Ruben López
El Chasque 114
01/12/2023

Período de transición
Lo que está en debate hoy es el capitalismo. La implosión de la URSS puso en cuestión la idea de su superación y sumió a la izquierda en una profunda crisis ideológica.
¿Es necesario superar el capitalismo o sólo es posible mejorarlo?

Y ésto, con matices, es lo que se discute a nivel mundial.
Para la derecha o la ultraderecha que asumen que no hay otra forma posible, como decía Margaret Tatcher: “There is not alternative”.. no hay alternativa “a un mercado libre neoliberal, a un mundo privatizado, y si no tenemos éxito en ese mundo es por culpa nuestra” (David Harvey 1).

La disyuntiva es proponernos un capitalismo más humano o es necesario poner en cuestión y enfrentar el pensamiento dominante.
Y esto se va a reflejar en ideas, medidas o políticas concretas de gobierno, en la estrategia y el Programa que discute el FA este mes de diciembre en su Congreso.

Hay 4,000 millones de personas con ingresos diarios menores a USD 7. Se puede agregar sin temor a equivocarse mil o dos mil millones más en condiciones de vida muy precarias.
En Uruguay más de 300,000 personas sobreviven por debajo de la linea de pobreza y 600,000 con ingresos menores a $25,000.

Estos son datos objetivos y terribles, que condenan sin remedio al sistema que lo hace posible, lo permite y lo defiende. Para las clases dominantes este -sin ser ideal- es el mejor sistema.
Para los pueblos esto no tiene nada de bueno, para miles de millones es el infierno en la tierra.
¿Cómo?
Claro, esto no comenzó ayer, hace mucho que la sociedad busca formas de organización que erradiquen la desigualdad, la violencia, la acumulación de riqueza, la explotación.
Se debate en la izquierda, como avanzar hacia la solución de los problemas de la humanidad, abarcando a todos, no sólo a algunos. También están en debate los procesos revolucionarios que dieron una respuesta a esos problemas.

Estos temas no se han resuelto, tenemos teoría e ideas y tenemos experiencias concretas en más de 100 años de lucha.
Nos enfrentamos a dudas, se plantean hipótesis:
1) el modelo que nosotros creíamos, se nos cayó a pedazos, no hay un modelo alternativo ni estamos pensando en ello

2) Los partidos, los políticos y la política son incapaces de resolver los problemas, prefieren cuidar sus propios intereses personales. Por ende los progresismos, la izquierda no es solución.

3) Desde un gobierno de izquierda o progresista, sin salir de los parámetros del capitalismo, mejorar la vida de los sectores sociales más atrasados, relegados.

Hablando de la experiencia en Uruguay se responde: ¿no será simplemente porque no había otra…? ¿Porque efectivamente no hay ni revolución, ni reforma, ni progresismo si no crece lo que se quiere repartir…?

Las tres posiciones tienen una parte de la razón.
1) Los modelos o experiencias socialistas en el siglo XX, fundamentalmente la URSS -primera revolución proletaria-, fracasaron, implosionaron, no fueron capaces de superar al capitalismo en su objetivo de un nuevo orden social, más democrático, más justo, sin explotación. Pero, y esto es esencial, el capitalismo no resuelve las necesidades de la humanidad, por tanto la solución no es mantenerlo, queda aprender de las experiencias para liquidar ese infierno en la tierra (al menos para miles de millones de seres humanos). Y si, hay millones en el mundo, buscando alternativas, desde los países dependientes de Asia, Africa y América Latina, hasta en los desarrollados, y la lucha es permanente.

2) Si, la política y los partidos, no han resuelto los problemas, no se conectan, en muchos casos con la realidad de la gente, lo vimos hace unos meses en una reunión de vecinos que decían “las promesas, los gobiernos pasan, los problemas quedan”, llenos de impotencia ante la violencia ya fuera en la calle o en la casa, la falta de oportunidades sobre todo a los jóvenes, la falta de atención a la infancia, a los más viejos, a los desprotegidos, al ruido de las balas sustituyendo las risas de los niños, y podríamos seguir, su conclusión: la desconfianza en la política y los políticos. Se necesita otra forma de hacer política, donde el protagonista sea la Comunidad organizada, con nuevos niveles de organización pueda resolver, dirigir y hacer, apoyados por las instituciones.

Abandonar la lucha política es el triunfo de la derecha y la ultraderecha, que bregan por “representar” al pueblo para conseguir sus propios objetivos, que en realidad son los de la clase dominante a quienes sirven. Por tanto los llamados a “que se vayan todos”, a denigrar la política solo sirven al poder actual y no se adelanta un ápice sustituirla por la “lucha social”, reivindicativa, si al final quien decide es quien tiene el poder. La lucha social, económica, reivindicativa, por derechos es la escuela donde el pueblo aprende cual es la causa de sus problemas, el verdadero enemigo que debe enfrentar: el poder económico y político, como lo muestra la historia, cuando no convencen, compran y si no cedes matan. Así como funciona la mafia en su zona de influencia, funciona el capital con respecto a la sociedad. Si los trabajadores no son capaces de organizarse, enfrentar y tomar el poder económico y político, junto al resto del pueblo, no habrá salida posible. Así como la historia mostró las fallas de las fuerzas de izquierda, comunistas, socialdemócratas en el gobierno y el poder, también ha mostrado que las fuerzas sociales por sí solas no son capaces de modificar las relaciones de poder de un gobierno burgués. Grandes rebeliones populares han tirado gobiernos, prolongadas luchas han derrotado dictaduras, pero si no cambian las clases en el poder, todo volverá al principio.

3) Hay que crecer para poder repartir. Hay que llegar al gobierno para tomar medidas que mejoren salarios, condiciones de vida, salud, educación, etc, pero dentro de los marcos del capitalismo, sin rebasar ciertos limites. Para crecer, crear fuentes de trabajo, recaudar impuestos, se debe promover la actividad privada, subsidiar las inversiones, aceptar las condiciones de los organismos internacionales, etc.

No hay duda, mejorar al vida de los trabajadores y el pueblo será producto de su propia lucha, será un proceso que en las condiciones latinoamericanas al día de hoy, podrá ser a través de elecciones, de gobiernos progresistas o de izquierda, con la intención de administrar el capitalismo o de superarlo.

Hay compañeros que nos dicen, no hay correlación de fuerzas para desplazar a las clases dominantes. Bien, esta es una discusión a dar, ¿cual es la situación en el lugar y momento concreto? Definido esto, ¿cual es la estrategia y el programa?, pues nuestros principios dicen sin lugar a dudas, “estudiar el mundo, para transformarlo”.

Hay otro tema de principio, para derribar o debilitar al capitalismo, al imperialismo, hay que dar la lucha ideológica, cultural, disputarle la hegemonía, demostrando que es la verdadera causa de los males de la humanidad.

Beltrand Russel nos da un sencillo ejemplo;
“el mismo número de personas puede hacer dos veces el número de alfileres…En un mundo sensato, …pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho…(pero no, entonces) … hay demasiados alfileres; algunos patronos quiebran, y la mitad de los empleados .. quedan sin trabajo. …Al final, .. la mitad de los hombres están absolutamente ociosos, mientras la otra mitad sigue trabajando demasiado. …

¿Puede imaginarse algo más insensato?”

Nos van a decir, el FA no es anticapitalista, nunca estuvo en su programa. Si, es cierto, pero tampoco se declaró pro capitalista y si fue antimperialista, es decir contra el gran capital (“o la oligarquía liquida al pueblo, o el pueblo termina con la oligarquía” Seregni. 26/03/1971). Además dentro del FA conviven fuerzas que se declaran anticapitalistas con otras que no (sería bueno saber las bondades que le encuentran al capitalismo)
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Estos temas están en debate hoy, a nivel nacional e internacional.
El Frente Amplio realiza su Congreso en los próximos días para definir su programa y los candidatos que competirán por la presidencia.

Vivimos el Período de Transición del capitalismo hacia un nuevo orden social libre de explotación (para eludir los conceptos conocidos). El eje de la discusión debe estar en el análisis de este período, como el proceso de acumulación de fuerzas populares para la superación del capitalismo.

Tenemos que revisar profundamente las experiencias frustradas del Socialismo real, los procesos socialdemócratas en Europa y los progresismos en América Latina, sus aciertos y errores. De ninguna manera se pude concluir que la culpa es de “la política” o que los trabajadores y los pueblos deben renunciar al poder, porque es sencillamente regalárselo al enemigo del pueblo, dejarlo a quienes ya lo tienen, mantener el statu quo. Hay que desarrollar una organización política funcional a los intereses populares.

Pero tampoco se puede llegar a un gobierno de izquierda para administrarle los negocios al capital. El pueblo debe tomar al gobierno para cambiar las reglas de juego, a través de su propia organización.

Sabemos que no se puede cambiar el sistema en un salto, pero si es necesario comenzar. Esto es lo que realizaron Marx y Engels en 1848 cuando redactan el Manifiesto Comunista, demostrando la necesidad de terminar con el capitalismo.

Lo importante para avanzar, es la convicción de que el cambio “es necesario y posible”, que sea patrimonio de grandes masas. Que las mayorías explotadas tomen conciencia de su condición y que la única salida es terminar con el capitalismo.
Esta tarea no puede detenerse. Una idea también se transforma en Fuerza Material.

En síntesis.
¿Podríamos decir que el mundo vive una encrucijada?

A esta altura del desarrollo capitalista, imperialista, para la izquierda la cuestión está entre un capitalismo con “rostro humano”, tratar de limar sus aristas más ríspidas o su superación por un orden social más justo, con nuevas formas de poder popular.
La otra posibilidad, más trágica, es el triunfo del capitalismo salvaje, la ultraderecha, el fascismo y la posibilidad del fin de la vida en el planeta.
No es una discusión nueva, tiene más de un siglo, tenemos teoría como guía y además toda la experiencia acumulada en ese tiempo.

La situación concreta, las correlaciones de fuerzas, las formas y medios de lucha, los métodos, las vías de aproximación para llegar al objetivo final.

Para una mirada más amplia, analicemos desde tres ángulos:
Primero, ¿Son posibles reformas en el capitalismo y dar satisfacción a las necesidades humanas de toda la población?
Segundo, analizar como la clase obrera y sectores populares llegaron al gobierno y al poder a través de su partido o frentes populares y por qué no pudo conservar sus conquistas.
Tercero, Ante la necesidad y posibilidad de superar el capitalismo ¿cuales son son los caminos para su superación?

1¿Es el capitalismo la solución?