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Esto que publicamos hoy, es la parte medular de un Boletín, Cimarroneando, de la organización de trabajadores, de la empresa Prosegur, (SI.T.PRO.), perteneciente a FUECYS.

Es importante escuchar la voz de los trabajadores, aquí se tocan temas trascendentes para la lucha ideológica en momentos dramáticos para el mundo, dada la profunda crisis económica que lo afecta. Es una necesidad marcar rumbos para la superación, que abarque esencialmente a los trabajadores, a los sectores más desposeídos y excluidos del sistema.

Como expresa el mismo, sobre el final:
Entendemos impostergable que los trabajadores dejemos de ser presa fácil de este circo y dediquemos nuestros esfuerzos a descifrar paso a paso el mundo que nos rodea.
¡CUÁNTO MÁS INTERESANTE Y ESCLARECEDORA ES LA AVENTURA DE APRENDER, A LA DESVENTURA DE IGNORAR!.”

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SEIS PILARES DE DIGNIDAD

nos quedó pendiente del artículo anterior, el peligroso hábito del “DESINTERÉS”.

En una sociedad como la contemporánea, me atrevo a decir, que no es extraño el “desinterés”, el bombardeo constante desde los medios de comunicación vendiéndonos un mundo ilusorio, atenta de ex profeso contra los mejores sentimientos del ser humano.

El individualismo atroz que pretenden inculcarnos, reduce a cada persona al concepto más básico de sí mismo.

Para muchos, quizá la mayoría de los trabajadores, sindicalizarse es simplemente la manera de sentir segura su fuente laboral, y solo es válida y compartible una movilización cuando se trata de defender el salario propio.

En esa concepción, no solo el sindicalismo, sino cualquier tipo de lucha está destinada a fracasar.

Por ello, queremos hacer un mínimo aporte para el debate en el grupo de trabajo, de amigos, en el núcleo familiar, y porqué no, para una revisión introspectiva, en la cual, cada compañero se mire en su propio espejo y saque conclusiones.

A modo de partida, citaremos seis palabras antojadizamente sin que éstas se ciñan tan solo a su definición, incursionando brevemente en la interrelación existente entre ser humano, sociedad y sistema.

SOLIDARIDAD

Una frase pronunciada por un revolucionario en la década del ´60, describe brillantemente el concepto de esta palabra: “Sean capaces de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo.”

Para lograr semejante altruismo, la acción primordial es, romper el cerco del individualismo; comprender que no somos el ombligo del mundo, sino que interactuamos dentro de él con otras realidades, ajenas pero interrelacionadas.

¿Estará en nuestros genes el desinterés y la inacción, o serán conductas inducidas?

El ser humano cuando nace, es una obra inconclusa, una esponja que irá absorbiendo durante toda su infancia y adolescencia lo que su entorno le brinde o le inculque.

Quienes detentan el poder a lo largo y ancho del mundo lo saben muy bien, y por eso precisamente, a través de los grandes medios de comunicación moldean a su antojo a esas personitas, imponiendo modelos a seguir, desde los juguetes más inocentes a las telenovelas juveniles, donde el arquetipo de belleza, el éxito fácil y el afán de triunfo, no conocen de ética.

Hoy más que nunca debemos elevar nuestros estándares de calidad, cuestionarnos continuamente todo lo que nos venden como panacea, principalmente lo dirigido a nuestros hijos, para que éstos en el futuro no se comporten como autómatas que corren detrás de cada producto que el mercado crea.

Uno de los textos más hermosos de Eduardo Galeano nos cuenta sobre la importancia de cuestionar: “Enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón, no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña…”

Para revolucionar, primero hay que revolucionarse, cambiar la cabeza, comprender la importancia del “NOSOTROS”; cuando logramos no anteponer nuestro interés personal al colectivo, cuando entendemos que de la acción más sencilla a la más organizada cada uno de nosotros es capaz de modificar la realidad, ejercemos verdadera solidaridad.

Para aplicar los conceptos vertidos en las luchas reivindicativas que solemos afrontar, diría que, el sentimiento que debe primar en todos los trabajadores ante cualquier conflicto, es el del deber cumplido, ese estímulo moral es la recompensa más alta para cualquier trabajador en lucha, pues cada uno de nosotros está aportando su granito de arena para modificar algún acto de injusticia y lograr una mejor calidad de vida.

Ese debe ser el espíritu que todo trabajador sindicalizado debe alcanzar, apoyados en un concepto revolucionario: “Para crear un Hombre Nuevo, el estímulo moral debe prevalecer sobre el material.”

INDEPENDENCIA

Éste es un término muy sugerente, su concepto atraviesa todos los ámbitos existentes, el personal, el grupal, el sindical, el político, etc.

Nuestra concepción libertaria sobre el espíritu humano nos define como independientes, sin que ello esté reñido con la organización y la búsqueda de caminos que conduzcan a la elevación espiritual, cultural y moral del ser humano, a la emancipación de una especie capaz de desarrollar con su intelecto los más grandes proyectos, de realizar hazañas impensables obedeciendo sus más puras convicciones, pero que, sin embargo, no encuentra aún la manera de escapar de la matriz de un sistema que lo embrutece.

A nivel sindical, la Independencia adquiere matices con los cuales, no siempre estamos de acuerdo. Hemos concebido y desarrollado desde la gestación de nuestro Sindicato, un proyecto serio basado en la convicción de la capacidad de las bases para erigir una Organización, claro está, que existen ejemplos opuestos que desnudan desviaciones y carencias ideológicas de los dirigentes, tras las cuales arrastran a la masa de trabajadores al fracaso.

Pero, ¿cuál es o debería ser la ideología o concepción política de la clase obrera?, ¿porqué debe tenerla?

No daremos una respuesta directa a estas preguntas, intentaremos que cada compañero saque sus propias conclusiones.

Estamos inmersos en una sociedad en la cual, la enorme mayoría de las empresas que generan empleo son de capitales privados, multinacionales que, apoyadas en las políticas de captación de inversiones del Estado Uruguayo, obtienen jugosas ganancias a través de la reducción de impuestos y de los bajos salarios que pagan a sus empleados, recordemos que hoy día, más de la mitad de los asalariados del Uruguay cobran un tercio del costo de una canasta familiar.

Sólo este ejemplo debiera bastar para darnos cuenta de la necesidad de apartarnos de ese circuito ininterrumpido desde la concepción del Capitalismo y ubicarnos en la vereda de enfrente defendiendo la INDEPENDENCIA DE CLASE de los trabajadores, es decir, el NO alineamiento a ninguna concepción política que mantenga inalterado el estatus quo.

Para darnos cuenta de la incapacidad de la “clase política” para modificar el “sistema”, solo tendríamos que preguntarle a varias generaciones de trabajadores sobre las promesas recibidas y las cumplidas, sobre lo poco o nada que han cambiado sus vidas a pesar de décadas y décadas de cambios de gobierno, y es que el problema no está en la democracia, sino en la matriz de la cual no se animan a salir los gobiernos de turno.

Sistema, Capitalismo, ¿qué son, cómo funcionan?

El capitalismo es un régimen donde rige la propiedad privada de los medios de producción, y el lugar que ocupan los individuos es de acuerdo a la propiedad de esos medios. Los dueños detentan todo el poder, y los no poseedores, no teniendo mas que su fuerza de trabajo para vender, deben vivir del magro salario que reciben por ello.”

Más claro, es un régimen en el cual, grandes empresas poseen el capital necesario para edificar instalaciones fabriles o de cualquier otro tipo (propiedad privada) en las cuales emplearán a trabajadores (no poseedores) para hacer producir mediante maquinaria u otro método (medios de producción) ganancias que generarán aún más acumulación de dinero en las mismas pocas manos, mientras se les paga por ello un “magro salario”.

El “Sistema”, es el aparato ideológico de las clases dominantes mediante el cual se sostiene el régimen capitalista, es decir, toda la maquinaria movilizada para imponer a las clases subyugadas, una concepción del mundo profundamente injusta, a la vez que las mantiene inertes.

Para lograr un correcto funcionamiento, el “Sistema” genera una matriz que nos impone, como ya hemos visto, desde nuestro nacimiento moldean nuestra conducta mediante un conjunto de reglas.

Dentro de las actividades más rutinarias, trabajar ocho horas diarias, todos los días de la semana, todas las semanas de un año, todos los años de nuestra vida, para finalmente jubilarnos, es un ejemplo de una conducta libre de cuestionamientos, tales como: ¿porqué produzco para un tercero que compra mi fuerza de trabajo y me paga una parte ínfima mientras él se queda con la mayor parte de mi esfuerzo?, ¿porqué no podemos ser nosotros los dueños de los medios de producción, eliminando así al intermediario que nos explota?

Cuando los trabajadores explotados, desprovistos de estos cuestionamientos aceptan su concurso en el sistema, éste elabora mecanismos para mantenerlos dentro de su engranaje.

Debemos proveernos de un techo bajo el cual vivir, generalmente inalcanzable, lo que nos convierte en inquilinos de por vida. Debemos aprovisionarnos de alimento, de dinero para los servicios básicos (luz, agua y gas), de vestimenta y de asistencia médica.

Esto le asegura al sistema capitalista nuestra participación en él, cuanto más insertos en su rosca estemos, a través de créditos, de financiaciones, etc., más esclavos seremos.

¿Qué papel juegan los gobiernos?

La penetración de capitales extranjeros en un país se produce cuando las reglas de juego son favorables a sus intereses, y esas reglas las implementan los gobiernos de turno.

La proliferación de Zonas Francas, la reducción impositiva, los bajos salarios y el debilitamiento de los Sindicatos, son medidas para crear un terreno favorable a las multinacionales.

Ya en el mercado, estas empresas que manejan caudales inimaginables de dinero a nivel mundial, pujan promoviendo la desregulación total, es decir, la no intervención estatal, para poder moverse a placer.

La retracción del Estado (gobierno) permite que los empresarios ganen cada vez más, dejando de oficiar de regulador o defensor de los derechos de sus ciudadanos para convertirse en cómplices del saqueo mundial, mientras nosotros ganamos cada vez menos en comparación a la riqueza generada.

Cabe señalar, que en ningún caso el Capitalismo se puede tildar de “Bueno”, su razón fundamental es la acumulación de capital, y la historia indica que dicha concentración se ha ido acrecentando en núcleos cada vez más reducidos. Pretender lo contrario, es intentar engañar a los trabajadores con la idea de que algún día la distribución de la riqueza será equitativa siguiendo este modelo.

Entonces, ante un aparato tan bien armado, ¿qué herramienta nos queda a los trabajadores?, ¿estaremos condenados a pelear eternamente con los empresarios por las migajas de la torta?

Una concepción política antigua, plantea que la única manera de romper ese cerco es invertir el orden, que los trabajadores sean dueños de los medios de producción, de este modo, las ganancias que hoy se llevan unos pocos, serían distribuidas en la sociedad.

Jorge Cafrune expresó en sus textos de manera magistral la subversión del orden establecido: “El estanciero presume de arrogancia, cree que es extravagancia que su peón viva mejor, mas no sabe ese señor que por su peón tiene estancia.”

A buen entendedor, pocas palabras, la comprensión de nuestra importancia como trabajadores voltea la ecuación, no somos nosotros los que deberíamos estar agradecidos por el trabajo que nos brindan, sino justamente al revés, sin peones no hay estancia, sin obreros no hay fábricas, sin patrones, hay esperanza.

Existen ejemplos actuales en Uruguay de emprendimientos fabriles autogestionados por los trabajadores como el caso de ENVIDRIO. ¿Será la punta del iceberg?, ¿la manera primitiva de un porvenir venturoso para la gran mayoría de los ciudadanos de un país, su clase trabajadora?

Toda acción que signifique una cuña en el espinazo que mantiene erguido al capitalismo y su sistema de injusticia, es un triunfo para la clase obrera y un paso más hacia la verdadera independencia.

TRANSPARENCIA

En cualquier Organización que se precie de democrática, la fluida información de todas sus instancias, genera un saludable ejercicio entre las bases y los dirigentes que va más allá de las instancias previstas estatutariamente.

Un Estatuto podrá fijar la cantidad de Asambleas a realizarse por mes, las fechas previstas para la presentación de los libros contables, o cualquier otro tipo de medida adoptada para la fiscalización del correcto funcionamiento de un Sindicato, pero, mas allá de estos formalismos, el contacto diario entre las bases y los dirigentes en el ámbito laboral permite un intercambio constante de inquietudes y de informaciones que no deben ser retaceadas a los compañeros que las solicitan, esto forja lazos de confianza indispensables para el sentimiento de igualdad entre los trabajadores.

Contestar de manera desinteresada o imponiendo únicamente las instancias reglamentarias para ofrecer información, degradan y cohíben al trabajador, imponiendo una barrera de arrogancia entre iguales.

Los dirigentes NUNCA deberían olvidar que sus compañeros los pusieron en el lugar que ocupan circunstancialmente para representarlos, y que su condición no les brinda privilegios sino obligaciones para con las bases, quienes a su vez, SIEMPRE deberían recordar a José Artigas y su compromiso con la democracia al sentenciar: “MI AUTORIDAD EMANA DE VOSOTROS Y CESA ANTE VUESTRA PRESENCIA SOBERANA”. Si nuestro prócer respetó de tal manera al pueblo, no deberíamos permitir que nadie menospreciara el poder soberano de las bases.

PARTICIPACION

Es el motor generador de los grandes cambios, cuanto más participativa y comprometida la masa de los trabajadores dentro de una Organización, ésta gozará de la fuerza necesaria para grandes emprendimientos.

La participación es la actitud definitiva para que el resto de los puntos abordados anteriormente y los próximos a tratar cobren real dimensión, es decir, la solidaridad efectiva se ejerce desde la acción , la transparencia se efectiviza cuando el involucramiento de la masa de trabajadores ejerce el indispensable control sobre sus dirigentes, la independencia se logra a través del compromiso y las convicciones capaces de madurar nuestra conciencia para forjar nuestro propio destino.

Así pues, para cualquier Organización, la participación es el factor determinante para su existencia y posibilidad de triunfo ante cualquier conflicto, y es precisamente este punto, como ya hemos visto, sobre el cual el sistema carga todo su poderío, haciéndonos creer que somos tan insignificantes en el mundo que ninguna acción que emprenda cualquiera de nosotros puede cambiar absolutamente nada y que, por lo tanto, es mejor quedarnos en casa absortos frente al televisor y lamentándonos ante la fatalidad del destino.

Sin embargo, la historia demuestra el gran error de este concepto inducido. La lucha heroica de los más notable personajes históricos, desde Artigas y Bolívar hasta Mandela y Gandhi, pasando por la epopeyas de pueblos enteros como el de Vietnam, capaces de torcer el brazo invasor, hasta los más anónimos hombres y mujeres comunes que a diario luchan por sus derechos, sindicales, raciales, de género, sexuales, políticos, etc., ponen de manifiesto aquella maravillosa frase que pronunciara el poeta alemán Bertolt Brecht: “ Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero hay los que luchan toda la vida, esos, son los imprescindibles”.

Pero lejos de buscar mártires para ninguna causa, expresamos la necesidad de reflexionar y comprender que el mundo en el cual vivimos no es regido por una entidad divina, sino que ha sido planificado y estructurado por una elite inmensamente poderosa para usufructo propio, en detrimento de la inmensa mayoría de la población mundial.

Según un trabajo realizado por el prestigioso periodista español Ignacio Ramonet: “Las 225 fortunas más grandes del mundo representan un total de más de un billón de euros, es decir, un equivalente al ingreso anual del 47% de los individuos mas pobres de la población mundial (¡2.500 millones de personas!). Unos pocos individuos son más ricos que países enteros.” “El mancillamiento ecológico del mundo rico en la biósfera también se ha acrecentado. Mientras que los 30 países más desarrollados representan el 20% de la población mundial, producen y consumen el 85% de los productos químicos sintéticos, el 80% de la energía fósil, el 40% del agua dulce. Y sus emisiones de gases de efecto invernadero por habitante, comparadas con la de los países del sur, son 10 veces más elevadas…”

Esta abrumadora prueba, debería ser suficiente para despertar nuestra rebeldía y cuestionarnos el papel que juega cada uno de nosotros en la generación de esa escandalosa injusticia, en consecuencia, poner en práctica acciones para intentar un cambio, sabiendo que, nuestro aporte es crucial.

Un primer paso podría ser, simplemente tomar conciencia.

REBELDIA

Aunque ciertas palabras se escriben por separado, sus conceptos son indivisibles, hablar de rebeldía aislada de la participación o la solidaridad parece imposible, ya que la primera se traduce en las otras dos.

Hay varias formas de rebeldía, está aquella que exterioriza ciertas características como ser el pelo largo, o un corte extravagante, la barba, un aro en la oreja, las “rastas”, los tatuajes, etc., pero estas expresiones inmediatamente son absorbidas por la sociedad y transformadas en “modas”, diluyendo aquello que puede haber nacido como una expresión de protesta a ciertas costumbres sociales.

Pero la rebeldía de la que hablamos es otra muy diferente, es la que nace a raíz de tomar conciencia de nuestro entorno, nuestro mundo y su funcionamiento.

Canalizar esa rebeldía y transformarla en energía constructora de una nueva sociedad, nos obliga a pensar qué puede hacer cada uno de nosotros desde nuestra trinchera personal.

Como vimos al comienzo, no existe mejor canalización de la rebeldía que la participación y la solidaridad, pero también podemos ejercer mínimas acciones guiadas a romper nuestra relación de dependencia con el sistema.

Cuando escogemos NO mirar un programa masivo, solo porque todo el mundo lo mira, cuando elegimos NO comprar el último celular lanzado al mercado, porque supera nuestro poder adquisitivo y así con cada “cosa” que nos desean inculcar o vender sin previo análisis propio, estaremos generando espíritu crítico, fundamental para escapar de otra de las trampas del capitalismo, el CONSUMISMO.

En la opinión de algunos catedráticos que han estudiado éste fenómeno: “Las personas en nuestra sociedad llevan una vida orientada a la posesión…La realidad se aprecia desde el punto de vista del interés posesivo. Poseer un objeto, usar y tirar, es una cultura de lo desechable, nada perdura. Es una visión netamente materialista de la realidad.”

El tener sobre el ser.”

Los valores tradicionales como la solidaridad o el amor al prójimo, no tienen cabida, las personas cada día luchan por tener más bienes y servicios, con el objetivo de demostrar un estatus a quienes le rodean.”

A través de estos análisis, podemos comprender la importancia que adquiere también, la necesaria trinchera de lucha personal para evitar ser víctimas de este fenómeno conocido como CONSUMISMO.

Mientras el crecimiento de las necesidades no se sature…el sistema funciona, aunque 4 o 5 mil millones de seres humanos sean marginados y se los considere simplemente población excedentaria.”

ORGANIZACIÓN

Es la maduración de un proceso que comenzó con la Rebeldía frente a un sistema profundamente injusto, que luego se transformó en Participación activa como respuesta a esa injusticia, en Solidaridad con los sectores sociales eternamente postergados y finalmente, en necesidad de liberación personal, en Independencia de criterios frente a un mundo que busca imponernos un corsé mental que, como lo dijimos al principio, reduce al ser humano a la versión más básica de sí mismo.

La Organización es el último eslabón de la convicción individual y el primero para el avance colectivo; cada individuo llega a la Organización en diferente grado de madurez de conciencia, y es obligación de cada Organización de masas, brindar a los compañeros los elementos necesarios para el esclarecimiento final de sus convicciones, procurando desarrollar el mayor potencial de cada trabajador.

Las Organizaciones de masas nacen por y para los trabajadores, siendo éstos principio y fin de su existencia. Definiciones históricas nos marcan la importancia de comprender ese concepto: “…la razón de ser de un Partido (Organización) y todo su prestigio y toda su autoridad estará en la vinculación real que tenga con las masas.”

Hemos tocado a vuelo de pájaro, un cúmulo de conceptos con el afán de abrir un abanico de cuestionamientos e inquietudes que logre encender la primer llamita que alumbre un necesario debate entre los trabajadores.

En un momento en el cual, los espacios para el intercambio de ideas son cada vez más escasos, debemos, al menos intentar, levantar la mira y escapar de la agenda que los grandes medios de comunicación nos imponen, programas de chismes que analizan otros programas de chismes como si fuera un estudio científico, chatarra y más chatarra que celebra la estupidez y banaliza la cultura.

Entendemos impostergable que los trabajadores dejemos de ser presa fácil de este circo y dediquemos nuestros esfuerzos a descifrar paso a paso el mundo que nos rodea.¡CUÁNTO MÁS INTERESANTE Y ESCLARECEDORA ES LA AVENTURA DE APRENDER, A LA DESVENTURA DE IGNORAR.!

A manera de epílogo diremos que este trabajo no pretende ser un acabado ensayo político, sino, simplemente un aporte a la reflexión.

Lo importante no es adoctrinar a nadie, es lograr despertar la curiosidad, el cuestionamiento, la duda, principales motores de la investigación, para sacar nuestras propias conclusiones.

Hemos encontrado en un fragmento de un discurso pronunciado por uno de los revolucionarios más notables de América Latina y el mundo, palabras que definen la igualdad entre hombres libres:

Pensando en voz alta compañeros, diría que nosotros estamos malcriados por el contacto con el pueblo y que no podemos dejar de tenerlo; nos sentimos mal cuando estamos en cualquier lugar donde no podemos dialogar con él y no podemos dar nuestra experiencia pequeña y recibir la enorme experiencia y la enorme dosis de sabiduría que el pueblo nos confiere todos los días.

Hay momentos en que el pueblo pide también su participación en la discusión colectiva…por eso recurrimos quizás demasiado seguido al pueblo. A veces en Asambleas, a veces en diálogos directos en las fábricas, con los obreros, con estudiantes…siempre tratando de que nuestra voz y la voz de la gente puedan intercambiarse y que las ideas se intercambien…que no haya limitación de categoría, limitación de estrados, ni ningún tipo de limitación, para que las ideas vayan y vengan entre todo el pueblo y nosotros.”  (ERNESTO “che” GUEVARA)

(Cimarroneando. Noviembre de 2011)

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