bridge2.jpgbridge6.jpgbridge3.jpgbridge1.jpg

Aportes

Una respuesta antiimperialista a la crisis: profundizar la integración en la UNASUR

Ratio:  / 0
MaloBueno 
Compartir
Jorge Notaro(*) 28/11/11

Las perspectivas de la economía mundial auguran una década de estancamiento de las economías imperialistas pero los países de América del Sur respondieron con acuerdos sin antecedentes para profundizar la integración

La crisis internacional y los impactos en América del Sur

En los próximos años será muy clara la decadencia económica de los EEUU y de la Unión Europea, con problemas financieros y políticas de contracción de la demanda que producen enlentecimiento del crecimiento o recesión, aumento del desempleo y movilización popular en contra de las medidas.

China se encamina a ser la economía de mayor magnitud del mundo. Es el principal acreedor de los Estados Unidos y las dos terceras partes de sus reservas, 3.200 billones de dólares, están en esa moneda y continúan aumentando. La devaluación del dólar reduce el poder de compra de sus reservas, pero si deja de comprar bonos de Estados Unidos, exportará y crecerá menos.

En los próximos meses el impacto en las economías de América del Sur se sentirá en un menor ritmo de crecimiento de sus exportaciones, tanto en las dirigidas a la Unión Europea y los Estados Unidos, como las destinadas a los países que tenían en estos mercados un destino importante de sus exportaciones y reducirán también su ritmo de crecimiento, como China e India. Al mismo tiempo es probable que el flujo de capitales se mantenga o aumente, como destino de los depósitos que fugan de la inseguridad de los bancos europeos y como opción para los fondos que compraban deuda pública de gobiernos europeos que ha perdido seguridad según las calificadoras de riesgo.

La respuesta a la crisis

En la reunión de Presidentes de los países de América del Sur en Buenos Aires en el mes de agosto se lograron importantes acuerdos y el compromiso de implementarlos en 60 días: promover el aumento del intercambio comercial intrarregional; utilizar las monedas de los países de la región sustituyendo al dólar en el comercio; la integración de las cadenas de valor y la generación de puestos de trabajo de mejor calidad en todos los países.

La reunión extraordinaria del Consejo Suramericano de Economía y Finanzas tuvo lugar el 25 y 26 de noviembre en Buenos Aires con el propósito de evaluar el impacto de la crisis sobre la región y promover medidas de los países miembros para enfrentarlo.

Se destacan cuatro líneas de los Grupos de Trabajo constituidos:

a) movilizar las reservas internacionales, la posibilidad de expansión del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) para potenciarlo como instrumento de toda la región. El fortalecimiento del FLAR para préstamos de corto plazo a países con dificultades de pagos externos o problemas en el mercado cambiario daría a la región mayor independencia del Fondo Monetario Internacional y evitaría las políticas recesivas y antipopulares que este exige.

b) impulsar el uso de monedas de la región para el intercambio intrarregional como incentivo para profundizar la integración y analizar el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) u otros sistemas de compensación y unidad de cuenta regional. Permite una mayor independencia del dólar

c) incentivar el comercio intrarregional considerando las asimetrías para confluir hacia la complementación socio productiva sobre las bases de la cooperación, el aprovechamiento de las capacidades y potencialidades así como el uso sustentable de los recursos naturales y la generación de empleo. Una integración que vaya más allá del intercambio comercial y se instale en las cadenas productivas, promoviendo la sustitución de la competencia por la cooperación.

Para los países del Sur de América Latina se genera una gran oportunidad por el aumento del valor de sus recursos naturales en un momento de gran incertidumbre sobre el valor de monedas y acciones así como de agotamiento de la compra de deuda de países de la zona del Euro.

d) acelerar el funcionamiento del Banco del Sur. En setiembre Argentina fue el cuarto país en ratificar el convenio de creación del Banco y se sumó a Venezuela, Ecuador y Bolivia. Argentina, Brasil y Venezuela serán los que aporten la mayor parte de los recursos, dos mil millones cada uno en cinco años. En octubre el proyecto ingresó al Parlamento en Uruguay. Este Banco dará a los países de la región mayor independencia del Banco Mundial y del BID, accediendo a préstamos sin las condiciones que estas instituciones imponen.

Como se puede apreciar, las cuatro líneas de trabajo apuntan a lograr una mayor autonomía de los países de la región, aprovechando la debilidad de las economías imperialistas.

Las dificultades a superar

La profundización de la integración tendrá que superar dos dificultades, las diferencias políticas y las asimetrías económicas.

Adaptando las categorías construidas por Alain Touraine para analizar las relaciones entre capital y trabajo, podemos clasificar a los países de América del Sur en cuatro grupos. Por una parte Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, como casos de “asociación conflictiva”, con gobiernos que asumen el conflicto sin descartar la cooperación, con las organizaciones empresariales, los organismos internacionales de crédito, los medios de comunicación o el gobierno de los Estados Unidos. Otra situación es la de Chile y Colombia, que se podría considerar de “asociación sometida” en la medida que los gobiernos no asumen el conflicto en ninguno de los aspectos señalados. Un tercer grupo integrado por Brasil y Uruguay, en una situación intermedia en la que predomina el objetivo de minimizar el conflicto. Finalmente, Paraguay y Perú como incógnitas, el primero por las inestables relaciones de poder y el segundo por el reciente cambio de gobierno.

Las asimetrías son múltiples, la magnitud de la economía de Brasil medida por el PBI es varias veces la de Argentina, que a su vez es varias veces la de Uruguay, que es mayor que la de Paraguay. Pero Brasil tiene un PBI por habitante menor que Argentina y Uruguay y mayor número de personas pobres, por lo que no puede tener el papel que tuvieron Alemania y Francia en la Unión Europea transfiriendo recursos para promover la integración de países de menor desarrollo relativo. Se puede esperar de Brasil una política exterior realista e inteligente, generando espacios para el crecimiento de las economías de menor magnitud.

Estas diferencias se reflejan en las políticas macroeconómicas, en particular cambiarias y arancelarias, así como en los tratados de libre comercio y de protección de inversiones que derivan en diferentes tratamientos al capital extranjero.

Los principales riesgos de los impactos de la crisis requieren coordinar medidas complementarias:

a) la volatilidad de los flujos internacionales de capital hace necesario desestimular el ingreso de capitales especulativos de corto plazo; seleccionar las actividades en las que se permitirán inversiones extranjeras; regular la repatriación del capital y la transferencia de utilidades de las inversiones directas; acelerar la creación de las instituciones financieras regionales; acordar el intercambio de información fiscal para perseguir la fuga de capitales y el lavado de activos.

b) la recesión en los países de mayor desarrollo tendrá impactos en las exportaciones y el nivel de actividad. Estos impactos negativos serán mayores si continúa la devaluación del dólar como resultado de la inyección de 447.000 millones de dólares propuesto por Obama al Congreso. Se requieren medidas para fortalecer el comercio interregional y aumentar la protección con el resto del mundo; aumentar la demanda interna en cada país para que aumente en la región; proteger el mercado regional con medidas antidumping y aumentar el Arancel Externo Común en el MERCOSUR.

c) el papel de China puede ser muy importante. Para el Banco del Sur sería una fuente de recursos de bajo costo teniendo en cuenta el nivel de las tasas de interés y a China le daría la oportunidad de colocar sus excedentes en monedas diferentes al dólar que se devalúa. Los países de América del Sur podrían también renegociar el intercambio comercial, dado que actualmente la región exporta casi exclusivamente materias primas e importa bienes con alta tecnología.

d) el Consejo de Economía de la UNASUR tendrá dificultades para lograr consensos. A las diferencias ideológicas y a las asimetrías se agrega que muchas veces los funcionarios que participan (ministros, presidentes de bancos centrales) mantienen su ideología neoliberal y no entienden, o no comparte, el proyecto político.

Las deudas éticas de Uruguay

Uruguay mantiene dos deudas éticas con los países vecinos y una limitación operativa que debe corregir si aspira a participar en la profundización de la integración.

En primer lugar, se presta para el lavado del dinero proveniente de la defraudación de impuestos, la corrupción y el delito. Es imperioso firmar los acuerdos de intercambio de información tributaria, inmobiliaria y de depósitos bancarios con los países de la región. El primer perjudicado es el Uruguay, cuando se comprobaron estafas realizadas por los Peirano si estos acuerdos hubieran estado vigentes se hubiera podido perseguir sus bienes en los países vecinos y reducir las pérdidas de los depositantes.

En segundo lugar, se presta como trampolín para las exportaciones de China. Por ejemplo, empresarios radicados en el país importan tela, la cortan y le cosen los bordes para intentar exportarla como frazadas de producción nacional. Lo mismo ocurre con los kits de bicicletas o automóviles. Es necesario que el gobierno uruguayo asuma un mayor compromiso con las normas de origen, es decir con el cumplimiento del porcentaje del costo originado en el Uruguay o en la región, de los bienes que se quieren exportar en el MERCOSUR sin impuestos a las importaciones.

La limitación operativa está en la concepción liberal de la integración que tienen varios de los funcionarios encargados de las negociaciones, a pesar de que el Presidente Mujica ha manifestado que no quiere una integración “fenicia”. Estos funcionarios consideran que el MERCOSUR fracasó y no reconocen que el fracaso fue de la concepción liberal del proceso, que esperaba que eliminando aranceles los mercados reasignaran los recursos para un uso más eficiente. Sus argumentos se fortalecen cuando Brasil utiliza trabas para arancelarias o desde Argentina las empresas con negocios en el puerto de Buenos Aires dificultan el dragado del canal Martín García.

La importancia y la complejidad de las negociaciones requieren que la representación de Uruguay tenga integrantes con un enfoque político como el del Presidente Mujica que ha señalado en múltiples ocasiones su aspiración de una integración económica, social, política y cultural.

No es coherente que los mismos funcionarios que promovieron el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos se encarguen ahora de un proyecto que tiene entre sus objetivos lograr una mayor autonomía económica regional, que adopta como instrumento las negociaciones políticas sin esperar que la integración resulte de la acción de los mercados y que en ambos aspectos, objetivo e instrumento, subordina la economía a la política.

Finalmente, hay que derrotar a la contra interna. El grosero error de Sarkozy sirvió para que se acusara a Argentina por el hecho y a Brasil por la indiferencia, por lo que el gobierno debía replantearse las relaciones con los países vecinos. Sarkozy es sólo un patético payaso del circo del capital financiero, que es el verdadero enemigo y si ya no sirve, podrá sucederlo la social democracia francesa, otro perro con el mismo collar. Sus amenazas son insignificantes, grave es cuando invade Afganistán, Irak y Libia, asesinando inocentes y pisoteando los derechos humanos. Con muchos silencios cómplices que priorizan los dólares y los euros.

(*) Investigador del SNI. Coordinador del Taller de Economía Nacional y Popular, programa del Centro Artiguista de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CADESYC) y la Fundación Vivian Trías. Web jorgenotaro.com

Compartir
Joomla templates by a4joomla