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Pluna, la propiedad privada, el estado, la política de la derecha. Ruben López

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Pluna, la propiedad privada, el estado, la política de la derecha.
Ruben López
01/08/2012

De la política y de los partidos se puede decir -con las variantes correspondientes- lo mismo que de los individuos. No es inteligente quien no comete errores. Hombres que no cometan errores, no los hay ni puede haberlos. Inteligente es quien comete errores que no son muy graves y sabe corregirlos bien y pronto.” (Vladimir Ilich Lenin. Enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo)

Hay dos grandes proyectos en el mundo, el de la derecha con todo el poder económico, político, ideológico, mediático y su continua acumulación de riqueza para la clase dominante y el de la izquierda, quiere cambiar esos ejes centenarios de explotación, marginalidad, miseria y pobreza de las grandes mayorías, por otros de justicia, igualdad, solidaridad, libertad y democracia.

La política de la derecha en la crisis actual.

...la actual crisis se produce al término de la fase de acumulación ininterrumpida más larga de toda la historia del capitalismo. .... El capital –los gobiernos de los principales países capitalistas con sus cambiantes relaciones con los núcleos privados de centralización del capital y de poder de las finanzas y de la gran industria– pudieron encontrar, a partir de 1978-1980, respuestas a las barreras resultantes de sus contradicciones internas. En 1973-1975, con la recesión, terminó el período llamado “los treinta gloriosos” cuyo fundamento fue –nunca será superfluo repetirlo– la inmensa destrucción de capital productivo y de medios de transporte y comunicación provocada por el efecto sucesivo de la crisis de los años 1930 y de la Segunda Guerra Mundial. El capital se encontró nuevamente confrontado con sus contradicciones internas, bajo la forma de lo que algunos han llamado “crisis estructural del capitalismo”.

Se dieron tres respuestas sucesivas –que no se reemplazaron, sino que se superpusieron unas a otras– que permitieron al capital prolongar la acumulación de más de treinta años. Fue en primer lugar –tras un último intento de “relanzamiento keynesiano” en 1975-77– la adopción, a partir de 1978, de políticas neoconservadoras de liberalización y de desreglamentación con que se tejió la mundializacion del capital. La “tercera revolución industrial” de las Tecnologías de la Información y la Comunicación estuvo estrechamente asociada con esto. Pero si bien las TIC fueron un factor que contribuyó a asegurar su éxito, se trató de una respuesta ante todo política. Estuvo basada en el fuerte basamento ideológico-político construido por Friedrich Hayek y Milton Friedman (Dardot & Laval, 2009). Luego, el “régimen de crecimiento” antes descrito, en el cual el sostén central de la acumulación pasaron a ser el endeudamiento privado y, en menor medida, el endeudamiento público. Y la tercera respuesta fue la incorporación, por etapas, de China en los mecanismos de la acumulación mundial, coronada con su ingreso en la Organización Mundial del Comercio.
Tomando como hilo conductor la idea de que el capital se encuentra con que “vuelven a levantarse los mismos límites todavía con mayor fuerza” y, partiendo de los tres factores que acabo de señalar, puede apreciarse la magnitud y la probable duración de la gran crisis comenzada en agosto de 2007.” (
La lucha de clases en Europa y las raíces de la crisis económica mundial - François Chesnais)

La visión desde la izquierda

Y en la izquierda se enfrentan, -y tampoco es nuevo- dos formas de resolver ese dilema principal. Por un lado la socialdemocracia, que intenta la reforma, limar las aristas más agudas del capitalismo y por otro, el cambio profundo, revolucionario de la sociedad, convencidos que la esencia del sistema de propiedad no puede cambiar, sin cambiar ésta.

O la promoción de la inversión privada que favorece la acumulación y concentración del capital, o ir construyendo nuevas victorias, por pequeñas que sean, sobre el viejo sistema; medidas concretas que viabilicen en el proceso, más justicia, más solidaridad, más libertad, más democracia, en favor de las grandes mayorías.

En un contexto de crisis mundial de la economía, pero también de las ideas, es la oportunidad para poder avanzar. El análisis de los aciertos y los errores tiene el enorme valor de ayudar a la superación. Si es un error puntual o la estrategia es incorrecta.

El error: La quiebra de PLUNA

Hoy se sigue sosteniendo que era al única solución, la asociación con Leadgate, pero todos sabemos que hubo otras posibles que se vetaron sin contemplarlas.

¿Por qué con el 25% de la acciones, el Estado otorga garantías sobre el total del valor de los aviones?, ¿Y se cedió el control ilimitado de la empresa?

¿Por qué quienes dirigieron la empresa a su antojo, fueron relevados de toda responsabilidad, premiados con una indemnización?

¡Cuando, cualquier administrador es responsable por los créditos laborales y las deudas fiscales!.

Se niega la instalación de una comisión investigadora, que debiera poner en claro todos los malos negocios, desde Varig (“el error” de los partidos tradicionales) hasta Leadgate. La justicia puede investigar si hubo delito, pero no las responsabilidades políticas, administrativas, los errores y las omisiones en la gestión.

El FA, como fuerza de izquierda y de cambio, debiera ir hasta el fondo en cada uno de los asuntos públicos en que participen sus militantes, control más riguroso cuanto mayores sean las responsabilidades de los implicados.

Lo dijimos con claridad: “podemos meter la pata, pero no la mano”. Tampoco es cuestión de excusar “al que metió la pata” sin análisis, porque es “un compañero”, defenderlo acríticamente. La ineficiencia puede causar tanto daño como la malicia; en estos hechos está la evidencia.

Dedicación exclusiva- Doble empleo

Se pueden agregar otros ejemplos, que la derecha y los medios se encargan cada día de publicitar, corregidos y aumentados, en la seguridad, la educación, la salud, etc. que hacen a los problemas de gestión, también preocupa la falta de transparencia, de controles eficaces, claridad en los procedimientos.

Sencillamente, como medida cautelar, comenzar por exigir dedicación exclusiva para los cargos públicos en los equipos gerenciales y técnicos de la administración central, los entes y cargos de confianza política. A eliminar el doble empleo en la administración pública, comenzando por la educación y la salud.

Se puede citar:

  • Los CTI de salud Pública no funcionan en su totalidad, siempre hay camas desaprovechadas por falta de personal. Se termina contratando a los privados a un costo muy alto.
    Se ahorra en personal y se termina pagando (más?) al privado.¿Hace cuantos años sucede esto? Hay que proveer lo necesario en tiempo y forma, pues el costo, ¿no es más o menos el mismo?

  • El Centro Cardiovascular del Hospital de Clínicas: “único instituto de medicina altamente especializada (IMAE) público donde se realizan operaciones cardiovasculares complejas...que pudiera absorber parte de la demanda del sector público ... “es una de los negocios más apetecibles para ciertos sectores médico empresariales.” El “conflicto de intereses” donde los responsables de la cátedra son a su vez dueños de los IMAE privados, donde se derivan los pacientes.- A fines de 2011 “la Facultad de Medicina decidió que el cargo de Director fuera incompatible con la actividad privada”. Sabia medida. Hoy la FEUU plantea la misma incompatibilidad para la cátedra de cirugía. “esto es una mina de diamantes que puede beneficiarla subsector público democratizando la tecnología y el acceso, o se puede seguir fortaleciendo a los privados”. (Brecha 20/junio/2012 – pag13/14)

  • Los medios de comunicación e información, la regulación de contenidos, sobre la niñez y la adolescencia, la libertad de expresión.
    Los dueños de los medios
    pretenden defender la “libertad”, la “libre Expresión” y la “calidad democrática” de la sociedad, cuando en realidad defienden la apropiación que han hecho sobre bienes comunes -las ondas- y su propio rol oligopólico que limita la libre expresión ciudadana y desvirtúa la calidad democrática.

Se confunde la libertad de expresión, la libertad a ser informado de las grandes mayorías, con el derecho a la libertad de unos pocos, parte del minúsculo grupo de grandes capitales que dominan el país y el mundo, donde los medios juegan un rol esencial para ejercer su poder.

La sociedad, los pueblos, se ven enfrentados a esos pequeños pero poderosos grupos, poseedores de la riqueza, que las más de las veces manipulan al propio estado para sus fines espúreos. En la búsqueda de una sociedad más democrática, los ciudadanos, sus organizaciones, son quienes deben tener un acceso ilimitado, privilegiado a los medios, a la información, la cultura, el arte, el deporte, a la salud y educación, a una vida decorosa. Un Estado progresista, sólo puede optar por las grandes mayorías, asegurando el acceso democrático, a todos los bienes, a todos los ciudadanos.

Lo que verdaderamente está en juego.

Tras los ejemplos mencionados y las experiencias del capitalismo más reciente, es perentorio el análisis más profundo, no la reiteración de consignas o de algunas ideas dominantes.

El parasitismo del Estado o el parasitismo del Capital.

Hemos escuchado reiteradamente que lo estatal no sirve, que lo público es ineficiente, que “los funcionarios no quieren trabajar”. Lo único eficiente es lo privado, pues tiene el aliciente del afán de lucro, la ganancia, el crecimiento individual, etc.

Eso es lo objetivo, una realidad que no se puede transformar. Lo pragmático, razonable, moderno, es darle a aquellos que “saben” la administración de la producción, el comercio, los servicios: los exitosos empresarios privados. Apostar por los que arriesgan, los que ganan o pierden de acuerdo a su habilidad o su capital.

¡¡Así los ciudadanos no perderán por la ineficiencia, la incapacidad del Estado o la apatía de los funcionarios!!
Esto es lo que han defendido los dueños de la riqueza, la derecha.

¿Pero es realmente así?:

Quien termina pagando es el Estado, no importa quien tenga la batuta ocasional. Parece una fatalidad genética esto de hacerse cargo de los desastres privados, reales o fabricados: el estado pagó cuando la compraventa de carteras en 1984; pagó cuando se desplomaron el Pan de Azúcar, el Comercial, el Banco de Crédito y la Caja Obrera; pagó cuando renunció al cobro del endeudamiento interno de los principales grupos económicos nacionales; pagó cuando Stephane Benhamou vació el reflotado Pan de Azúcar, cuando los hermanos Rohm vaciaron el reflotado Comercial y cuando se desplomó el Banco Montevideo de los Peirano; y paga ahora, cuando los gobernantes cometen una “equivocación” con Pluna, que cuesta apenas el 1% del PBI anual” (Blixen, Brecha 27/julio/2012, pag. 3)

Hay mil ejemplos más, el saqueo de las finanzas mundiales, billones de dólares fugaron hacia los bancos y las grandes multinacionales, mientras la crisis –que no se le ve el final- golpea a los trabajadores en Europa y EUA, continúa y se amplía el hambre y la miseria de miles de millones en el mundo.

Por ello lo que verdaderamente está en juego es la política y la estrategia para un desarrollo sustentable, con justicia, libertad, democracia, solidaridad donde los pueblos decidan su destino.

Danilo Astori en su nota sobre Pluna dice:

Si alguien afirma que asumir sus errores no le cuesta ningún esfuerzo, o miente o no tiene amor propio. A mi me cuesta y mucho. He seguido con mucha atención y tensión toda la situación que se vive en torno a PLUNA y quiero asumir plena y totalmente mi responsabilidad: me equivoqué.”

Después Tabaré Vazquez lo apoya, asumiendo que el error es suyo, pues siendo el Presidente aceptó a su Ministro de Economía.

Pero el consejo del gran revolucionario ruso, citado al principio, aparte del reconocimiento formal de un error, es aprender para poder corregirlos.

¡Lo que hace falta es tener conciencia de los defectos, cosa que en la labor revolucionaria equivale a más de la mitad de su corrección!” (Lenin -Que Hacer)

Por ello es necesario repensar ese patrón basado en la proclamada incapacidad para la administración de la sociedad, por la sociedad misma. Y no quedar solamente en Pluna y un error circunstancial.

Donde la propiedad y la gestión social sean el objetivo, para que sus frutos sean también sociales.

Los ciudadanos en su territorio sean responsables, en la comunidad local, la participación en la vida, en todos sus aspectos, allane las dificultades, por el esfuerzo organizado de los propios vecinos (educación, salud, vivienda, trabajo, cultura, deporte, recreación).

Los trabajadores responsables por la gestión eficiente y el progreso de las empresas y los servicios que se brindan por parte del Estado.

La apropiación social de la riqueza, de los medios para crearla, del conocimiento, de la capacidad de gestión -que deja mucho que desear en las experiencias de la izquierda- pase a tener un lugar central en la estrategia de cambios del gobierno. Aprender a administrar, desde lo pequeño, la contabilidad, los costos, los inventarios, las auditorías; al desarrollo del plan, la dirección, el control, con eficiencia y entrega a la tarea (sin burocracia).

Los frenteamplistas, desde el Plenario Nacional que debe retomar su papel de Dirección como marcan los estatutos, hasta las Coordinadoras, Departamentales, Comités de base, constituyéndose en vanguardia política, social, ideológica y de la organización popular en todo el territorio, en todos los lugares de trabajo. En la ofensiva para apoyar al gobierno y dar la batalla con la derecha.

Sólo así, con la participación consciente, organizada del pueblo será posible la victoria contra un enemigo tan poderoso, como lo son quienes gozan del monopolio del dinero, en cada país y sólo piensan en su enriquecimiento y el poder.

He aquí lo que verdaderamente está en juego.

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