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Las elecciones en Uruguay y “los compromisos”. Lenin y los Bandidos armados. Ruben López

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21/10/2014

         Comencemos por analizar un poco  esa frase que se ha hecho tan popular, en determinadas circunstancias “de comerse algunos sapos y culebras”, o también la políticamente más correcta: “optar por el mal menor”

         En el otro extremo oímos decir: “que se vayan todos” o son “todos iguales”.

         Si bien contradictorios, son estados de ánimo que conducen a un mismo lugar; en el primer caso a aceptar todo, en el segundo, nada.

         En realidad expresan debilidades que excusan de defender principios, nos evitan definiciones,  permiten no fijar límites y nos deja las manos libres para decir o hacer (casi) cualquier cosa.

         Quizás, alguno de estos extremos, nos deje conformes con nosotros mismos, pero no habremos aportado un milímetro para el avance de nuestros pueblos, en conciencia, en unidad, en organización.

 

     No importa si quienes así se expresan son primeras figuras o anónimos militantes. Lo que se olvida es encontrar los caminos para evitar esos atajos, que no favorecen el proceso de liberación, sino que al contrario, desacumulan.

         Entre “tragarse algún sapo” como argumento para aceptar lo que no queríamos y el  “que se vayan todos”, ante situaciones indeseadas o complicadas, nos queda una rara sensación de desconcierto, pensando: “que estoy haciendo aquí”. “para que llegamos aquí”.

         Para ayudarnos hemos recurrido a algunos párrafos de Lenin, donde analiza el tema de los “compromisos”. Claro, saber que no hay recetas.

          Son sólo “guías para la acción”. Resolver en cada momento y lugar concreto es un asunto complejo que necesita conocimiento, experiencia, determinación, confianza, no sólo de algunos dirigentes y cuadros sino de la militancia y  las propias masas, determinantes en todo proceso.

         Infantilismo de izquierda. Los compromisos

(Lenin)1Figuraos que el automóvil en que vais es detenido por unos bandidos armados. Les dais el dinero, el pasaporte, el revólver, el automóvil, mas, a cambio de esto, os veis desembarazados de la agradable vecindad de los bandidos. Se trata, evidentemente, de un compromiso. Do ut des ("te doy" mi dinero, mis armas, mi automóvil, "para que me des" la posibilidad de marcharme en paz). Pero difícilmente se encontraría un hombre que no esté loco y que declarase que semejante compromiso es "inadmisible en principio" y denunciase al que lo ha concertado como cómplice de los bandidos (aunque éstos, una vez dueños del auto y de las armas, los utilicen para nuevos pillajes). Nuestro compromiso con los bandidos del imperialismo alemán fue análogo a éste.

 Pero cuando los mencheviques y los socialrevolucionarios en Rusia, ... en Alemania, ...en Austria, ... en Francia, los fabianos, "independientes" y "laboristas"[8] en Inglaterra concertaron, en 1914-1918 y en 1918-1920, con los bandidos de su propia burguesía y a veces de la burguesía "aliada", compromisos dirigidos contra el proletariado revolucionario de su propio país, entonces esos señores obraron como cómplices de los bandidos.

 La conclusión es clara: rechazar los compromisos "en principio", negar la legitimidad de todo compromiso en general, es una puerilidad que es difícil tomar en serio. …...........

Hay compromisos y compromisos. Es preciso saber analizar la situación y las circunstancias concretas de cada compromiso o de cada variedad de compromiso. Debe aprenderse a distinguir al hombre que ha entregado a los bandidos su bolsa y sus armas, con el fin de disminuir el mal causado por ellos y facilitar su captura y ejecución, del que da a los bandidos su bolsa y sus armas para participar en el reparto del botín. En política esto dista mucho de ser tan fácil como en este ejemplito de una simplicidad infantil. Pero el que pretendiera imaginar una receta para los obreros, que señalase por adelantado soluciones adecuadas para todas las circunstancias de la vida o prometiera que en la política del proletariado revolucionario no se encontrarán nunca dificultades ni situaciones embrolladas, sería sencillamente un charlatán.

Para no dejar lugar a ninguna interpretación falsa, intentaré esbozar, aunque sólo sea brevemente, algunas tesis fundamentales para el análisis de los casos concretos de compromiso.

El partido que concertó con el imperialismo alemán el compromiso consistente en firmar la paz de Brest, había empezado a elaborar prácticamente su internacionalismo a fines de 1914. Dicho partido no temía proclamar la derrota de la monarquía zarista y estigmatizar la "defensa de la patria" en la guerra entre dos imperialismos voraces. ….............................................

Después de haber publicado y hecho añicos los tratados secretos de los imperialistas, propuso la paz a todos los pueblos y sólo cedió ante la violencia de los bandidos de Brest, cuando los imperialistas anglo-franceses hicieron fracasar sus proposiciones de paz y después que los bolcheviques hubieron hecho todo lo humanamente posible para acelerar la revolución en Alemania y en otros países. La plena legitimidad de semejante compromiso, contraído por tal partido en tales circunstancias, se hace cada día más clara y evidente para todos.”

         Y plantea, en otro párrafo sobre la situación de Alemania:

Naturalmente, para los comunistas de Alemania el parlamentarismo "ha caducado políticamente", pero se trata precisamente de no creer que lo que ha caducado para nosotros haya caducado para la clase, para la masa. Una vez más, vemos aquí que los "izquierdistas" no saben razonar, no saben conducirse como partido de clase, como partido de masas.” VI Lenin

         En los procesos latinoamericanos, que vivimos, donde los pueblos han avanzado  con enormes dificultades, tras cientos de años de esclavitud, de explotación, de violencia y sangre derramada en nombre de la ambición de unos pocos,  hay un despertar, débil, confuso, experimental pero promisorio, basado en la unidad y la lucha de trabajadores y pueblos, grandes masas movilizadas han llevado al gobierno a sectores progresistas y de izquierda.

         No siempre se han emprendido las necesarias reformas estructurales, o aquellas medidas que debilitan más al Gran Capital, pero ha habido avances indudables. A veces parece que quien más lo ha comprendido es la clase dominante, que (en ocasiones) sin haber sido atacada busca  que busca empecinadamente recuperar un espacio de poder que considera propio; el gobierno.

         Entonces la pregunta es: ¿que pasos seguimos para continuar este proceso de acumulación de fuerzas; como acumulamos más y mejor?

         El 26 de octubre lo que está en juego es como sigo acumulando, para el proceso de cambios, para la superación del capitalismo. Como aislar al enemigo principal. Una mejor correlación de fuerzas, para lograr una nueva hegemonía con los trabajadores, cultural, política, ideológica y económica.

         O la cuestión  es decir, definir, medir cuanto a la izquierda o a la derecha estuvo el FA, sus dos gobiernos, cumplió?, cuanto?  que? 

¿Discernir lo objetivo, lo deseable, lo esperado, de lo hecho? Hay mil interrogantes, diez mil respuestas.

         ¿Esto significa que no importa que pasó en el gobierno?

Por supuesto, importa, y todos concuerdan en que no fue un mal gobierno, hasta a la oposición le cuesta encontrar temas para diferenciarse.

         Así lo que queda planteado es:  como ayudo con mis acciones para profundizar los cambios en Uruguay, y no menor, como aportar y ayudar al proceso de los pueblos latinoamericanos en lucha por su segunda y definitiva independencia.

         No es lo mismo, no será lo mismo Dilma en Brasil, que Aecio Neves: que quiere la independencia del Banco Central para dejarlo en manos del Capital, que quiere relegar el Mercosur y la relación Sur-Sur, que va a entregar los recursos naturales -sobre todo petroleo-.

         No será lo mismo el FA, que el gobierno de la derecha (Lacalle -Bordaberry), para los trabajadores y los sectores subalternos, frente a los Grandes Capitales, la sensibilidad hacia los sectores postergados, donde los PPTT claramente representan a la clase dominante.

         Ante más de un millón de frenteamplistas y la masa del pueblo -objetivamente perjudicado por el Gran Capital- de dos millones, la tarea de las tareas es ganarlos, para que, concientes, sean verdaderos protagonistas de su vida, de su liberación definitiva. Liberarse de quienes solo buscan más ganancias para seguir acumulando riqueza, sin importarles para nada el resto del mundo.

De ahí que Lenin planteara:

“Porque toda la tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados, en saber trabajar entre ellos y no en aislarse de ellos mediante fantásticas consignas infantilmente "izquierdistas".

         Debemos comprender que el gobierno de la derecha va a atentar contra todos los avances, por tímidos que hallan sido. Que cualquier proceso de cambios debe contar con masas detrás, concientes, unidos, organizados. No será en simples debates, sino en la lucha concreta por sus derechos -como lo demuestra nuestra propia historia- que se crearán las condiciones para avanzar. PERO, a condición de:

“.. observar serenamente el estado real de conciencia y de preparación de la clase entera (y no sólo de su vanguardia comunista), de  la masa trabajadora entera (y no sólo de sus individuos avanzados).”

y que:

  “con el sentimiento revolucionario solo, es imposible crear una táctica revolucionaria. La táctica debe ser elaborada teniendo en cuenta, serenamente, y de un modo estrictamente objetivo, todas las fuerzas de clase del Estado de que se trate (y de los Estados que le rodean y de todos los Estados en escala mundial), así como la experiencia de los movimientos revolucionarios. Manifestar el "espíritu revolucionario" sólo con injurias al oportunismo parlamentario, únicamente condenando la participación en los parlamentos, resulta facilísimo; pero precisamente porque es facilísimo no es la solución de un problema difícil, de un problema dificilísimo.”

  “Obtener la victoria sobre un adversario más poderoso únicamente es posible poniendo en tensión todas las fuerzas y utilizando obligatoriamente con solicitud, minucia, prudencia y habilidad, la menor "grieta" entre los enemigos, toda contradicción de intereses entre la burguesía de los distintos países, entre los diferentes grupos o diferentes categorías burguesas en el interior de cada país; hay que aprovechar igualmente las menores posibilidades de obtener un aliado de masas, aunque sea temporal, vacilante, inestable, poco seguro, condicional” VI Lenin



1  V.I. Lenin. Enfermedad  infantil del izquierdismo en el comunismo. Ed. Progreso

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