filas en torno a Cuba socialista para frenar una posible agresión imperialista a la isla.

 En Uruguay las fuerzas sociales y políticas para el cambio se encuentran muy consolidadas. La historia demostró que, cuando comunistas, socialistas, anarquistas, cristianos y demás fuerzas de izquierda fueron capaces de priorizar sus coincidencias, nació la unidad obrera (CNT), y de ella la unidad política: el Frente Amplio

 El FA es el gran instrumento del cambio. Su unidad y su diversidad son el reflejo de las múltiples expresiones del pueblo uruguayo. Esta fuerza, que es democráticamente coalición y movimiento demostró en sus 33 años de vida su plena vigencia. Hoy el FA  tiene un reto histórico: ganar el gobierno e iniciar una época de cambios. Para ello deberé ser generoso en su política de alianzas (amplitud), nucleando a todos los sectores perjudicados por la política neoliberal, pero al mismo tiempo deberá avanzar en su propuesta programática transformadora (profundidad).

Amplitud para aislar al enemigo y consolidar las fuerzas del cambio, profundidad para impulsar un programa auténticamente transformador que no defraude las expectativas del pueblo y que modifique las estructuras capitalistas dependientes y excluyentes.

 La historia la hacen los pueblos. Numerosos ejemplos de la historia continental  y mundial, nos enseñan que la falta de protagonismo de las masas es un factor que conduce a una segura derrota, peor aún, a una derrota sin lucha. Pero también esa experiencia enseña que cuando las masas populares se sienten protagonistas de las transformaciones son capaces incluso de superar las vacilaciones de sus dirigentes y acuñar de su seno a nuevos líderes que estén a la altura de las tareas que la vida impone.

 ¿Es posible esta vía? Nuestro planteo nos exige intentar responder a dos inevitables preguntas.   

¿No choca esta propuesta con la experiencia histórica de tantos intentos de transformación pacífica y democrática en innumerables países destrozados a sangre y fuego por el imperialismo?.

O bien: ¿no conducirá a un gradualismo que concluya en definitiva en la negación del cambio?.

Nuestro continente y el mundo entero ya no vive la esperanzadora década del 60 ni el retroceso de los 80.  Debemos ser cautelosos al analizar estos temas, pero a la luz de los acontecimientos actuales la vía más probable para la transformación revolucionaria (como lo señalaban Marx y Lenin) no se la puede concebir como una insurrección. No será pues un estallido, sino un proceso que descansa en todo momento en el papel protagónico de las masas populares, en la acción de las grandes mayorías nacionales trazando el rumbo de su destino.

«...queremos la democracia por razones de principios, pero la queremos también como el mejor cuadro para desenvolver las fuerzas de la revolución, modificar las correlaciones de fuerza, conducir la lucha de clases en forma efectiva. Claro está al decir esto no negamos que en un continente como el nuestro, en éste o en otro lugar, puedan producirse, en determinada instancia, una precipitación revolucionaria, en el cuadro del propio desarrollo democrático, puede llegarse a situaciones de coagulación de fuerzas en un momento revolucionario, pero nosotros no tenemos que trabajar en la estrategia con las hipótesis más improbables... tenemos que trabajar por la gran estrategia que conduce a aislar al imperialismo, alcanzar los objetivos, avanzar, y crear una nueva realidad social y política en el continente... lo que estamos planteando en cuanto a consolidar la democracia es el A B C del marxismo leninismo...». (8)

«...la etapa de democracia avanzada, siendo como es, una etapa de desarrollo capitalista, incluye sin embargo en sí misma los ingredientes para la superación del capitalismo. Es nuestra peculiar vía uruguaya de aproximación al socialismo. No puede pensarse pues en un proceso idílico, de tránsito gradual de una etapa del desarrollo social a otra sin que la lucha de clases haga acto de presencia con toda la virulencia  con que suelen hacerlo cuando las clases dominantes se sienten desplazadas del poder. Debemos pues suponer que el  proceso revolucionario será prolongado, que puede tener avances y retrocesos. Pero que por encima de todo debe caracterizarse por el papel protagónico de las masas populares; masas que  trabajarán en el marco de las estructuras democráticas vigentes, apoyadas en su unidad, organización y capacidad de lucha...» (9)

No será al pueblo al que le moleste la democracia sino en todo caso a los sectores oligárquicos que no querrán renunciar al ejercicio de un poder que ya ha dejado de pertenecerles. Contra ellos las grandes mayorías nacionales deberán actuar con la plenitud de sus derechos si esos sectores minoritarios intentaran alzarse contra el proceso democrático al margen de la legalidad.

«Cualquier avance realmente democrático hace presumible escenarios cada vez más conflictivos y respuestas represivas. Si por evitar éstas reacciones no se enfrenta a la derecha, la violencia de todos modos estallará como efecto de la desesperación de la gente ante la violencia cotidiana a que está sometida su miseria. Lo único que puede disminuir la violencia antidemocrática de los dominantes y preservar los espacios de libertad conquistados para avanzar sobre otros, es la fuerza con que cuente el pueblo. No es una disyuntiva entre pesimismo u optimismo, es el único realismo posible, éstos son los retos actuales de la izquierda, si es coherente con su papel histórico de fuerza emancipadora» (10).

La propuesta de "avanzar en democracia" tiene una  idea central: trabajar para que tanto la etapa de democracia avanzada como los eventuales avances hacia la transformación socialista de la sociedad sean el producto del consenso mayoritario del pueblo. No importa si eso implica avances, eventuales retrocesos o si el proceso es lento, el camino parece ser éste o al menos la historia así parece enseñarlo

En esta senda resulta vital señalar la importancia de la lucha por la Paz, la que si bien siempre fue un tema de principios para la izquierda, hoy, con el inmenso poder de las armas imperialistas nos jugamos lisa y sencillamente la supervivencia de la raza humana.

 Democracia avanzada: 2 aspectos

Primer aspecto: la democracia avanzada no es un simple cambio en la correlación de fuerzas, es toda una etapa histórica con modificaciones tanto en la estructura productiva, que aunque sigue siendo capitalista contiene una importante y creciente presencia del área estatal y del área social junto a la privada tradicional, como en la superestructura institucional, en la que aún en el marco de régimen republicano representantivo del gobierno, de la separación de poderes y de la plena libertad de expresión del pensamiento y con existencia de partidos y organizaciones sociales de todo tipo, se acentúa sin embargo el contenido participativo de la democracia y la presencia de las grandes masas populares en la deliberación y la toma de decisiones sobre todos los temas que hacen al gobierno del país.

Si bien es un proceso de profundización y ampliación de la democracia que se desarrolla en el marco de una estructura social que sigue siendo capitalista, va creando en su propio desarrollo y en una síntesis dialéctica, las condiciones para su ruptura y superación.

«Se trata de generar con la práctica política de las masas la construcción de espacios alternativos que escapen por su protagonismo democrático a la hegemonía de las clases dominantes. Espacios alternativos que atraviesen todas las esferas de la sociedad y en cuya construcción se irá gestando la hegemonía de las clases alternativas y la apropiación democrática de los roles de dirección en todos los planos: en la vida social, en la producción material, la vida cultural, los medios de comunicación, la administración de la sociedad, etc.» (11)

Este planteo que asumimos en la etapa de lucha por la superación del capitalismo: ¿será válido,  también, para la construcción de la nueva sociedad socialista?. Si así lo entendemos, deberíamos impregnar con estas concepciones, toda la metodología y las acciones de lucha actuales, como así también las etapas posteriores de tránsito al socilismo.

  Segundo aspecto: para alcanzar los umbrales de ésta etapa histórica se requiere transitar con éxito una etapa previa, caracterizada por efectivos pasos programáticos y de unidad y convergencia. Resulta imprescindible unificar fuerzas en lo nacional, acercar coincidencias, generar un gran acuerdo político consolidando un movimiento popular y democrático que impulse las reformas políticas, democratice el estado y materialice los cambios económicos y sociales.

A la luz de las nuevas realidades del mundo y de la región ésta reflexión debe ser analizada, completada y actualizada.

Fenómenos nuevos, o más bien la desmesura con la que se expresan viejos fenómenos, como por ejemplo la transformación en mercancía de todo lo que se ve, se toca o se piensa,  muestran la rapacidad con que el capitalismo se apropia del pensamiento colectivo, de la creación científica o cultural y extrae de él "valor" que patenta en forma inmediata. En éste último periodo histórico se han ido generando nuevos sectores sociales que al igual que le sucedió a la clase obrera, se sienten despojados, alienados y se transforman en aliados naturales en la lucha contra el capital.

 La experiencia dolorosa de la caida de muchas "verdades absolutas" nos impone reflexionar sin dogmatismos, no descartar caminos nuevos y tener un pensamiento crítico confiando en que la humanidad superará al capitalismo.

Esta revolución democrática y social, ésta revolución moral no la puede dar ninguna elite política por mas bien intencionada que esté. Esta batalla se gana con el pueblo o terminará en una frustración más.

«El proceso de profundización de la democracia actúa en todas las direcciones, abarca la sociedad entera, economía inclusive, y promueve la experiencia de grandes masas en el proceso de nacimiento y desarrollo de la fuerza social de la revolución... para conseguirlo estas mayorías deben estar persuadidas de indagar formas nuevas de la convivencia entre los hombres y llevarlas a la práctica con audacia y realismo...» (12)

Los planteos sobre "democracia avanzada" fueron esbozados antes de concretarse el Frente Amplio, fueron explicitados en el año 85 y hoy casi 20 años después la vida porfiadamente parece confirmar su vigencia.

Felizmente quienes cuestionaban en el 60 estos planteos, hoy a la luz de nuevas realidades rectifican rumbos y se comprometen con la victoria electoral de octubre.

Insistimos en el  énfasis especial que apoya todo el planteo: el papel protagónico de la gente.

No alcanza con realizar diagnósticos y quejarnos de la falta de participación. Es imperioso y necesario instrumentar los mecanismos para que las grandes masas sean las principales protagonistas del proceso.

Estas reflexiones que acercamos a ustedes pretenden ser el puntapié inicial de un largo y fructífero debate, es nuestra intención colaborar modestamente en su construcción.

 Quisiéramos finalizar con unas palabras que no nos pertenecen, pero que entendemos ilustran claramente la magnitud de la labor planteada.

A fines de 1965 Ernesto CHE Guevara le envía unos borradores a su amigo Orlando Borrego (ex guerrillero, ex Ministro de azúcar de la Cuba Socialista), lo envía desde el Congo. En ese material el Che advierte sobre las desviaciones que estaban ocurriendo en los países del socialismo real y advierte sobre un posible regreso al capitalismo si no se corregían las deformaciones mencionadas. Comienza en dichos borradores a esbozar una crítica económica a los manuales soviéticos, y levanta algunas hipótesis explicativas. Pero vayamos a las palabras textuales de Guevara donde explicita claramente su objetivo: «...el estudio sereno de la teoría marxista y de los hechos recientes nos colocan en críticos de la URSS, posición que se ha convertido en oficio de muchos oportunistas que lanzan dardos desde la extrema izquierda para beneficio de la reacción. Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución...» (13)

Lamentablemente los temores del "guerrillero heroico"  no eran equivocados y los tristes hechos posteriores confirmaron sus peores temores. Se regresó al capitalismo.

 Ese ensayo de economía política nunca llegó a escribirse. Del Congo el Ché Guevara viaja a Cuba donde permanece apenas unas semanas para viajar luego a la selva Boliviana donde será asesinado.

El Lic. Orlando Borrego conserva los borradores  con su  prólogo, al que hacíamos mención. Ese prólogo finaliza con la siguiente frase:

 «Nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la esfinge y no esquivando su interrogación formidable».

 La esfinge a la que hace referencia el Che, es un personaje de la mitología griega, mitad humano y mitad animal que se ubicaba en la entrada de la ciudad de Tebas e interrogaba con acertijos a quienes querían ingresar a la ciudad. A quienes no acertaban los devoraba. Según la leyenda el héroe Edipo acertó y la esfinge en un arrebato de ira se suicidó arrojándose al mar.

 Es nuestra intención aceptar el desafío y encontrar en el trabajo colectivo las posibles respuestas.

 Adhemar Bas – Daniel Estévez – Alfredo Rivera – Luis Scarpa

 Montevideo, marzo 2004

  Bibliografía

(1) -     Documento del PVP -Aportes a los talleres de actualización ideológica del FA - 2000

(2) -     Documento de cros. no sectorizados de la Coord. B- para los talleres de  actualizaciòn ideológica del FA - 2000

(3) -     Documento del PVP -Aportes a los talleres de actualización ideológica del FA - 2000            

(4) -     Documento del 26 de Marzo - para los talleres de actualización Ideológica del FA - 2000

(5) -     Wladimir Turiansky - "El socialismo y su crisis" - 1990

(6) -     V. Lenin -"Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo" - 1913

(7) -     Tallereres de aporte programático de la Coord. B -"La cristalinidad y la ética en la oposición y el gobierno" - 2003

(8) -     Rodney Arismendi -Extractado de la Revista "Estudios" Nº 108

(9) -     Rodney Arismendi -Conferencia Nacional del Partido Comunista del Uruguay - 1985

(10) -   Lic. Beatriz Stolóvich -Cuadernos de la Universidad Autónoma de México - 1995

(11) -   Rodney Arismendi -Conferencia Nacional del Partido Comunista del Uruguay - 1985

(12) -   Roberto Catenaccio- Revista "Estudios" Nº 113 - abril 2001

(13) -   Ernesto Guevara - Orlando Borrego -"Ché, el camino del fuego" - 2001

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