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Por Ramón Lobo - Venezuela 06/06/2013

Uno de los objetivos fundamentales cristalizado en sus inicios por el Comandante Chávez fue la Unidad del Pueblo Revolucionario en función de una propuesta de cambio; propuesta que comenzó a tejerse y fortalecerse en la calle con la sublevación del 4 de febrero. Se formó una especie de una bola de nieve humana creciente de manera cohesionada con la esperanza y orientación del Gigante; quien supo interpretar y canalizar toda la fuerza de un Pueblo sediento de un gobierno que se ocupara de las grandes mayorías. La Victoria Popular del 06 de diciembre de 1998 conjuga años de luchas, de encuentros y desencuentros, pero por encima, de la Unidad que se logró construir como sujeto y acción, en torno a Chávez y cuya expresión electoral fue el Polo Patriótico.


Antes del año 98 la dispersión existente en las fuerzas revolucionarias no logro sumar más de un 8 % en los diversos procesos electorales presidenciales, por tal motivo, era muy difícil acceder a espacios de poder por esta vía, a  excepción de algunos casos  aislados que se logró a nivel de Alcaldías y Gobernaciones. Esta situación nos demuestra la grandeza de Chávez al lograr aglutinar todas las fuerzas progresistas, que siempre mantuvieron una competencia electoral entre ellas, más el movimiento popular y social existente. Como se dice por ahí, la clave del éxito fue la Unidad.

Fue una enseñanza constante del Comandante la necesidad de la Unidad para Avanzar, así pudimos superar no solo los eventos electorales, sino, las continuas arremetidas nacionales e internacionales en contra de la Revolución Bolivariana. Era y es tan indispensable la Unidad, que la misma formo parte de la agenda del Comandante, no solo la pregono y cristalizo a nivel nacional, sino, impulso en diversos escenarios internacional espacios de encuentro y de integración, con la visión de defender y profundizar los procesos revolucionarios; por ejemplo, el Alba, Unasur, Petrocaribe y Celac, entre otros.
Los  procesos históricos han alcanzado avances transcendentales por la conducción de fuerzas, lo señalo y practico Bolívar “Unámonos o la anarquía nos devorará”, lo expresaba Ali Primera en sus canciones “Si la lucha se dispersa no habrá victoria popular en el combate” y que decir como lo hemos expuesto del Comandante Supremo, quien en todos los espacios e intervenciones lo manifestaba. Recordemos su magistral discurso y orientación del 08 de diciembre:
Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres:

Rodilla en tierra, ¡Unidad, Unidad, Unidad de los Patriotas!
No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria.
No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es Unidad, Lucha, Batalla y Victoria.

Sobre la base de lo expuesto, hoy día ante las nuevas circunstancias que vive el país, los revolucionarios y revolucionarias debemos entender, comprender e internalizar la necesidad de mantener y seguir construyendo procesos unitarios como mecanismo de lucha para fortalecer y profundizar la Revolución Bolivariana. Solo con un trabajo en conjunto podemos derrotar al imperio y a la burguesía, razón por la cual, debemos hacer esfuerzos extraordinarios para mantener la cohesión a lo interno del Psuv y del Gran Polo Patriótico.

Como Revolucionarios y Chavistas debemos cultivar uno de los principales  legados del Comandante, La Unidad Revolucionaria. Está se mantiene combatiendo en primer término los vicios que atentan contra ella: la falta de humildad y solidaridad; el individualismo, el egoísmo, la mezquindad, la prepotencia, el chisme, la envidia, la maldad y la intriga; en definitiva, la práctica de la cultura capitalista que aún se encuentra instalada. En este punto, es importante destacar lo señalado en las Líneas Estratégicas de Acción Política: “Nuestros adversarios nos prefieren dispersos, desunidos y enfrentados en diatribas estériles, porque saben que ése es el camino más expedito para intentar poner freno al avance de las fuerzas democráticas revolucionarias.”

En resumen, La Unidad Revolucionaria no se decreta, ni puede ser un mero discurso, es un hecho práctico que se construye en el quehacer diario a través de la interacción consciente con nuestro entorno, donde el dialogo juega un papel armónico conjuntamente con principios de acción como la lealtad, solidaridad, el compromiso, el desprendimiento, la cooperación, la tolerancia y disciplina. Se alimenta con el debate crítico y propositivo, respetando la diversidad y pluralidad, derrotando de esta manera a los  enemigos ocultos, los que hacen más daño.
¡Unidad, Unidad, Unidad de los Patriotas, para seguir Venciendo!

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