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Otro mundo es posible

La Paz

Reflexiones sobre Irán y Corea. Fidel Castro

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Fidel Castro   

Reflexiones sobre Irán y Corea

No me quedó otra alternativa que escribir dos reflexiones sobre Irán y Corea, que explican el peligro inminente de guerra con el empleo del arma nuclear. A su vez, expresé ya la opinión de que uno de ellos  podía subsanarse si China decidía vetar la resolución que Estados Unidos promueve en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.  El otro depende de factores que escapan a toda posibilidad de control, debido a la conducta fanática del  Estado de Israel, convertido por Estados Unidos a su actual condición de fuerte potencia nuclear, que no acepta control alguno de la superpotencia.

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Tengo un sueño. Martin Luther King

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Tengo un sueño

Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"


Washington, DC
28 de agosto de
1963

 

 

Más allá de Vietnam. Martin Luther King

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MARTIN LUTHER KING
(Traducción automática hecha por Google.)
Más allá de Vietnam
4 de abril 1967. Nueva York, N.Y.

Señor Presidente, señoras y señores, no necesito una pausa para decir cuánto me complace estar aquí esta noche, y cuán estoy encantado de verte expresar su preocupación por las cuestiones que se debatirán esta noche girando a cabo de grandes números. También quiero decir que considero que es un gran honor compartir este programa con el Dr. Bennett, el Dr. Commager, y el rabino Heschel, algunos de los distinguidos líderes y personalidades de nuestra nación. Y por supuesto que siempre es bueno volver a la iglesia de Riverside. En los últimos ocho años, he tenido el privilegio de predicar aquí casi todos los años en ese período, y siempre es una experiencia rica y gratificante para llegar a esta gran iglesia y esta gran púlpito.

Vengo a esta magnífica casa de culto esta noche porque mi conciencia no me deja otra opción. Me uno a ustedes en esta reunión porque estoy de acuerdo en lo mas profundo con los objetivos y el trabajo de la organización que nos ha reunido, el clero y los laicos Preocupado acerca de Vietnam. Las recientes declaraciones de su comité ejecutivo son los sentimientos de mi corazón, y me encontré totalmente de acuerdo cuando leí sus primeras líneas: “Llega un momento en que el silencio es traición”. Ese tiempo ha llegado para nosotros en relación a Vietnam.

La verdad de estas palabras es fuera de toda duda, pero la misión a la que nos llaman es un más difícil. Incluso cuando se presiona por las exigencias de la verdad interior, los hombres no fácil asumir la tarea de oponerse a la política de su gobierno, especialmente en tiempos de guerra. Tampoco se mueve el espíritu humano sin gran dificultad, contra toda la apatía del pensamiento conformista dentro de su propio seno y en el mundo que le rodea. Por otra parte, cuando las cuestiones de que parecen tan desconcertante como sucede con frecuencia en el caso de este conflicto terrible, siempre estamos a punto de ser hipnotizados por la incertidumbre. Pero tenemos que seguir adelante.

Algunos de nosotros que ya han comenzado a romper el silencio de la noche han encontrado que la está llamando para hablar a menudo una vocación de agonía, pero hablamos debe. Tenemos que hablar con toda la humildad que se adecue a nuestra visión limitada, pero que digamos debe. Y debemos alegrarnos también, porque sin duda esta es la primera vez en la historia de nuestro país que un número importante de sus líderes religiosos han decidido ir más allá de la profecía de patriotismo sin problemas a las tierras altas de un disenso empresa basada en los mandatos de la conciencia y la lectura de la historia. Tal vez un nuevo espíritu está aumentando entre nosotros. Si es así, vamos a trazar sus movimientos, y rezar para que nuestro propio ser interior puede ser sensible a su orientación, ya que estamos profundamente en la necesidad de una nueva forma más allá de la oscuridad que parece tan cerca que nos rodea.

En los últimos dos años, como me he mudado a romper la traición de mis propios silencios y hablar de la quema de mi propio corazón, como lo han llamado para las salidas de la destrucción radical de Vietnam, muchas personas me han preguntado acerca de la sabiduría de mi camino. En el centro de sus preocupaciones, esta consulta a menudo aparecían grandes y fuertes: “¿Por qué hablar de la guerra, el Dr. King?” “¿Por qué unirse a las voces de la disidencia? “La paz y los derechos civiles no se mezclan”, dicen. “¿No te duele la causa de tu pueblo?” se lo preguntan. Y cuando los oigo, aunque a menudo entender el origen de su preocupación, sin embargo, estoy muy apenado, por cuestiones como decir que el investigadores no han realmente me conoce, mi compromiso, o de mi vocación. De hecho, sus preguntas indican que no saben el mundo en que viven. A la luz de tales trágico malentendido, yo lo considero de notable importancia para tratar de forma clara, concisa y confío, ¿por qué creo que el camino de Dexter Avenue Baptist Church, la iglesia en Montgomery, Alabama, donde empecé mi pastorado- conduce claramente a este santuario esta noche.

Vengo a esta plataforma esta noche para hacer una súplica apasionada a mi querida nación. Este discurso no se dirige a Hanoi o al Frente de Liberación Nacional. No se dirige a China o Rusia. Tampoco es un intento de pasar por alto la ambigüedad de la situación total y la necesidad de una solución colectiva a la tragedia de Vietnam. Tampoco es un intento de hacer de Vietnam del Norte o el Frente de Liberación Nacional dechados de virtud, ni pasar por alto el papel que deben desempeñar en la solución efectiva del problema. Aunque ambos pueden tener razones suficientes para sospechar de la buena fe de los Estados Unidos, la vida y la historia dan testimonio elocuente el hecho de que los conflictos no se resuelven sin dar confianza y tener en ambos lados. Esta noche, sin embargo, no desea hablar con Hanoi y el Frente de Liberación Nacional, sino más bien a mis compatriotas estadounidenses.

Puesto que soy un predicador llamando, supongo que no es sorprendente que tengo siete razones importantes por traer Vietnam en el campo de mi visión moral. Hay, en primer lugar un muy obvio y fácil conexión entre casi la guerra en Vietnam y la lucho y otros han estado llevando a cabo en Estados Unidos. Hace unos años hubo un momento brillante en esa lucha. Parecía como si hubiera una verdadera promesa de esperanza para los pobres, tanto en blanco y negro, a través del programa contra la pobreza. Hubo experimentos, esperanzas, nuevos comienzos. Luego vino la acumulación en Vietnam, y he visto este programa rotos y eviscerado, como si se tratara de un juguete inactividad política de una sociedad se ha vuelto loco en la guerra. Y yo sabía que América nunca invertiría los fondos necesarios o energías en la rehabilitación de sus pobres mientras aventuras como Vietnam siguió dibujando los hombres y las habilidades y el dinero como un tubo de demoníaco, aspiración destructiva. Así que estaba cada vez más obligados a ver la guerra como un enemigo de los pobres y para atacarlo como tal.

Tal vez un reconocimiento más trágica de la realidad se llevó a cabo cuando se hizo claro para mí que la guerra estaba haciendo mucho más de lo devastador de las esperanzas de los pobres en el país. Se envían a sus hijos y sus hermanos y sus maridos para luchar y morir en una proporción extraordinariamente alta en relación al resto de la población. Estábamos tomando el hombre negro joven que había sido paralizada por nuestra sociedad y enviarlos a ocho mil millas de distancia para garantizar las libertades en el Sudeste de Asia, que no había encontrado en el suroeste de Georgia y el Este de Harlem. Así que hemos estado en varias ocasiones ante la cruel ironía de ver a los niños negros y blancos en las pantallas de TV, ya que matar y morir juntos por una nación que ha sido incapaz de sentarlos juntos en las mismas escuelas. Así que verlos en la solidaridad brutal quema de las chozas de una aldea pobre, pero nos damos cuenta de que apenas viven en la misma cuadra en Chicago. Yo no podía callar ante la manipulación de tan cruel de los pobres.

Mi tercera razón se mueve a un nivel aún más profundo de la conciencia, ya que surge de mi experiencia en los ghettos del Norte en los últimos tres años, especialmente en los últimos tres veranos. Como ya he caminado entre los desesperados, rechazado y hombres jóvenes enojados, les he dicho que los cócteles molotov y fusiles no resolvería sus problemas. He tratado de ofrecerles mi más profunda compasión manteniendo al mismo tiempo estoy convencido de que el cambio social viene más significativa a través de la acción no violenta. Pero se preguntaban, y con razón, “¿Qué pasa con Vietnam?” Me preguntaron si nuestra propia nación no estaba usando dosis masivas de la violencia para resolver sus problemas, para lograr los cambios que quería. Sus preguntas se hizo sentir, y yo sabía que nunca más podría elevar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los ghettos sin primero haber hablado claramente en el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy: mi propio gobierno. Por el bien de los niños, por el bien de este gobierno, por el bien de los cientos de miles temblando bajo nuestra violencia, no puedo permanecer en silencio.

Para los que hacer la pregunta, “¿No es usted un líder de derechos civiles?” y por lo tanto significa para mí excluir del movimiento por la paz, tengo aún más esta respuesta. En 1957, cuando un grupo de nosotros formó la Southern Christian Leadership Conference, que elegimos como nuestro lema: “Para salvar el alma de América”. Estábamos convencidos de que no podría limitar nuestra visión de ciertos derechos para el pueblo negro, sino que afirma la convicción de que Estados Unidos nunca sería libre o salvado de sí mismo hasta que los descendientes de sus esclavos fueron desatados por completo de las cadenas que todavía usan. De alguna manera estábamos de acuerdo con Langston Hughes, que bardo negro de Harlem, que había escrito antes:

Oh, sí, lo digo de fricción,

América Latina nunca fue para mí,

Y sin embargo te lo juro este juramento-

América será!

Ahora bien, debe ser incandescentemente claro que nadie que tenga alguna preocupación por la integridad y la vida de la América de hoy puede pasar por alto la guerra actual. Si el alma de Estados Unidos llega a ser totalmente envenenado, parte de la autopsia debe leer “Vietnam”. Nunca se pueden guardar tanto tiempo ya que destruye las más profundas esperanzas de los hombres en todo el mundo. Así es que aquellos de nosotros que se ha determinado aún que “Estados Unidos será” son guiados por el camino de la protesta y la disidencia, trabajando por la salud de nuestra tierra.

Como si el peso de ese compromiso a la vida y la salud de los Estados Unidos no fuera suficiente, otra carga de la responsabilidad recaía sobre mí en 1964. Y no podemos olvidar que el Premio Nobel de la Paz fue también una comisión, una comisión para trabajar más duro que he trabajado nunca para la hermandad del hombre. Esto es un llamado que me lleva más allá de las lealtades nacionales.

Pero incluso si no estaban presentes, yo todavía tendría que vivir con el significado de mi compromiso con el ministerio de Jesucristo. Para mí, la relación de este ministerio a la realización de la paz es tan obvio que a veces me maravilla en los que me pregunto por qué estoy hablando en contra de la guerra. ¿Podría ser que ellos no saben que la Buena Nueva era para todos los hombres-de comunista y capitalista, para sus hijos y los nuestros, al negro y al blanco, para los revolucionarios y conservadores? ¿Han olvidado que mi ministerio es en la obediencia a la que amó a sus enemigos tan plena que Él murió por ellos? Entonces, ¿qué puedo decir para el Vietcong o Castro o Mao como un fiel ministro de éste? ¿Puedo los amenazan con la muerte o no tengo que compartir con ellos mi vida?

Por último, como tratar de explicar por ti y por mí mismo el camino que conduce de Montgomery a este lugar, me han ofrecido todo lo que era más válida si se limitó a decir que debo ser fiel a mi convicción que comparto con todos los hombres llamado a ser un hijo de Dios vivo. Más allá de la convocatoria de raza, nación o credo es esta vocación de la filiación y la fraternidad. Porque yo creo que el Padre está profundamente preocupado sobre todo por su sufrimiento y los niños indefensos y marginados, vengo esta noche para hablar por ellos. Esto creo que es el privilegio y la carga de todos los que nos consideramos obligados por las lealtades y fidelidades que son más amplios y más profundo que el nacionalismo y que van más allá de las metas autodefinidas de nuestra nación y posiciones. Estamos llamados a hablar por los débiles, de los sin voz, para las víctimas de nuestra nación, para los que llama “enemigo”, de ningún documento de las manos humanas pueden hacer que estos seres humanos de manera menos nuestros hermanos.

Y como reflexionar sobre la locura de Vietnam y de búsqueda dentro de mí la manera de entender y responder con compasión, mi mente va constantemente a la gente de esa península. No hablo ahora de los soldados de cada lado, no de las ideologías del Frente de Liberación, no de la junta en Saigón, sino simplemente de las personas que han estado viviendo bajo la maldición de la guerra durante casi tres décadas continua ahora. Pienso en ellos, también, porque es claro para mí que no habrá solución significativa allí hasta que se haga algún intento de conocerlos y escuchar sus gritos rotos.

Tienen que ver a los estadounidenses como libertadores extraño. El pueblo vietnamita proclamó su independencia en 1954, en 1945, más bien, después de una ocupación franco-japonés y antes de la revolución comunista en China. Fueron dirigidos por Ho Chi Minh. A pesar de que citó la Declaración de Independencia americana en su propio documento de la libertad, que se negó a reconocerlos. En su lugar, hemos decidido a apoyar a Francia en su reconquista de su antigua colonia. Nuestro gobierno se sintió entonces que el pueblo vietnamita no estaban preparados para la independencia, y de nuevo fue víctima de la arrogancia occidental mortal que ha envenenado la atmósfera internacional durante tanto tiempo. Con esa decisión trágica hemos rechazado un gobierno revolucionario la autodeterminación y un gobierno que no se hubiese creado por China para las que los vietnamitas no tienen gran amor, pero con claridad las fuerzas indígenas que incluía a algunos comunistas. Para los campesinos este nuevo gobierno significó una verdadera reforma agraria, una de las necesidades más importantes en sus vidas.

Durante nueve años a partir de 1945 se negó al pueblo de Vietnam del derecho de la independencia. Durante nueve años, con el apoyo decidido a los franceses en su esfuerzo fallido para recolonizar Vietnam. Antes del final de la guerra que se reunían el ochenta por ciento de los gastos de guerra francés. Incluso antes de que los franceses fueron derrotados en Dien Bien Phu, comenzaron a desesperar de su acción temeraria, pero no lo hicimos. Les anima con nuestros suministros gran financiero y militar para continuar la guerra, incluso después de haber perdido la voluntad. Pronto tendría que pagar casi la totalidad de los costes de este trágico atentado a la recolonización.

Después de los franceses fueron derrotados, parecía como si la independencia y la reforma agraria llegaría de nuevo a través del Acuerdo de Ginebra. Pero en vez llegó a los Estados Unidos, determinó que Ho no debe unificar a la nación dividida temporalmente, y los campesinos, vistos de nuevo como hemos apoyado uno de los dictadores más crueles moderna, nuestro hombre elegido, el primer ministro Diem. Los campesinos observaban y se encogió como Diem despiadadamente extirpado toda la oposición, con el apoyo de sus propietarios extorsionista, y se negó incluso a discutir la reunificación con el Norte. Los campesinos vieron como todo esto ha estado presidido por influencia de Estados Unidos y luego por el número cada vez mayor de las tropas estadounidenses que vinieron a ayudar a sofocar la insurgencia que los métodos de Diem había despertado. Cuando Diem fue derrocado pueden haber sido feliz, pero la larga lista de dictadores militares no parecía ofrecer un cambio real, especialmente en términos de su necesidad de tierras y la paz.

El único cambio que vino de América como hemos incrementado nuestros compromisos de tropas en apoyo de los gobiernos que eran singularmente corruptos, ineptos y sin apoyo popular. Todo el tiempo la gente lea nuestros folletos y recibido las promesas regular de la paz y la democracia y la reforma agraria. Ahora languidecen bajo nuestras bombas y nos consideran, no su colega vietnamita, el verdadero enemigo. Se mueven tristes y con apatía tal y como los rebaños de la tierra de sus padres en campos de concentración donde las necesidades sociales mínimas raramente se cumplen. Ellos saben que deben seguir adelante o ser destruidos por nuestras bombas.

Así que vayan, principalmente mujeres y niños y los ancianos. Miran como veneno el agua, como matar a un millón de hectáreas de sus cultivos. Se debe llorar como el rugido de las excavadoras a través de sus áreas de preparación para destruir los árboles preciosos. Vagan en los hospitales con más de veinte víctimas del poder de fuego estadounidense de una lesión infligida a Vietcong. Hasta aquí podría haber matado a un millón de ellos, la mayoría niños. Ellos vagan por las ciudades y ver miles de los hijos, sin hogar, sin ropa, corriendo en envases en las calles como si fueran animales. Ellos ven a los niños degradados por nuestros soldados, ya que mendigar por comida. Ellos ven los niños la venta de sus hermanas para que nuestros soldados, para captar a sus madres.

¿Qué hacen los campesinos piensan como nosotros nos aliamos con los terratenientes y como nos negamos a poner cualquier acción en nuestras muchas palabras sobre la reforma agraria? ¿Qué piensan como nosotros probar nuestras últimas armas en ellos, al igual que los alemanes probaron nuevas medicinas y de nuevas torturas en los campos de concentración de Europa? ¿Dónde están las raíces de la independencia de Vietnam que dicen estar construyendo? Es entre los que están sin voz?

Hemos destruido sus más preciados dos instituciones: la familia y el pueblo. Hemos destruido sus tierras y sus cultivos. Hemos cooperado en la debelación del único no-comunista de la nación fuerza política revolucionaria, la Iglesia budista unificada. Hemos apoyado a los enemigos de los campesinos de Saigón. Hemos corrompido sus mujeres y niños y mataron a sus hombres.

Ahora no queda casi nada para crear, guardar rencor. Pronto el único fundamentos físicos sólidos restantes se encuentran en nuestras bases militares y en el concreto de los campos de concentración que llamamos “aldeas fortificadas.” Los campesinos cabe preguntarse si el plan para construir nuestro nuevo Vietnam por razones como éstas. ¿Podemos culparlos por esos pensamientos? Tenemos que hablar por ellos y plantear las preguntas que no puede levantar. Estos también son nuestros hermanos.

Tal vez una más difícil, pero no menos necesaria tarea es la de hablar por los que han sido designados como nuestros enemigos. ¿Qué pasa con el Frente de Liberación Nacional, grupo que extrañamente anónima que llamamos “CV” o “comunistas”? ¿Qué deben pensar en los Estados Unidos de América cuando se dan cuenta que nos permitió la represión y la crueldad de Diem, que ayudaron a traer a la existencia como un grupo de resistencia en el Sur? ¿Qué piensan de nuestro apología de la violencia que condujo a su propia toma de los brazos? ¿Cómo van a creer en nuestra integridad cuando ahora hablamos de “la agresión del Norte”, como si no hubiera nada más esencial para la guerra? ¿Cómo pueden confiar en nosotros cuando ahora les tomes en cuenta la violencia después del reinado asesina de Diem y cargarlas con violencia, mientras se vierte todas las armas nuevas de la muerte en su tierra? Sin duda hay que entender sus sentimientos, incluso si no aprobamos sus actos. Sin duda hay que ver que los hombres hemos apoyado las apretó contra su violencia. Sin duda, debemos ver que nuestros propios planes informáticos de destrucción simplemente enana sus más grandes actos.

¿Cómo nos juzgará cuando nuestros funcionarios saben que su afiliación es inferior a veinticinco por ciento de comunista, y sin embargo insisten en darles el nombre de manta? Lo que hay que estar pensando cuando saben que somos conscientes de su control de grandes sectores de Vietnam, y sin embargo, parecen dispuestos a permitir que las elecciones nacionales en los que esta muy bien organizada gobierno paralelo políticas, pues no tendrá una parte? Se preguntan cómo se puede hablar de elecciones libres cuando la prensa está censurada Saigón y controlada por la junta militar. Y son sin duda el derecho a preguntarse qué clase de gobierno tenemos previsto nuevas para ayudar a formar sin ellos, la única parte en contacto real con los campesinos. Cuestionan nuestros objetivos políticos y niegan la realidad de un acuerdo de paz de la que quedarán excluidas. Sus preguntas son terriblemente relevante. Es nuestra nación la planificación para construir el mito político de nuevo, y luego apuntalar en el poder de una nueva violencia?

Aquí está el verdadero sentido y valor de la compasión y la no violencia, cuando nos ayuda a ver el punto del enemigo de vista, escuchar sus preguntas, para conocer su valoración de nosotros mismos. Porque desde su punto de vista sí podemos ver las debilidades básicas de nuestra propia condición, y si somos maduros, podemos aprender y crecer y beneficiarse de la sabiduría de los hermanos que son llamados a la oposición.

Así, también, con Hanoi. En el norte, donde nuestras bombas ya golpear la tierra, y nuestras minas en peligro la navegación, que son recibidos por una profunda desconfianza, pero comprensible. Para hablar por ellos es explicar esta falta de confianza en las palabras de Occidente, y especialmente de su desconfianza de las intenciones norteamericanas ahora. En Hanoi son los hombres que dirigió a la nación a la independencia contra los japoneses y los franceses, los hombres que buscaban la pertenencia a la Comunidad francesa y fueron traicionados por la debilidad de París y la voluntariedad de los ejércitos coloniales. Fueron ellos quienes llevaron una segunda lucha contra la dominación francesa a un costo tremendo, y luego fueron persuadidos a abandonar la tierra que controlaban entre el paralelo XIII y XVII como una medida temporal, en Ginebra. Después de 1954, que nos miraba con Diem conspiran para impedir unas elecciones que podrían haber traído sin duda Ho Chi Minh para gestionar más de una Sudáfrica unida Vietnam, y se dieron cuenta que había sido traicionado de nuevo. Cuando nos preguntamos por qué no saltar a negociar, estas cosas deben ser recordadas.

También debe quedar claro que los dirigentes de Hanoi considerado, la presencia de tropas estadounidenses en apoyo del régimen de Diem haber sido la brecha inicial militares del Acuerdo de Ginebra sobre las tropas extranjeras, y nos recuerdan que no comenzó a enviar tropas en un gran número e incluso los suministros en el sur hasta que las fuerzas estadounidenses se habían trasladado a las decenas de miles.

Hanoi recuerda cómo nuestros líderes se negaron a decirnos la verdad acerca de las gestiones anteriores de Vietnam del Norte para la paz, cómo el presidente afirmó que no existían cuando se hizo evidente. Ho Chi Minh ha visto como Estados Unidos ha hablado de la paz y construido sus fuerzas, y ahora él seguramente ha oído los rumores cada vez más internacional de los planes estadounidenses para la invasión del Norte. Él sabe que los bombardeos y fuego de artillería y la minería que estamos haciendo son parte de la estrategia tradicional de antes de la invasión. Tal vez sólo su sentido del humor y de ironía puede salvarlo cuando oye la nación más poderosa del mundo de habla de la agresión al caer miles de bombas sobre una pobre, débil nación de más de ochocientos, o más bien, ocho mil millas de distancia de sus costas.

En este punto debo aclarar que, aunque he intentado en estos últimos minutos para dar una voz a los sin voz en Vietnam y de entender los argumentos de aquellos que son llamados “enemigos” Estoy tan profundamente preocupados por nuestras propias tropas allí como cualquier otra cosa. Pues se me ocurre que lo que les estamos presentando en Vietnam no es simplemente el proceso de embrutecimiento que se produce en cualquier guerra donde los ejércitos se enfrentan entre sí y tratan de destruir. Estamos agregando el cinismo al proceso de la muerte, porque ellos deben saber después de un corto período de tiempo allí que ninguna de las cosas que dicen luchar para realmente involucrados. Al poco tiempo ellos deben saber que su gobierno ha enviado a una lucha entre vietnamitas, y los más sofisticados seguramente cuenta de que estamos en el lado de los ricos, y seguro, mientras creamos un infierno para los pobres.

De algún modo esta locura debe cesar. Debemos parar ahora. Hablo como un hijo de Dios y hermano de los que sufren en Vietnam. Hablo por todos aquellos cuya tierra está siendo devastada, cuyas casas están siendo destruidas, cuya cultura está siendo subvertida. Hablo en nombre de los pobres de América que están pagando el precio doble de las esperanzas estrelló en casa, y la muerte y la corrupción en Vietnam. Hablo como un ciudadano del mundo, para el mundo tal y como está horrorizado ante la trayectoria que hemos tomado. Hablo como alguien que ama a América, a los líderes de nuestra nación: La gran iniciativa en esta guerra es nuestra, la iniciativa para detenerla debe ser nuestra.

Este es el mensaje de los grandes líderes budistas de Vietnam. Recientemente uno de ellos escribió estas palabras, y cito:

Cada día la guerra continúa en los aumentos de odio en los corazones de los vietnamitas y en los corazones de aquellos de instinto humanitario. Los estadounidenses están obligando incluso a sus amigos a convertirse en sus enemigos. Es curioso que los americanos, que calculan tan cuidadosamente sobre las posibilidades de una victoria militar, no se dan cuenta que en el proceso en que incurren profunda derrota psicológica y política. La imagen de Estados Unidos nunca volverá a ser la imagen de la revolución, la libertad y la democracia, pero la imagen de la violencia y el militarismo.

Si continuamos, no habrá ninguna duda en mi mente y en la mente del mundo que no tenemos intenciones honorables en Vietnam. Si no nos paramos nuestra guerra contra el pueblo de Viet Nam de inmediato, el mundo se quedará sin otra alternativa que ver a esto como un juego horrible, torpe, y mortal hemos decidido a jugar. El mundo exige ahora un plazo de vencimiento de América que no puede ser capaz de lograr. Exige que admitir que nos hemos equivocado desde el principio de nuestra aventura en Vietnam, que han sido perjudiciales para la vida del pueblo vietnamita. La situación es aquella en la que debemos estar preparados para convertir claramente de nuestra manera actual. Con el fin de expiar por nuestros pecados y errores en Vietnam, debemos tomar la iniciativa para poner fin a esta trágica guerra.

Quisiera proponer cinco cosas concretas que nuestro gobierno debe hacer inmediatamente para comenzar el proceso largo y difícil de librarnos de este conflicto de pesadilla:

Número uno: Fin de los bombardeos en el Norte y Vietnam del Sur.

Número dos: Declarar un alto el fuego unilateral en la esperanza de que dichas medidas van a crear el ambiente para la negociación.

Tres: Tomar medidas inmediatas para evitar que otros campos de batalla en el sudeste asiático por frenar la acumulación de nuestros militares en Tailandia y nuestra interferencia en Laos.

Cuatro: realista aceptar el hecho de que el Frente de Liberación Nacional tiene un apoyo sustancial en Vietnam del Sur y por lo tanto debe desempeñar un papel significativo en las negociaciones y cualquier futuro gobierno de Vietnam.

Quinto: Establecer una fecha que vamos a eliminar todas las tropas extranjeras de Vietnam, de conformidad con el Acuerdo de Ginebra de 1954. [Sostenidos aplausos]

Parte de nuestro compromiso continuo bien podría expresarse en una oferta para dar asilo a todo vietnamita que teme por su vida bajo un nuevo régimen que incluía el Frente de Liberación. Entonces tenemos que hacer lo que podemos reparaciones por el daño que hemos hecho. Debemos proporcionar la ayuda médica que es muy necesario, ponerlo a disposición en este país si es necesario. [Aplausos] Mientras tanto, en las iglesias y sinagogas, tienen una tarea continua, mientras que instamos a nuestro gobierno para desvincularse de un compromiso vergonzoso. Tenemos que seguir para levantar nuestras voces y nuestras vidas si nuestra nación persiste en sus formas perversas en Vietnam. Debemos estar dispuestos a asignar a las medidas con las palabras de la búsqueda de todos los métodos de protesta creativa posible.

A medida que el abogado jóvenes sobre el servicio militar debemos aclarar para ellos el papel de nuestra nación en Vietnam y el desafío con la alternativa de la objeción de conciencia. [Aplausos prolongados] Me complace decir que este es un camino que hoy elegida por más de setenta estudiantes de mi alma mater propia, Morehouse College, y se lo recomiendo a todos los que encontrar el curso que un estadounidense en Vietnam una deshonrosa e injusta. [Aplausos] Es más, yo animaría a todos los ministros en edad de reclutamiento a renunciar a sus exenciones ministerial y solicitar la condición de objetores de conciencia. [Prolongados aplausos] Estos son los tiempos para las opciones reales y no falsas. Estamos en el momento en que nuestras vidas deben ser colocados en la línea si nuestra nación ha de sobrevivir a su propia locura. Cada hombre de convicciones humanas debe decidir sobre la protesta que mejor se adapte a sus convicciones, pero todos debemos protestar.

Ahora hay algo seductora tentación de parar allí y el envío de todos nosotros fuera de lo que en algunos círculos se ha convertido en una cruzada popular contra la guerra en Vietnam. Yo digo que debe entrar en esa lucha, pero quiero pasar a continuación a decir algo más inquietante aún.

La guerra en Vietnam no es sino un síntoma de una enfermedad mucho más profunda dentro del espíritu americano, y si ignoramos esta realidad preocupante, [Aplausos] y si ignoramos esta realidad preocupante, nos encontraremos la organización de “clero y laicos que se trate” comités de la siguiente generación. Ellos estarán preocupados por Guatemala y Perú. Ellos estarán preocupados por Tailandia y Camboya. Ellos estarán preocupados por Mozambique y Sudáfrica. Estaremos marchando para estos y otros nombres de una docena de asistir a mítines y sin fin, a menos que haya un cambio significativo y profundo en la vida estadounidense y la política. [Aplausos prolongados] Así que esos pensamientos nos llevan más allá de Vietnam, pero no más allá de nuestra vocación como hijos del Dios viviente.

En 1957, un funcionario estadounidense en el extranjero sensibles dijo que le parecía que nuestra nación fue en el lado equivocado de una revolución mundial. Durante los últimos diez años hemos visto surgir un patrón de supresión que ahora ha justificado la presencia de asesores militar de EE.UU. en Venezuela. Esta necesidad de mantener la estabilidad social para nuestras cuentas de inversión para la acción contrarrevolucionaria de las fuerzas estadounidenses en Guatemala. Se dice por qué los helicópteros norteamericanos están siendo utilizados contra las guerrillas en Camboya y por qué el napalm estadounidense y las fuerzas de los Boinas Verdes ya han estado activas contra rebeldes en Perú.

Es con ese tipo de actividad en cuenta que las palabras del fallecido John F. Kennedy vuelve para perseguirnos. Hace cinco años dijo: “Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta.” [] Aplausos prolongados Cada vez más, por elección o por accidente, éste es el papel que nuestra nación adopta: el papel de los que hacen imposible la revolución pacífica, al negarse a renunciar a los privilegios y los placeres que provienen de los inmensos beneficios de las inversiones en el extranjero. Estoy convencido de que si queremos ganar en el lado derecho de la revolución mundial, nosotros, como nación debe pasar por una revolución radical de valores. Rápidamente se debe comenzar] [aplausos, rápidamente debe empezar el cambio desde una sociedad orientada hacia lo que una sociedad orientada a la persona. Cuando las máquinas y las computadoras, el afán de lucro y los derechos de propiedad, se consideran más importantes que las personas, los trillizos gigantescos del racismo, el materialismo extremo y el militarismo son incapaces de ser conquistado.

Una verdadera revolución de valores en breve nos hacen cuestionar la justicia y la justicia de muchas de nuestras políticas pasadas y presentes. Por un lado estamos llamados a jugar el Buen Samaritano en la carretera de la vida, pero eso será sólo un acto inicial. Un día tenemos que venir a ver que todo el camino a Jericó debe ser transformada para que los hombres y mujeres no será constantemente golpeado y robado mientras hacen su viaje en autopista de la vida. La verdadera compasión es más que arrojar una moneda a un mendigo. Se trata de ver que un edificio que produce mendigos necesita una reestructuración. [Aplausos]

Una verdadera revolución de valores en breve se verá con inquietud en el enorme contraste de la pobreza y la riqueza. Con justa indignación, se verá a través del mar y ver los capitalistas individuales de Occidente invertir grandes sumas de dinero en Asia, África y América del Sur, sólo para tener los beneficios con cargo sin ninguna preocupación por el mejoramiento social de los países, y decir : “Esto no es justo.” Se verá en nuestra alianza con los terratenientes de América del Sur y decir: “Esto no es justo”. La arrogancia occidental de la sensación de que tiene mucho que enseñar a otros y nada que aprender de ellos no es justo.

Una verdadera revolución de valores pondrán sus manos sobre el orden mundial de guerra y decir: “Esta forma de solución de diferencias no es justo.” Esta compañía de la quema de seres humanos con napalm, de llenar los hogares de nuestro país con huérfanos y viudas, de los consumidores de drogas venenosas de odio en las venas de los pueblos normalmente humano, de enviar hombres a casa de los campos de batalla oscuros y sangrientos discapacitados físicos y trastornado psicológicamente, no puede ser reconciliarse con la sabiduría, la justicia y el amor. Una nación que continúa año tras año para gastar más dinero en defensa militar que en programas de mejora social se está acercando a la muerte espiritual. [Sostenidos aplausos]

América, la nación más rica y poderosa del mundo, así pueden abrir el camino en esta revolución de valores. No hay nada más que una muerte trágica deseo de impedir que reordenar nuestras prioridades, de modo que la búsqueda de la paz tendrán prioridad sobre la búsqueda de la guerra. No hay nada que nos impiden moldear un status quo con las manos magulladas recalcitrantes hasta que lo hemos formado en una hermandad.

Esta especie de revolución de los valores positivos es nuestra mejor defensa contra el comunismo. [Aplausos] La guerra no es la respuesta. El comunismo jamás será vencido por el uso de bombas atómicas o armas nucleares. No nos sumamos a los que gritan de guerra y, a través de sus pasiones equivocadas, instar a los Estados Unidos a renunciar a su participación en las Naciones Unidas. Son días que exigen moderación racional y lo razonable calma. No debemos participar en un negativas a anti-comunismo, sino en un impulso positivo para la democracia, [Aplausos] darse cuenta de que nuestra mayor defensa contra el comunismo es tomar acción ofensiva en favor de la justicia. Tenemos que buscar la acción positiva para eliminar las condiciones de la pobreza, la inseguridad y la injusticia que son terreno fértil en el cual la semilla del comunismo crece y se desarrolla.

Estos son tiempos revolucionarios. En todo el mundo los hombres se están rebelando contra los viejos sistemas de explotación y opresión, y de las heridas de un mundo frágil nuevos sistemas de justicia e igualdad están naciendo. La gente sin camisa y descalzos de la tierra se está levantando como nunca antes. El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz. Nosotros, los occidentales deben apoyar estas revoluciones.

Es un hecho lamentable que debido a la comodidad, la complacencia, un temor mórbido del comunismo, y de nuestra propensión a adaptarse a la injusticia, las naciones occidentales que inició gran parte del espíritu revolucionario del mundo moderno se han convertido en el anti-revolucionarios arco. Esto ha llevado a muchos a pensar que sólo el marxismo tiene un espíritu revolucionario. Por lo tanto, el comunismo es un fallo en contra de nuestra incapacidad para hacer realidad la democracia y seguir adelante con las revoluciones que hemos iniciado. Nuestra única esperanza hoy reside en nuestra capacidad de recuperar el espíritu revolucionario y salir al mundo a veces hostil, que se declara la hostilidad eterna a la pobreza, el racismo y el militarismo. Con este poderoso compromiso que con valentía se desafían el statu quo y las costumbres injustas, y por lo tanto la velocidad del día en que “cada valle será exaltado, y todo monte y colina será rebajado; Audiencia [:] (Sí) los caminos torcidos se harán recta, y los lugares escabrosos sin formato “.

Una verdadera revolución de valores significa en definitiva que nuestra lealtad debe ser ecuménica en lugar de la sección. Cada nación debe ahora desarrollar una lealtad primordial a la humanidad en su conjunto a fin de preservar lo mejor en su propia sociedad.

La presente convocatoria de una beca en todo el mundo que eleva la preocupación de vecindad más allá de la propia tribu, raza, clase y nación es en realidad una llamada de un alcance global y con amor incondicional para toda la humanidad. Esto a menudo mal entendida, a menudo mal interpretado este concepto, tan fácilmente desestimado por el Nietzsche del mundo como una fuerza débil y cobarde, se ha convertido en una necesidad absoluta para la supervivencia del hombre. Cuando hablo de amor no estoy hablando de algún tipo de respuesta sentimental y débil. No estoy hablando de esa fuerza que está a sólo bosh emocional. Estoy hablando de esa fuerza que todas las grandes religiones han visto como el principio supremo unificador de la vida. El amor es de alguna manera la llave que abre la puerta que conduce a la realidad última. Esta creencia hindú-musulmán-cristiano-judío-budista sobre la realidad final es maravillosamente resumido en la primera epístola de san Juan: “Vamos a amarnos unos a otros, (Sí) porque el amor es Dios. (Sí) Y cada uno que ama, es nacido de Dios y conoce a Dios. No que ama no conoce a Dios, porque Dios es amor “. “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros”. Esperemos que este espíritu se convertirá en el orden del día.

Ya no podemos darnos el lujo de adorar al dios del odio o inclinarse ante el altar de la venganza. Los océanos se hacen de la historia turbulenta por las mareas cada vez más altos de odio. La historia está repleta de los restos de las naciones y los individuos que se realizan en esta auto-derrotando camino del odio. Como dice Arnold Toynbee: “El amor es la última fuerza que hace que el ahorro para la elección de vida y el bien contra la elección condenatoria de la muerte y el mal. Por lo tanto la primera esperanza en nuestro inventario debe ser la esperanza de que el amor va a tener la última palabra . ”

Ahora nos enfrentamos con el hecho, mis amigos, que mañana es hoy. Nos enfrentamos a la urgencia impetuosa del ahora. En este enigma desarrollo de la vida y la historia, hay tal cosa como ser demasiado tarde. La dilación es todavía el ladrón de tiempo. La vida a menudo nos deja de pie desnudo, desnudo, y abatidos con una oportunidad perdida. La marea en los asuntos de los hombres no se queda en las inundaciones que reflujos. Podemos gritar desesperadamente tiempo para hacer una pausa en su paso, pero el tiempo se mantiene firme a cada motivo y se abalanza sobre. A través de los huesos calcinados y mezclados residuos de numerosas civilizaciones se escriben las palabras patéticas: “Demasiado tarde”. Hay un libro invisible de la vida que reproduce fielmente las actas nuestra vigilancia o nuestra negligencia. Omar Khayyam tiene razón: “El dedo móvil escribe, y habiendo escrito sobre mueve.”

Todavía tenemos una opción hoy: la coexistencia no violenta o la aniquilación co-violenta. Debemos pasar la indecisión pasado a la acción. Tenemos que encontrar nuevas maneras de hablar en nombre de la paz en Vietnam y justicia en todo el mundo en desarrollo, un mundo que raya en nuestras puertas. Si no actuamos, seguramente se arrastró por los pasillos largos, oscuros y vergonzosos de tiempo reservado para aquellos que poseen un poder sin compasión, podría sin moral, y la fuerza sin la vista.

Ahora vamos a empezar. Ahora vamos a renovar nuestro compromiso con la lucha larga y amarga, pero hermosa, de un mundo nuevo. Este es el llamado de los hijos de Dios y nuestros hermanos esperan ansiosamente la respuesta. Hemos de decir que las probabilidades son demasiado grandes? ¿Vamos a decirles la lucha es demasiado duro? ¿Será nuestro mensaje sea que las fuerzas de la vida estadounidense se oponen a su llegada a los hombres completos, y enviamos nuestro más profundo pesar? ¿O habrá otro mensaje de anhelo, de esperanza, de solidaridad con sus anhelos, de compromiso con su causa, a cualquier precio? La elección es nuestra, y aunque podríamos preferir lo contrario, tenemos que elegir en este momento crucial de la historia humana.

Dado que este noble bardo de ayer, James Russell Lowell, dijo de forma elocuente:

Una vez que a todo hombre y nación viene un momento para decidir,

En la lucha de la Verdad y la Mentira, por el lado bueno o malo;

Algunas gran causa, el Mesías de Dios ofreciendo nuevas cada flor o el tizón,

Y la opción pasa siempre por el arco que la oscuridad y la luz que.

Aunque la causa de prosperar el mal, sin embargo, ’tis verdad sola es fuerte

Aunque sus partes el cadalso, y en el trono un error

Sin embargo, ese andamiaje se balancea el futuro, y detrás de lo desconocido dim

Dios está dentro de la sombra, mirando por encima de la suya.

Y si sólo haremos la elección correcta, seremos capaces de transformar esta elegía cósmica hasta que entre en un salmo de la paz. Si vamos a tomar la decisión correcta, podremos transformar el sonido discordante de nuestro mundo en una hermosa sinfonía de hermandad. Si vamos a hacer, pero la decisión correcta, podremos acelerar el día, en toda América y en todo el mundo, cuando la justicia fluya como el agua, y la rectitud como una poderosa corriente. [Sostenidos aplausos]

La obscenidad de la guerra

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La obscenidad de la guerra

Amy Goodman

Democracy Now!  03-04-2010

El Presidente Barack Obama acaba de regresar de su primer viaje a Afganistán como Comandante en Jefe. La invasión y ocupación de ese país encabezada por Estados Unidos ingresó en su noveno año, en medio de crecientes comparaciones con Vietnam.

Daniel Ellsberg, a quien Henry Kissinger calificó en su momento como “el hombre más peligroso de Estados Unidos”, filtró los llamados Documentos del Pentágono en 1971. Ellsberg, que era uno de los principales analistas del Pentágono, fotocopió esos documentos altamente confidenciales de 7.000 páginas sobre la participación de Estados Unidos en Vietnam y se lo entregó a la prensa, ayudando a poner fin a la Guerra de Vietnam.

“El Presidente Obama está dando todos los pasos simbólicos necesarios para que esta guerra sea llamada ‘la guerra de Obama’”, me dijo Ellsberg recientemente y mencionó a los “memorandos de Eikenberry”, redactados por el embajador de Estados Unidos en Afganistán, Karly Eikenberry, que fueron filtrados y luego impresos en enero pasado por el New York Times.

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