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Alexis Capobianco
Agosto de 2008

Los medios y la derecha parecen haber profundizado su campaña en pro de la inseguridad ciudadana. Los mismos que promovieron durante años las políticas neoliberales que desmembraron el tejido social, que destruyeron el aparato productivo, y llevaron a nuestro país a la peor crisis económica de su historia, siempre con la complicidad servil de los grandes medios, hoy están preocupados por la seguridad de los ciudadanos…¿Pero quien fue que creo las condiciones para que se deteriorara la seguridad? ¿Acaso no habrán sido esas mismas fuerzas que llevaron adelante una política que destruyó el tejido social, condenando a cientos de miles de uruguayos  a la pobreza, cuando no a la indigencia y la exclusión? ¿No tendrá que ver la violencia con la misma ideología y cultura neoliberal que promovieron los gobiernos de los partidos tradicionales? Nos referimos a la cultura de “hace la tuya”, del individualismo exacerbado, del desprecio  a la solidaridad y a la vida ajena, del desprecio de los más débiles, de su exclusión.

 ¿No tendrá que ver con esa cultura consumista que ha calado tan hondo en nuestra sociedad y que fue promovida tanto por los partidos tradicionales como por los grandes medios?

 Una cultura para la cual solo soy en tanto tengo los últimos productos que el mercado ofrece, y si no los tengo no soy nadie, producto del bombardeo constante de los medios de comunicación, de una publicidad que todo lo invade y que no deja un segundo de respiro…¿No impulsará, esta cultura consumista, al delito a aquellos que constantemente bombardeados por los medios se hallan, a su vez, excluidos de la posibilidad de consumir, a quienes, precisamente, tienen muchos menos recursos educativos y culturales, para poder defenderse de ese bombardeo irracional? Y que no se pretenda que estamos justificando, solo estamos intentando explorar cuales son las posibles causas reales de determinados fenómenos, y descubrir a los verdaderos responsables.

 La intención no es meramente electoral, sino también política  e ideológica, tratan de crear la idea de que vivimos un clima de caos, precisamente cuando el país se está recuperando del caos social, económico y cultural que ellos crearon (amplificando, a través de la propaganda mediática, la violencia que ellos mismos produjeron con sus políticas neoliberales, que no solo destruyeron el aparato productivo, sino que apuntaron a destruir los valores de solidaridad y de respeto  a la vida ajena), entonces ellos se presentan a si mismos (los verdaderos responsables de esa situación) como los salvadores, como los Mesías que nos conducirán hacia un “Uruguay más seguro”, parafraseando a Bush. ¿Cuál es la receta? Es muy conocida: represión, represión y más represión, como si el problema se arreglara de una manera tan simple. Crean y manipulan, en gran parte de la población, los instintos y los miedos más primitivos, estigmatizando a determinados sectores de la población, a la vez que los delincuentes de guante blanco son ignorados por la crónica policial (pero no por las secciones sociales de algunos medios de prensa), ¿cuando hemos visto una investigación sería sobre las defraudaciones, o la violación impune de los derechos de los trabajadores en los informativos de estos medios tan preocupados por la actividad delictiva? Noticias totalmente irrelevantes como una rapiña ocupan el mismo o más espacio que noticias relevantes de la vida política nacional o internacional que afectan nuestra vida presente y futura. Si hubo un aumento de la delincuencia en nuestro país en los últimos años, ellos son los causantes y no podemos esperar de ellos ninguna solución, sino una profundización del problema, de la mano de sus consabidas recetas neoliberales y su cultura de la insolidaridad. Su idea es plantear falsas contradicciones, o desviar la atención de los problemas más profundos que están en la raíz de estas problemáticas, Pensemos, solo por un segundo que hubiera pasado si los partidos tradicionales hubieran ganado las últimas elecciones: la profundización de las políticas neoliberales, y, por tanto, el deterioro de las condiciones de vida de las grandes mayorías, la condena a la pobreza, a la indigencia y a la marginación de importantes sectores de la población, lo cual traería aparejado, seguramente, un importante agravamiento de los problemas de seguridad, es decir, estaríamos viviendo una problemática muchísimo mayor a lo que hoy se vive, y lo que es peor sin perspectivas reales de solución ni en el mediano  ni el largo plazo. En cambio, hoy, podemos visualizar que se avanza en un sentido diferente, que ha dado ya algunos frutos positivos, y los seguirá dando en el mediano y largo plazo.

Pero podemos seguir. ¿Ese aumento de la violencia no tendrá que ver con la ley y la cultura de la impunidad que promovieron durante años? ¿Con la cultura del no te metas, con la cultura de no tener los ojos en la nuca? Ante las cuales los grandes medios no se limitaron a ser cómplices silenciosos, sino activos promotores de las mismas …Cuan preocupados están por las violaciones, robos y delitos contra la vida, quienes dejaron impunes a quienes utilizaron la maquinaria del estado para desaparecer, torturar violar, matar, para llevar adelante el proyecto de las clases dominantes en el Uruguay e impedir el avance del movimiento trabajador y las fuerzas progresistas, que condujo a nuestro país a la crisis económica, a la caída en un 50% de los salarios reales de nuestros trabajadores, al aumento de su deuda externa y a la subordinación al FMI, consecuencias que todavía todos estamos pagando. Recién se está empezando a desandar ese camino impuesto por las clases dominantes en nuestro país durante los últimos 40 o 50 años, bastante se ha hecho en pocos años para generar condiciones para un Uruguay diferente y también, por ende, para mejorar la problemática de la seguridad. Encarcelando a muchos de los mayores responsables de los delitos cometidos durante la dictadura, promoviendo la cultura de la solidaridad a través de políticas como las llevadas a delante por el MIDES, la reforma tributaria o el Fonasa, tratando de incluir a todos aquellos que el neoliberalismo excluyó, combatiendo con firmeza el delito, y no solo el cometido por los ladrones pobres…Porque cabría preguntarse ¿Cuándo fue que se realizaron los mayores procedimientos contra el narcotráfico? ¿No fue acaso durante este gobierno y con la Ministra Tourné al frente? Basta solo comparar las cifras de droga incautada en otros períodos y en el período actual.

Cuan preocupado está Bordaberry por el aumento de la delincuencia, no se lo veía tan preocupado por los delitos cometidos por su padre, durante la dictadura, uno de los máximos responsables de los peores delitos que se cometieron en la historia de este país.

A esto quisiéramos agregar una reflexión final sobre las causas de la violencia, que no son un producto mecánico de las condiciones económicas y sociales. Quisiera hacer referencia a un artículo de Erich Fromm sobre los “orígenes de la agresión” en el Hombre. En este artículo, empieza reflexionando sobre la agresividad en el animal para diferenciarla luego de la agresividad específicamente humana:

La agresividad animal es biológicamente adecuada: sirve a la autoconservación del individuo y de la especie en general…y se moviliza cuando factores del exterior amenazan intereses vitales del animal, es decir constituyen un peligro para su vida….Si aparece ese peligro el animal reacciona…con agresividad o huyendo, retirándose ante el enemigo… Así también lo hace el hombre, pero en él esta reacción, esta agresión reactiva o defensiva, es de mucha mayor amplitud, fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, el animal sólo vive la amenaza en el presente, es decir, su vivencia es: “en este momento estoy amenazado”. El hombre, como puede pensar, se representa el futuro, y por ello puede también vivenciar una amenaza no como ya existente sino como previsible en el futuro. El hombre reacciona entonces no sólo ante la amenaza existente en el momento, sino también ante la que puede tener que enfrentar en el futuro. Naturalmente, esto le da a la agresión reactiva un alcance mucho mayor, pero es muy grande el número de hombres y de situaciones en las que se da la perspectiva de una amenaza futura… En segundo lugar, la agresión reactiva es mucho más amplia en el hombre porque al hombre se le puede sugerir algo, y en cambio al animal no. Se puede persuadir al hombre de que su vida y su libertad están amenazadas. Para ello se emplean símbolos. Al animal no se le puede “lavar el cerebro”, porque carece de símbolos y de palabras. Si se le convence a un hombre de que está amenazado, su reacción subjetiva será la misma que si estuviera realmente amenazado, pues sus reacciones no diferirán en nada por el hecho de que sólo crea que está amenazado.

 ¿No es precisamente esto lo que vienen haciendo hace años los medios de comunicación, profundizando en este momento esa política? ¿No están precisamente sugiriendo una amenaza constante? ¿No se nos está convenciendo permanentemente que estamos amenazados, magnificando de una forma tal determinados hechos que parece un peligro inminente salir a la calle? ¿No están intentando los medios, al decir de Fromm, “lavarle el cerebro” a una gran parte de la población? ¿Contribuyen los medios a un estudio serio de las causas de la violencia, o, en general, no hacen más que testimoniar una serie de delitos sin investigar sus posibles causas ni las posibles soluciones profundas a estos problemas? No negamos el problema, lo que afirmamos es que ese problema es mucho más complejo, y por tanto no se puede limitar a políticas meramente represivas, y para solucionarlo hay que encontrar las causas, y si investigamos esas causas nos encontramos que una de las principales es la cultura y el modelo de sociedad que promovieron durante años los partidos tradicionales, la dictadura y los medios.

 Todos los que tuvimos la oportunidad de ver el documental “Bowling for Columbine”, donde Michael Moore estudia las posibles causas de la violencia de una sociedad como la estadounidense, que lleva a algunos estudiantes a conseguir armas de guerras y matar a compañeros y docentes, pudimos ver como el encontraba en la “cultura del miedo” una de las principales causas de estos fenómenos, una cultura promovida desde los grandes medios, desde las crónicas rojas de los informativos, que en EEUU como en Uruguay ocupan un lugar central, y desde programas, como también vemos en nuestro país, hechos acá o importados desde Argentina, dedicados específicamente a esa tarea, donde se estigmatizan sectores sociales enteros. Según todo indica bastante tienen que ver los medios en el aumento de ciertos niveles de violencia, por su contribución constante e irresponsable, en tanto serviles instrumentos de la derecha y expresión de las clases dominantes, con la cultura del miedo, que apunta al aislamiento, a la atomización social, a crear falsos enemigos, a descentrar la atención de los problemas más profundos, que hace crecer los niveles de desconfianza y agresividad entre los ciudadanos. Nuevamente, nos encontramos aquí que los que más vociferan con esta problemática, no son parte de la solución, sino una de las principales causas de los problemas señalados. El camino no es el camino simplista que nos proponen los responsables de esta situación, sino la transformación profunda de nuestro país y un profundo cambio cultural, que recién estamos empezando a realizar, sin olvidar cuanto ha mejorado la policía en el combate al delito a partir del acceso del Frente Amplio al gobierno. ¿Que queda mucho por mejorar? Por supuesto. ¿Que las soluciones no vendrán de la noche a la mañana? También. Pero lo que si podemos decir es que en ese camino se está andando.

ALEXIS CAPOBIANCO.
-Comité “28 de noviembre de 1971” - Coord. “B”
Montevideo, agosto 2008

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