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21/05/2015

En una audición que se emite a mediodía por cx30 radio nacional, uno de los conductores, Alejandro González, habla, recordando el último año de la dictadura, de la “liberación de los presos políticos, es decir los tupamaros”(textual).

Días después y en otra audición de la misma emisora, entrevistan al ex legislador colorado Prof. Manuel Flores Silva. En determinado momento el periodista- Alberto Silva- le recuerda-hablando del semanario Jaque, que se editaba en 1983 y 1984- una célebre contratapa redactada por su padre, Manuel Flores Mora dedicada enteramente a exigir la libertad de Raúl Sendic, líder del MLN-tupamaros.

Mucho más atrás en el tiempo, más precisamente en el 2001, en Buenos Aires y en el sindicato de periodistas argentinos, el periodista Samuel Blixen presentaba su biografía de Raúl Sendic. Terminada su exposición se da paso a las intervenciones de los asistentes. De pronto un hombre, recordando elogiosamente a Sendic y al MLN, comenta cómo éste asistió al Che Guevara en su pasaje clandestino por Uruguay  rumbo a su último destino, en Bolivia.

 

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Hemos elegido estos tres ejemplos, pero no sería aventurado decir que se podrían acumular por centenares las referencias a nuestro pasado reciente que se hacen todo el tiempo en los medios de comunicación.

En los tres, como veremos, hay errores muy gruesos. Inadmisiblemente e inaceptablemente gruesos. En el primero quien lo comete tiene el atenuante de no ser periodista de profesión sino hombre del deporte, aunque su edad (48-52 aprox.)no lo justifica pues poca gente de su generación ignora que la mayoría abrumadora de los miles de presos políticos en dictadura no eran tupamaros sino sindicalistas y militantes comunistas y frenteamplistas (1).

El segundo es una típica omisión que paga tributo a la Teoría de los dos demonios porque, en este caso sí se trata de un periodista de profesión que no puede, en modo alguno ignorar que el recordado artículo de M. Flores Mora, en realidad exigía la libertad del dirigente comunista Ing. José Luis Masera. Dejemos de lado el silencio complaciente del prof. F. Silva, totalmente conocedor de la realidad.

El tercer ejemplo es un modelo-lamentablemente escaso hoy día-de honestidad intelectual exhibida por un excelente periodista, uno de los mejores del medio, quien interrumpiendo a quien hablaba y apelando a no perder tiempo inútilmente, le aclara que el MLN no tuvo que ver en absoluto con el pasaje del Che por Uruguay y que, en realidad, quien estuvo a cargo enteramente de esa delicada y compleja operación fue el partido comunista del Uruguay.

Es que la historia -reciente o no- es también política. No es casual, por ejemplo, que la izquierda, históricamente invocara a las tradiciones artiguistas, tanto para sus postulados (“Que lo más infelices sean los más privilegiados”, “No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad”) como para señalar sus enemigos (“Los malos europeos y peores americanos”, “Todo tirano tiembla y enmudece al paso majestuoso de los hombres libres”).

Hay estudios, por ejemplo, que evidencian las marcadas diferencias de apreciar aspectos importantes de la 2ª Guerra Mundial según la etapa y el lugar del mundo en que se viva. Mientras que los años que siguieron al conflicto bélico y hasta bien entrada la década de los sesenta, en el hemisferio occidental (las tres Américas) la percepción era que había sido EEUU quien derrotó a Alemania nazi, en Europa era diferente, y para una importante parte de su población no había duda del papel decisivo jugado por la Unión Soviética y el Ejército Rojo. Hay también una relación con lo cuantitativo: en ese período inicial de posguerra muy pocos sabían en occidente que, de los 60 millones de muertos de muchos países, 27 millones fueron soviéticos, dato que hoy es bastante más conocido en nuestra región. Y de esos 30 y pico de millones restantes, los EEUU perdieron aproximadamente unos 400.000.

El hecho de que niñas que ni habían terminado la secundaria se hicieran cargo de piezas de artillería en el infierno de Stalingrado sólo puede pasar cuando un pueblo entero se resiste con uñas y dientes a su propio genocidio. Sin embargo, en 2004 el 57 por ciento de la población francesa identificó a Estados Unidos como la nación que más contribuyó a la derrota del nazismo. Sólo un 20 por ciento señaló a la Urss.2 Algo paradójico cuando el 75 por ciento de las fuerzas militares alemanas fueron destruidas en el frente soviético, y muchos capitalistas estadounidenses, como Rockefeller o Henry Ford, no hicieron sino financiar directamente a los nazis en aras de desarticular la organización del movimiento obrero en Europa.

Ante este atentado cultural, y en el 70 aniversario del Día de la Victoria, conviene recordar al pueblo soviético en su totalidad como al verdadero protagonista de la historia, y en este caso a aquellas heroínas que debido a su género son aun más proclives a ser sepultadas por la historiografía oficial masculina(1).

Y así, de esta manera, también tenemos el gigantesco ocultamiento de la gesta popular que derrotó a la dictadura.

Hay  centenares de protagonistas anónimos-obreros y trabajadores en general, estudiantes, docentes, profesionales, artistas y músicos- que conformaron un verdadero terremoto subterráneo clandestino de lucha y resistencia. Y no espontáneo sino organizado. Fábrica por fábrica, obra por obra en la construcción, barrio por barrio, por clubes y centros de estudio. ¿O de qué otra manera se derrotó a la dictadura en el legendario plebiscito de 1980?Los trabajadores respondieron, en silencio ,venciendo el miedo, al llamado de la CNT clandestina. Nombres, documentos, propaganda, actividades de aquellos duros años (3) esperan desde el olvido por salir a luz, lo que sin duda, más temprano que tarde, puntualmente ocurrirá.

(1)- Cabe aquí una precisión. Al momento de la creación del Frente Amplio (febrero de 1971), el MLN estaba abocado a las acciones armadas que, naturalmente excluían cualquier tipo de actividad política o sindical de masas. Cuando se produce la fundación del FA, lo que hace el MLN, luego de un proceso de análisis, es declarar una tregua hasta las elecciones nacionales de noviembre. Al ser éstas ganadas por Bordaberry, de ultraderecha, el MLN procede a levantar la tregua. Desde allí a junio del 73, producto del enfrentamiento armado es finalmente desmantelado, vía encarcelamientos, asesinatos y exilios. De manera que cuando se instala la dictadura ya había sido eliminado, por lo que la resistencia a ésta quedaría a cargo del movimiento sindical, que protagoniza la huelga general de 15 días, el movimiento estudiantil, el FA –fundamentalmente los comunistas - y sectores democráticos de los partidos tradicionales (Por La Patria, Movimiento de Rocha, del partido nacional) y algunos colorados como Vasconcellos y Flores Mora entre otros.

 (2)Brecha, mayo 6, 2015.

(3)Gol Del Pueblo Uruguayo, anónimos, enero 2015,Mastergraf SRL.

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